Vivir con cáncer en Chiloé y en plena pandemia

Nov 11, 2021

Vivir con cáncer en Chiloé y en plena pandemia

Desde 2015, 2.941 pacientes han sido inscritos por cáncer en la isla grande, de los cuales 1.410 –casi la mitad– han fallecido. Las personas diagnosticadas con esta enfermedad deben movilizarse fuera a tierra firme para realizarse el tratamiento, ya que el territorio insular no cuenta con un centro oncológico en su red de salud. Tres pacientes decidieron hablar con este medio para relatar cómo es tratar su cáncer lejos de casa.

Por Thiare Hernández

A 172 kilómetros de camino y una navegación de 40 minutos en transbordador se encuentra Puerto Montt, la ciudad más cercana a Chiloé que cuenta con un centro de tratamiento para cáncer, aunque no para todos los tipos de esta enfermedad. Las personas que no pueden atenderse ahí, deben viajar una distancia mayor para llevar sus terapias en otras ciudades.

Cuando la pandemia de Covid-19 recién comenzaba a extenderse por el país, unos exámenes de rutina le informaron a Mónica Pérez que tenía tumores en la mama derecha. El paso siguiente era realizar una biopsia, la cual sí se puede efectuar en Chiloé, pero no le pareció la mejor idea: “Cuando te dicen que tienes una alta probabilidad de que tengas cáncer uno se descompone”, dice. “Me bajó la presión y el doctor me dijo que si me daba una hemorragia a causa de la biopsia, acá no habría cómo ser atendida”, relata la paciente.

Pérez decidió, entonces, viajar 372 kilómetros hasta Valdivia, donde está el Centro Asistencial de Alta Complejidad más cercano, para realizarse el procedimiento. Desde el 7 de abril y durante seis meses estuvo viviendo allá, cuando la dieron de alta. Recién luego de más de 180 días logró volver a su casa. En Valdivia estuvo viviendo en la casa de su cuñada, y fue acompañada por su marido, sus dos hijos, y una tía. Todos dejaron de lado su vida en Chiloé para acompañarla en el tratamiento.

“Es difícil estar lejos de mi casa. Me pongo a pensar que si no hubiese tenido a mi cuñada en Valdivia, habría tenido que viajar cada 21 días a las quimios”, afirma Pérez.

Según datos entregados por el informe “Plan Nacional de Cáncer 2018–2019” del Ministerio de Salud, en el primer lugar de mortalidad por cáncer se encuentra el de mama, con 16,6 casos por cada 100.000 habitantes a nivel nacional.

Hasta Concepción, 810 kilómetros al norte del archipiélago, Lorena Roa viajaba para tratar un cáncer de mama diagnosticado en 2016. Tuvo 16 ciclos de quimioterapia, por lo que debió viajar periódicamente durante siete meses. Sin embargo, cuando podía, se regresaba a su casa: “Para mí era súper sanador volver a Chiloé”, dice. “Era mucho más difícil, emocionalmente, irme durante todo el tratamiento. Hasta que empecé un ciclo semanal de quimioterapia donde tuve que irme a vivir a Concepción por unos meses”, agrega.

El desafío de viajar en pandemia

Cuando en Chile comenzó la pandemia del coronavirus, Chiloé utilizó su ventaja geográfica para aislarse del coronavirus. Las empresas de transporte terrestre dejaron de trasladar gente hacia afuera y dentro del lugar, sumado a que Latam, la única aerolínea comercial que unía la isla con el resto del país, suspendió sus vuelos. La única forma de salir, entonces, era en vehículos particulares que debían pasar por controles sanitarios.

A pesar de que el Covid-19 formó un ambiente en el cual todos los problemas de salud ajenos al virus se paralizaron, los tratamientos por cáncer y controles médicos debían continuar. Por la detención del transporte público, el Servicio de Salud de Chiloé dispuso buses para que los pacientes pudieran movilizarse entre la isla y Puerto Montt o Valdivia.

Nicolás Nilo, chilote de 54 años, ha lidiado con su enfermedad desde que, en julio de 2019, despertó en la noche con un dolor en el costado izquierdo del abdomen. Sus hijos, en ese momento, lo llevaron de urgencia al Hospital de Castro y al otro día recibió el diagnóstico: Cáncer de colon avanzado con metástasis en el hígado.

Desde ese momento, comenzó el proceso para agendar una hora en Puerto Montt, donde lo vería un oncólogo para suministrarle quimioterapia y programar sus operaciones. La primera fue una colostomía en septiembre de 2019 y la próxima, a su hígado, fue programada para octubre de 2020, ya que su órgano dañado ha evolucionado bien con el tratamiento.

Durante todo su tratamiento, Nilo ha viajado más de tres horas en bus cada 15 días para poder tratar su cáncer, sumado a que su lugar de residencia se encuentra a 22 kilómetros de Castro. Antes de la pandemia, a los pacientes se les entregaba un boleto que les permitía elegir el horario de bus que les acomodara entre los que disponían las empresas de transportes en los terminales municipales. Sin embargo, la detención del servicio implicó que , debían tomar un bus subvencionado por el Servicio de Salud de Chiloé que los llevara hasta Puerto Montt.

Diariamente salía un bus a las 05:30 horas que recorría la ruta CH-5 Panamericana de sur a norte desde Quellón hasta Ancud vía Castro para recoger pacientes y luego, en la tarde, los llevaba de regreso a sus casas. Algunos pasajeros tomaban ese bus por primera vez: “En el bus vamos conversando con los demás pacientes oncológicos y uno va viendo cómo se van poniendo más malitos. También están los nuevos y tienen miedo, pero entre todos les explicamos el proceso”, cuenta Nilo. “Somos compañeros de viaje”.

Si bien Nilo ha recibido los tratamientos que necesitaba y las operaciones se las han programado dentro de los plazos prometidos, estas siguen estando a tres horas y media de su lugar natal. “Me afectó bastante no poder tratarme en Chiloé. Uno se sacrifica, porque a veces los controles son en la tarde y uno sale de acá a las 6 de la mañana. Entonces hay que estar todo el día allá esperando el control y después, esperar el bus de salida para llegar a Chiloé como a las 11 de la noche”.

La solución existente y la petición de los pacientes

Desde 2015 hay registro de 2.941 pacientes oncológicos en el archipiélago, de los cuales ha fallecido el 47,9%, es decir, 1.410.

Gracias a la acción del Comité Oncológico de Chiloé, la telemedicina se encontraba en curso antes de que la pandemia llegara a la isla debido a la distancia geográfica que hay entre los pacientes y los médicos especialistas. “Se creó en octubre de 2018, porque había mucha demanda de personas con cáncer en la isla y quedaban en el aire esperando una interconsulta con el Hospital de Puerto Montt. De ahí viene la iniciativa de hacer enlaces directos con los oncólogos a través de videollamada”, explica Miguel Pacheco, director del Comité Oncológico de la isla de Chiloé.

Por otro lado, pacientes y familiares en septiembre de 2019, crearon la “Asociación Provincial Oncológica Chiloé”, quienes, en esa fecha, realizaron un petitorio al entonces ministro de Salud, Jaime Mañalich. En el documento solicitaban que se incorporara un médico oncólogo a la red de salud en la isla y, además, añadir un sitio para la Unidad Oncológica en el diseño del nuevo Hospital Base para la provincia. Sin embargo, el nuevo hospital de Castro todavía no tiene fecha de construcción.

El 3 de octubre de 2020 entró en vigencia la Ley Nacional de Cáncer, cuyo objetivo es establecer un marco normativo para la planificación, el desarrollo y la ejecución de políticas públicas, programas y acciones destinados a estudiar y atender los casos de cáncer. Pero aún no se conocen las repercusiones que tendría a nivel local, en la isla grande de Chiloé.

Este reportaje obtuvo Premio Nacional de Periodismo en Cáncer en la categoría Palabra Futuro (para artículos de estudiantes de Periodismo)en la versión 2020. La competencia es organizada por la Asociación Chilena de Agrupaciones Oncológicas (Achago), CancerLatam, Fundación Arturo López Pérez (FALP), Novartis y Universidad Finis Terrae.

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