Tres visiones sobre Díaz-Canel

May 29, 2018

La Habana, Cuba. Fotografía por Claudia Álfaro Cornejo

Tres visiones sobre Díaz-Canel

La era “no Castro” llega a Cuba. En este artículo se exponen las miradas de tres isleños que, por distintas razones, decidieron dejar la isla sobre el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel. Un periodista radicado en Miami, una profesora cubana residente en Chile y un arqueólogo a quién el mismo Díaz-Canel le entregó su título universitario, reflexionan sobre el cambio que enfrenta el país.

Por Cristóbal Fuentes Álvarez

Miguel Díaz-Canel. Imagen con Creative Commons.

El pasado 19 de abril Cuba vivió un momento histórico, asumió un presidente que no pertenece a la familia Castro. No ocurría desde que Fidel Castro se convirtió en primer ministro en 1959. Además, será el primero que no es militar, tras la revolución cubana. La Asamblea Nacional eligió a Miguel Díaz- Canel como el nuevo presidente del Consejo de Estado de Cuba mientras Raúl Castro seguirá ligado al poder como primer secretario del Partido Comunista.

Antes de tomar el cargo, Díaz-Canel era vicepresidente de Cuba y ya había sido ministro de Educación Superior entre los años 2009 y 2012. El ingeniero se ha caracterizado por defender el socialismo impuesto por los Castro, por comunicarse directamente con los pobladores, moverse en bicicleta y decir que le gusta escuchar The Beatles. No obstante, su figura resulta desconocida para los extranjeros, e incluso para algunos cubanos.

¿Seguirá la línea de los Castro? ¿Significa esto un cambio para la isla? ¿Cómo abordará la economía de la doble-moneda cubana? ¿Y las relaciones internacionales? Las respuestas a éstas preguntas se contrastan en las tres miradas que entrega este artículo.

Díaz-Canel le entregó su título universitario de Comunicación Social

Fotografía cedida por Yoao Hidalgo.

Yoao Hidalgo es un comunicador social y arqueólogo cubano egresado de la Universidad de La Habana. En la isla fue militar y formó parte del Partido Comunista. Además, trabajó en la Oficina del Historiador de la ciudad por 15 años. Afirma que fue muy feliz en la isla. Sin embargo, llegó a Chile hace tres años por problemas familiares, y gracias a la recomendación de dos de sus amigos cubanos. Hidalgo asegura haber recibido su título universitario de las manos de Díaz-Canel.

— ¿En qué contexto conoció a Díaz-Canel?

— Estudié Comunicación Social en la universidad y fue el mismo Díaz-Canel quién me entregó el título en 2013, cuando él era asesor del Consejo de Estado. Pese a eso, nunca me dediqué a la Comunicación Social, la Arqueología ha sido la especialidad en que me he desempeñado

— ¿Cómo cree que Díaz-Canel enfrentará el desafío que significa dejar la llamada “Generación histórica” de los Castro?

— En este caso, Díaz-Canel quien no pertenece a la generación histórica, para llegar al lugar donde está ha debido seguir concienzudamente cada regla y asentir o criticar en el momento correcto. De no ser así, hubiese quedado en el camino, como otros tantos de su misma generación que fueron alimentando el sistema y luego fueron apartados. Considero que el desafío que enfrenta el actual presidente es cómo mostrar una línea diferente de gobierno siendo él mismo un resultado del sistema que lo llevó hasta allí.

Los últimos datos demográficos de Cuba en 2016 arrojaron una población de 11.475.982 personas. Además, según la ONU, el 0,12% de ellos son inmigrantes. Fotografía por Claudia Álfaro Cornejo.

— ¿El nuevo presidente de Cuba podría representar un cambio económico?

— No creo que haya un cambio económico. Está demostrado que el Estado es muy mal administrador, por lo tanto, mientras eso no cambie en la mentalidad de quienes generan las leyes y tienen acceso a debatir sobre ello, no habrá cambio económico en Cuba. De nada sirve un presidente nuevo si a la vez no cambia el equipo de gobierno y de gestión.

— ¿Este cambio de gobierno podría afectar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba o cree que se mantendrán iguales por el bloqueo económico que se está realizando?

El cambio de gobierno en Cuba no afecta para nada las relaciones con Estados Unidos. El estado de las relaciones Cuba-EE.UU. dependen, estrictamente, de la política que EE.UU. quiera establecer hacia Cuba. Esto está demostrado históricamente. Cuba solo pide dialogar en igualdad de condiciones y sin imposiciones.

— ¿Cuales eran los desafíos que estaba teniendo Castro antes de dejar la presidencia?

El principal es una economía totalmente colapsada, con una inflación notable y una inestabilidad política interna enorme. Cuba posee una economía de base agrícola y, sin embargo, ni siquiera logra el auto abastecimiento. Además, hay un estancamiento en políticas sociales y económicas.

— ¿Existe un desfase entre un cambio de gobierno y un cambio en la mentalidad de la población?

— No. El cambio de mentalidad de la población viene tomando cuerpo desde hace más de un par de décadas. Hoy por hoy, el apoyo al sistema funciona en base a presiones y conductas instintivas, pero el cambio de mentalidad, aunque ha sido lento, viene caminando desde hace mucho tiempo. Hoy se acrecienta por el desapego de las nuevas generaciones y los medios alternativos con que cuentan. El pueblo sabe que el cambio de la figura no hace mella al sistema, pues apenas cambió un rostro. Nada más.

Periodista exiliado en Miami

Fotografía cedida por Luis Felipe Rojas.

Luis Felipe Rojas (46) es un periodista cubano radicado en Miami, Estados Unidos. Ha dedicado su carrera a tratar temas de Derechos Humanos. Actualmente conduce el programa Contacto Cuba de Radio Martí, programa que tiene como misión: “proporcionar al pueblo cubano noticias e información sin la censura del gobierno cubano”, según explica. Él dice de forma tajante que Díaz-Canel no representa ningún cambio para Cuba.

— ¿Cree que pueda haber una sensación de inquietud en la población porque este nuevo presidente no sea un Castro?

— Aclaremos algo, Miguel Díaz-Canel no es el presidente de Cuba. Ahí no se hacen elecciones libres desde hace más de 60 años. No lo eligió la gente, sino una camarilla mayormente militante del único partido permitido, el Partido Comunista. Ha sido elegido de dedo. No hay una prensa independiente autorizada para mostrar el descontento, de modo que esa “sensación de inquietud” de la que me hablas queda totalmente cautiva y reducida a comentarios de pasillos o tertulias en las largas filas que deben hacer todos los días para el más mínimo trámite.

— Como periodista dedicado a los Derechos Humanos, ¿cómo ve esta transición?

— Esto que ha pasado no es una transición. El señor que han vendido ahora como “presidente” es un fiel velador del comunismo, es un militante acérrimo y alguien empecinado en taponar cualquier resquicio de libertad que encuentre.

— ¿Cómo ha enfrentado desde la radio Martí los desafíos que implica un cambio de gobierno?

No veo ningún cambio de gobierno. ¿Tú lo viste? ¿Cuándo ocurrió? Sigue gobernando el mismo partido desde que se reinstauró el Partido Comunista de Cuba en 1965. No hay elecciones libres. Fidel Castro dijo: “¿Elecciones para qué?”. Los cubanos no han sido consultados para ver cuál es el abanico de gobiernos que hay y poder elegir. La misión de Radio Martí es proveer al pueblo cubano de la información que el régimen censura y eso aún está.

— ¿Por qué, a diferencia de otros mandatarios, Díaz-Canel permanece inactivo en redes sociales?

Los funcionarios del régimen cubano no tienen voz propia, no pueden usar las redes sociales para decir lo que piensan –ni siquiera para decir lo que piensan sus amos–. No les está permitido, está en los estatutos del Partido. El milagro va a ser que después de estas insignificantes respuestas mías, el ingeniero Díaz-Canel abra una cuenta en Twitter.

— ¿La transición necesariamente conlleva inestabilidad política?

— No hay transición, es una pura y vulgar sucesión. Un general de ejército (Raúl Castro), el segundo al mando en el país desde hace 60 años, después de llevar la sucesión que le pasó su hermano en una recaída de salud, ha puesto al hombre que eligió entre varios fieles –Misael Enamorado, Lázaro Expósito, el mismo Díaz-Canel, y cinco o seis más–. Uno que creen que va acatar cada voz de mando, sin pestañear.

Profesora cubana residente en Chile

Fotografía cedida por María Ramona Rodríguez.

María Ramona Rodríguez está próxima a cumplir cuatro años en Chile. Es profesora del Instituto AIEP del barrio universitario, en el centro de Santiago. En Cuba también trabajó en instituciones educacionales, por lo que tuvo la oportunidad de conocer al presidente Díaz-Canel cuando se desempeñaba como ministro de Educación. Ella comparte la percepción que le dejó haber conocido al actual mandatario.

— ¿Se relaciona con la comunidad cubana en Chile? ¿Cómo se ha dado este cambio de gobierno en ellos?

— Yo pertenezco a un grupo que se llama Raíces Cubanas. Lo que tratamos de fomentar son las raíces de nuestro país, que no se pierda nuestra cultura, y que los niños sepan de sus raíces. Que no pierdan su idiosincrasia, ¿cachái? Que no aprendan tanto chileno como yo, jajaja. El cambio de gobierno es un tema de todos los cubanos y, por supuesto, que lo hemos comentado y tenemos una puerta abierta que pueda existir una transición en Cuba. Hay algunos que estamos a favor y otros que estamos en contra del proceso en Cuba.

— ¿Conocen los cubanos a su nuevo presidente?

Los cubanos que han vivido en Cuba por supuesto que lo conocen, porque el nuevo presidente, Díaz-Canel, ha tenido su trayectoria junto con la revolución. Es nacido con la revolución. Es una persona que ha venido de abajo. O sea, ha salido del pueblo. Comenzó su vida entre los estudiantes en la Universidad de Villa Clara y como mi familia es de Villa Clara, yo lo conozco más de cerca y he tenido la oportunidad de tratar con él personalmente, porque fue ministro en Cuba de Educación Superior, y yo dirigía una carrera universitaria en Cuba. Tuve reuniones con él.

Relieve escultórico de Hernesto “Che” Guevara en la Plaza de la Revolución de La Habana, Cuba. Fotografía por Claudia Alfaro Cornejo

— ¿Cómo caracterizaría a Díaz-Canel?

Es una persona agradable. Lo que más te puedo decir es que le gusta escuchar a las personas. Muchas de las transformaciones que hubo en las universidades cubanas fueron a raíz de su posición como ministro. Creo que todas las reformas que hizo fueron para bien. Fue acogido dentro del grupo de universitarios cubanos por eso mismo, porque reclamamos muchas cosas que hace años no se solucionaban. Él trató de dar soluciones, por supuesto, en la medida de sus posibilidades como dirigente.

— ¿El hecho de que no sea un Castro cambiará la forma de vida de los cubanos?

— Eso, en verdad, está por verse. Yo sí siento y presiento que tiene ideas de cambio, porque es una gente joven, es una gente que ha crecido con la revolución y, a pesar de que ha sido dirigente siempre, también le han chocado las cosas que nos pasan a todos los cubanos. Evidentemente en mi país tiene que haber una apertura, tiene que haber cambio. Pero pienso que las conquistas sociales de la revolución cubana no se deberían perder. Lo que se debería dar es una mayor apertura a la economía. Lo que hay que hacer es ayudar al pueblo cubano a encontrar su lugar en el mundo.

— Usted como cubana fuera de la isla, qué espera del nuevo mandatario.

— Creo que todos los cubanos lo que esperamos es que haya mejores oportunidades, más apertura económica, porque si la tenemos, yo pienso que Cuba va a salir adelante con o sin comunismo. Evidentemente Cuba ha desarrollado su propio comunismo. Al fin y al cabo, Cuba ha tratado de ir sobreviviendo como isla ubicada en medio del caribe.

Sobre el autor: Cristóbal Fuentes Álvarez es estudiante de Periodismo y estas entrevistas son parte de su práctica interna en Km Cero.

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