“Muchachos, la contienda es desigual”, dijo Arturo Prat justo antes de saltar al Huáscar peruano en un acto de suprema valentía, sabiendo que era una batalla perdida. Perdió la batalla y perdió la vida, pero ganó la admiración de los chilenos. En 2007 fue evaluado como el personaje chileno más admirado. Numerosas estatuas y monumentos recuerdan al héroe nacional. “Si muero, mis oficiales sabrán cumplir con su deber”, continuó Prat, sin imaginar que en 2023, le estarían orinando sus pies y robándole su espada frente al Mapocho.

Por Cristinne François Cancino @krisisdevacaciones

Edición por Jorge Murga @powsthuman 

Tienes 10 años. Manuel Montt te beca para entrar en la escuela naval. Ahora tienes 17 y logras capturar la goleta española Covadonga en el combate naval de Papudo. Te ascienden a teniente Segundo. Además, logras ser el primer oficial de marina en obtener un título universitario como abogado. Tienes 31 años y en medio de una guerra naval, saltas al abordaje de una nave blindada, intentando ganar una batalla que ya se veía perdida, aferrándote al honor de la patria y dando tu vida por Chile.

Ahora es 2023, tienes 175 años. Estás hecho de bronce, frente al Mercado Central de Santiago, en una plaza bautizada con tu nombre. Y ahí figuras, con vista a vendedores ambulantes, vagabundos durmiendo en la plaza, y borrachos haciendo sus necesidades a tus pies. Tampoco tienes espada, porque hace unos días te la robaron. ¿Qué se siente ser Arturo Prat en 2023? 

Fue en 1962 que se inauguró la imponente escultura llamada “Monumento a los Héroes de Iquique”, trabajo conjunto de los escultores José Carocca Laflor y Moisés Busquets Montalva, y el arquitecto Gustavo García Postigo, la cual fue ubicada en la ahora conocida como Plaza Arturo Prat, en pleno Santiago Centro.

Santiago era una ciudad distinta. La ubicación de la estatua no fue fruto del azar. Se instaló frente de la bullente Estación Mapocho, ante el ferrocarril que conectaba la capital con ciudades del interior y costeras de la zona central del país.

La escultura se conformó por un gran faro hecho de una piedra verdosa traída de Talca, el cual mide alrededor de 25 metros de altura. Además de una base que tiene una forma piramidal del mismo material del faro, se encuentra, en la parte delantera, la figura de Arturo Prat, que mide tres metros 60 centímetros, acompañado a su lado derecho por el Sargento Juan de Dios Aldea, a su lado izquierdo por un marinero con un hacha y atrás de él, una mujer, alegoría de la República. Estos últimos tres personajes alcanzan hasta los tres metros 20 centímetros y todos están hechos de bronce, o al menos, inicialmente así era.

Arturo Prat apunta con su mano izquierda hacia el mar, y con la otra sostiene una espada que apunta al piso. El Sargento Aldea tiene empuñada la espada. El otro marinero, un hacha. La mujer, un escudo y laurel.

Lo que se creó como una forma de conmemorar a, como bien dice su nombre, los Héroes de Iquique, sujeto de admiración y que se robaba las miradas de aquellos que llegaban a la capital o emprendían viajes a distintos lugares del país por las vías ferroviarias, hoy parece ser una escultura olvidada, en un barrio en donde las condiciones de salud, seguridad e higiene se deterioran cada vez más.

La vista diaria de Arturo Prat en 2023

El héroe nacional, si pudiera mover su cabeza a su derecha, vería el paradero 5 del transporte público, todo grafitado, con botellas plásticas atropelladas y negras, pedazos de bolsas de papas fritas, colillas de cigarros, entre otros restos de basura. Sobre cualquier reja o fierro del paradero cuelgan cientos de prendas exhibidas por los vendedores ambulantes que se han tomado el lugar. No es sólo el paradero, toda la calle está repleta de ellos, algunos con sus carpas para esconderse del sol, otros con un mantel en el piso. Si no fuera por la ciclovía que hay en ese lugar, no se podría pasar, no puedes distinguir si es más fuerte el ruido de los buses al llegar, o el de la masa de personas hablando.

Si Prat se fijara un poco más allá, y si la muchedumbre se lo permitiera, vería que detrás de todos esos vendedores ambulantes está el río Mapocho, que de río poco le queda. El agua es escasa, color marrón, totalmente turbia y con todo tipo de desechos flotando.

Si girara la cabeza al lado izquierdo vería más despejado, aunque las rejas que separan la plaza de la calle Ismael Valdés Vergara, son el perfecto respaldo para borrachos que descansan bajo la sombra de los árboles, o un soporte para amarrar improvisadas carpas de personas en situación de calle que habitan la plaza.

Adelante tiene vista al Mercado Central, que dentro de todo se ha mantenido durante el tiempo. Es una de esas infraestructuras que le dan un respiro a la zona.

Ahora están haciendo una remodelación en el parque, justo frente a él, pero si no estuviera todo cerrado con tablones verdes, vería la estación del metro Cal y Canto y la vista no es mucho más distinta que a su derecha.

Pero no seamos tan pesimistas, no siempre ha tenido esa vista. Basta con revisar las fotos del sector en distintas fechas con Google Maps y nos daremos cuenta de que en 2015 no había comercio ambulante en el paradero, ni grafitis, ni carpas de vagabundos en el parque.

Pero hoy, los trabajadores de negocios del sector ven cómo la inseguridad también ha aumentado, tal como demuestran las estadísticas de la Subsecretaría de Prevención del Delito, en donde la tasa de denuncias y detenciones en 2022 presentaron un aumento del doble con respecto al año 2021.

P.S., inmigrante que prefirió mantener el anonimato por temas legales, trabaja en un negocio que no tiene nombre y que se encuentra a un costado de la fuente de soda “Niza”. Explica que es un sector en donde el robo es común. “Aquí siempre roban. Pasan corriendo y agarran alguna cosa (del quiosco) (…) Es común ver a gente tomando y borracha, a cualquier hora del día”, expresó, además de asegurar que hacen sus necesidades en plena vía pública.

Av. Cardenal José María Caro en  julio de 2015.

Av. Cardenal José María Caro en diciembre de 2022.

El día del asalto de Prat en el Mapocho

En la mañana del viernes 12 de mayo pasado, Génesis Gatica, un trabajador de la empresa municipal Solo Verde, hacía las preparaciones del monumento para la ceremonia del Día de las Glorias Navales. Este mantenimiento consiste en limpiar las estatuas, revisar su estado, pintarla, borrar los grafitis que se le hacen durante el año y retirar las heces de los vagabundos o borrachos con cloro, para quitar el olor de los distintos desechos.

Fue en esta labor que se percató de que la espada de Prat faltaba, o más bien, la hoja de esta, contándole lo sucedido a su jefe, quien avisó a las autoridades, denunciando los hechos al Ministerio Público. Finalmente, según Patricio Cooper, el fiscal a cargo del incidente, fue la municipalidad de Santiago quien se querelló. Sin embargo, él explicó que no se trata de la hoja original de la espada, la cual debió haber sido de bronce, si no que de una hoja de fierro, por lo que supone que la espada original del monumento ya había sido sustraída varios años atrás. La denuncia fue realizada por la espada pero la investigación abarca todo lo que se pudo haber sustraído, señala Patricio.

“Ahora Arturo no podrá hacer el abordaje: se suspende el 21 (de mayo)”, “En Francia los monumentos están custodiados por el ejército, eso no más digo”, fueron algunos de los comentarios que chilenos hicieron en Twitter con respecto a la noticia.

Sin embargo, Arturo Prat estuvo sin su espada por unos días hasta que esta “reapareció”, y se lució durante la ceremonia del 21 de mayo. “Yo mismo hice la espada. Es una platina de hierro. Esa se pule, se pinta y se le hace la forma de espada, si todas las espadas son iguales”, señaló Gatica. 

En la plaza Arturo Prat, “se roban todo lo de fierro”, explicó Gatica, apuntando hacia las tapas de las cajas que guardan los controles de riego y cañería de la plaza. La hipótesis del trabajador es que las personas se roban el material para venderlo a fundiciones, pero ¿cuánto pueden ganar vendiendo fierro?

Pensemos que en primera instancia, si queremos consultar el precio por kilo de fierro en nuestro país, los navegadores de internet automáticamente cambiarán la palabra “fierro” por “chatarra”, como si fueran sinónimo. Esto ya nos da un indicio de que su valor monetario no es importante.

El mejor resultado encontrado lo ofrece la empresa reciclaje San Francisco, a $180 el kilo de fierro. ¿Se justifica que alguien robe una hoja de fierro para conseguir unos 2 mil pesos? Distinta sería la situación si se tratara de la original, hecha de bronce, avaluado en $3.200 pesos el kilo.

Días antes del 21 de mayo, además del robo de la espada de Prat, también falta la espada de Aldea, aunque Gatica aseguró que esa “siempre ha faltado” y al igual que la del héroe nacional, la que hoy en día se exhibe es de fierro, sin embargo, solo se pone para la ceremonia del 21 de mayo ya que por su posición, con su extremo despegado del suelo, es mucho más fácil de robar.

“A las 6 de la mañana del domingo -21 de mayo- yo vengo y pongo esa espada -la de Aldea-“, insistió en que no la pone antes para no arriesgarse a que la roben y tener que “pelear” con quienes puedan reclamar por la pieza faltante.

Por si no fuera suficiente, el escudo y laurel que sujetaba la alegoría de la República tampoco están, pero es difícil determinar cuándo desaparecieron pues los transeúntes que frecuentan el sector insisten en que ya nadie le presta atención al monumento. De hecho, para la ceremonia se repuso la espada de Prat, y se puso la de Aldea, pero nadie se percató de que faltaban otras piezas también.

El monumento el pasado 21 de mayo. Presenta las dos espadas, pero sin el escudo ni el laurel de la mujer.

 

¿Quién salvará a Prat?

Teniendo en cuenta el poco valor monetario de las hojas de las espadas, que hoy son de fierro, la importancia de estas radica más bien en un punto simbólico. “(Arturo Prat) es el ejemplo que tiene la Armada de Chile y el país completo a seguir en todo su accionar. Es un héroe de excelencia, una persona que cultivó los valores, desde el fondo del corazón desde siempre y por tanto es tremendamente importante para todos los chilenos seguir su ejemplo”, expresó el Subjefe del Estado Mayor Conjunto, Vicealmirante Alberto Ahrens, quien encabezó la ceremonia en ese lugar este 21 de mayo.

La investigación del robo, luego de la querella presentada por la Municipalidad de Santiago, y acogida a tramitación el 7º juzgado de Garantía está a cargo del Fiscal Patricio Cooper y la Sección de Investigación Policial (SIP) de Carabineros.

Los responsables, a quienes se les atribuyen delitos de receptación, daño y apropiación a monumentos nacionales, penado por la ley 17.288, podrían ser sancionados “con pena de presidio menor en sus grados medio a máximo y multa de cincuenta a doscientas unidades tributarias mensuales”,  según señala el artículo 38 de dicha ley. 

“Encuentro que es una falta de respeto con los monumentos nacionales, y personas que hacen eso solamente se condenan. El espíritu de nuestro Chile va por otro camino”, concluyó el Vicealmirante Ahrens, mientras se alejaban, desfilando por la Costanera hacia el Oriente, los destacamentos militares que habían rendido merecido homenaje a los Héroes de Iquique.