Vivir de lo que no se puede

Fotos por Martín Browne

La liga femenina de fútbol profesional, se juega hace ocho años en Chile. Son pocas las que reciben sueldo y no alcanzan ni el 10% del salario de un jugador profesional masculino. Sueñan con dedicarse al fútbol, pero el sueldo que reciben no les permite independizarse y deben buscar caminos paralelos como el arbitraje o convertirse en entrenadoras, porque no hay mercado. Juegan en estadios vacíos y sus hinchas son los integrantes de su familia. Árbitras y presidentas de clubes, también se enfrentan al desafío de entrar a un terreno de tradición masculina, donde reciben insultos machistas en cancha o deben trabajar más para obtener credibilidad.

Por Martín Browne

En 2012 Colo Colo ganó su primera Copa Libertadores femenina tras vencer 1–0 a Foz Cataratas de Brasil. El premio para las colocolinas: $182.000 para cada una, según el diario La Tercera. En los últimos seis años, dos equipos femeninos chilenos han jugado la final de la Copa Libertadores. Everton de Viña, en una oportunidad, y Colo Colo en tres, la última el año pasado.

En la mayoría de los partidos de la liga profesional femenina de fútbol hay veinticinco mujeres en la cancha. Once por equipo más las tres árbitras. La mayoría de las jugadoras no recibe sueldo y a lo único que pueden acceder es a becas y viajes, además de los premios y viáticos cuando juegan por la selección o Copa Libertadores.

Las futbolistas

El partido comenzó 35 minutos después de lo programado, porque las árbitras se demoraron en llegar. Ante no más de 30 espectadores –casi todos familiares– se disputó la contienda entre Unión La Calera y Universidad de Chile, en el Estadio La Chimba de La Ligua. Transcurría el segundo tiempo. Las leonas goleaban a las locales cuando la número nueve azul agarró la pelota de espalda al arco, la levantó e hizo un gol de semi chilena. Era la argentina Mariana Larroquette (23), quien jugaba su tercer partido desde que Universidad de Chile decidió pagarle para que viniera a jugar.

Larroquette llegó a Chile hace dos meses, desde River Plate de Argentina. David Morales, coordinador del equipo femenino de la Universidad de Chile, la contactó con el fin de elevar el nivel del club. La argentina, en su país natal, nunca recibió dinero por jugar. La “Che“, como es apodada por sus compañeras de equipo, se despertaba a las siete de la mañana para ir a estudiar Educación Física, carrera que congeló para venirse a Chile. Más tarde iba a entrenar y cuando terminaba se dirigía al trabajo. Hoy vive cerca del Parque O’Higgins y se traslada en metro para ir a la práctica, su única obligación. “Yo estoy más que bien”, dice la goleadora.

“La Mariana es un aporte. Se nota cuando uno la ve jugar”, comenta del nuevo fichaje del cuadro azul, Sofía Hartard (20), capitana del equipo. Todas en el plantel, de alguna forma se dedican al fútbol. Por ejemplo, Hartard y cuatro compañeras más están estudiando para ser entrenadoras en el Instituto Nacional del Fútbol (Inaf).

Christiane Endler (24) es la actual arquera de Colo Colo y de la selección chilena. Durante el 2014, el club londinense Chelsea fichó a la portera por un año. La golera apenas jugó cinco compromisos de titular, y al final de la temporada regresó a Chile para recuperarse de una rotura de meniscos.

Formato de la liga
La liga se disputa desde 2008 y se divide en dos zonas de diez equipos: centro y sur. Colo Colo y Universidad de Chile lideran en la zona central, mientras que Naval de Talcahuano, en la zona sur. La competencia se divide en torneo de Apertura y Clausura. El primero es una ronda de todos contra todos y el segundo está compuesto por dos rondas.

Endler volvió a jugar en 2015 por Colo Colo y llegó a la final de la Copa Libertadores con el equipo. Por su experiencia internacional, recibe un sueldo en el cuadro albo. Pese a que no quiso dar detalles, reconoció que es alrededor de $500.000. Contrasta con los $10.000.000 que gana Justo Villar, arquero de Colo Colo, según La Tercera. Como la jugadora vive con sus papás, este dinero es complementario y reconoce que le sería mucho más difícil mantenerse sola.

Para Fernanda Cárdenas (18), arquera de la Universidad de Chile y de la “roja“, Endler es un ejemplo a seguir. “Al entrenar con Christiane me sentí capaz de estar donde ha estado ella”, dijo la portera azul. Endler considera que pese a que el fútbol no le genera ingresos a la mayoría de las jugadoras, sí puede dar oportunidades como becas universitarias y viajes. “Tiane”, como la apodan, no dejaría de jugar si no le pagaran. “Tienen que jugar, porque es su pasión y las cosas llegan solas”, recomienda la arquera a quienes están empezando.

Las árbitras

Dentro de las 40 árbitras chilenas que trabajan en la zona central, hay dos que han arbitrado en el extranjero, Loreto Toloza (35) y Belén Carvajal (32). Ambas ganan más que una árbitra que no ha salido a trabajar fuera del país. “No podíamos ganar lo mismo nosotras, que nos tenemos que cuidar, alimentar y entrenar más que una árbitra nacional”, reconoce Carvajal sobre su carrera en la FIFA. Desde la ANFP reciben entre $80.000 y $100.000 por partido, lo que, arbitrando dos partidos a la semana, hace un total de entre $640.000 y $800.000 mensuales.

Belén Carvajal (32) empezó en el fútbol como delantera. Pasó por la Universidad de Chile y Atlético de Viña. Además estuvo en la selección chilena, donde combinaba sus entrenamientos con la educación física, profesión que hoy ejerce entrenando a la selección femenina de la Pontificia Universidad Católica, los lunes y viernes. Con el fin de aprender las reglas del fútbol, tomó cursos de arbitraje y de ahí no paró. En un principio jugaba y después se iba a arbitrar. Pero como el fútbol no le generaba ingresos se decidió por el arbitraje y se retiró.

Hoy lleva siete años como árbitra FIFA. “El arbitraje me ha dado a conocer países que jamás hubiera conocido y lo mejor es que no dependes de otras personas“, reconoce, después de pasar por torneos internacionales como el Mundial Sub 17 de Costa Rica y distintos sudamericanos.

Estadio La Chimba de La Ligua. Tercera Fecha del Torneo de Apertura Femenino. Universidad de Chile ante Unión La Calera.
Estadio La Chimba de La Ligua. Tercera fecha del Torneo de Apertura Femenino. Universidad de Chile ante Unión La Calera.

La árbitra tiene que entrenar tres veces a la semana y si no cumple, no dirige los fines de semana. “Las futbolistas pueden no entrenar y salir a carretear si quieren, nosotras no“, afirma Carvajal. Su entrenamiento y experiencia internacional le han permitido arbitrar también la liga sub 19 de hombres, donde ha recibido insultos machistas por parte de los hinchas. “Nunca falta el que te grita: anda a lavar la loza“, cuenta Belén Carvajal, quien está acostumbrada a recibir ese tipo de gritos.

La presidenta

En el fútbol profesional masculino hay solo dos clubes que cuentan con presidentas: Iberia y Puerto Montt. Ambos ascendieron de tercera a segunda división bajo la gestión de mujeres. Jessica Uribe (40) fue nombrada presidenta de Club Deportes Puerto Montt en junio de 2014. En un principio no era muy notorio, pero a medida que asumió el cargo y se fue empoderando, notó la discriminación. “Independiente del cargo que uno pueda tener, el machismo está siempre presente“, afirma. El primer objetivo era ascender a segunda división masculina y lo consiguieron un año después de empezar a trabajar. Después había otros objetivos específicos, como el fútbol femenino. Actualmente el equipo de mujeres representa a la ciudad en la primera división y Uribe siente una presión especial con el grupo al ser del mismo sexo. La dirigencia del club otorga a las jugadoras canchas para practicar, un cuerpo técnico calificado e indumentaria, sin embargo, las futbolistas no reciben sueldo al igual que la presidenta. “Estamos aquí por pasión“, afirma Uribe.

El futuro

En enero de 2016, Lorna Campos (14) y todas las jugadoras de Audax Italiano recibieron un mensaje de Whatsapp. Por ajuste financiero los itálicos cerraban sus equipos femeninos. Lo mismo sucedió en Unión Española. 120 mujeres, de ambos clubes, se quedaron sin jugar. Ricardo Campos, el padre de Lorna, se propuso encontrarle un equipo, hasta que Universidad de Chile la recibió en la categoría sub 17.

Johnny Ashwell, gerente general de la Unión Española, justifica la decisión de los clubes de cerrar sus equipos femeninos: “Es por un tema presupuestario y para ir enfocando todos nuestros objetivos en el futbol profesional (equipos masculinos)”. Según él, el fútbol femenino no tiene proyección por la falta de interés de los medios y de los sponsors para promocionarlo.

Sobre el autor: Martín Browne es estudiante de Periodismo y este artículo es parte de su trabajo en el curso Taller de Prensa impartido por el profesor Juan José Lagorio. El reportaje fue editado por Claudio Alfaro en el curso Taller de Edición en Prensa impartido por el profesor Enrique Núñez Mussa.

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