Tombolini vuelve de frente

Portada: Nicolás Riquelme. Fotos: Laura Iturrieta.

En 2007, el exsubsecretario de transportes Patricio Tombolini fue absuelto del Caso Coimas, que marcó para siempre su imagen pública, convirtiéndose en foco de burlas y -de paso- su apellido, en sinónimo de delincuencia. El actual vicepresidente del Partido Radical, cuya presidencia tuvo que dejar cuando fue acusado años atrás, dice que tener un cargo público es lo justo para él, después de soportar cuestionamientos de quienes califica como “hocicones”.

Por Rodrigo Aliaga T.

Marcelo Ríos y un joven Fernando González disputaban un partido de exhibición para lo que sería el cierre de la temporada 2002. A mitad del encuentro, la pelota salió del área de juego hacia las galerías del Court Central del Estadio Nacional, paralizándolo por un momento. Desde las galerías, un comentario del público se alzó generando carcajadas en el recinto: “¡Devuelve la pelota pos, Tombolini!”. El aludido se encontraba en el anexo penitenciario Capuchinos, lugar donde pasó 40 días al ser investigado por un delito que dice no haber cometido.

Ese año la denuncia de un tal Carlos Filippi dio pie para que se conociera el Caso Coimas. El empresario rancagüino quiso abrir una planta de revisión técnica en su ciudad y acudió a la ayuda de uno de sus contactos, el diputado PPD Víctor Manuel Rebolledo. El trato era simple, Filippi pagaría “peaje” a Rebolledo por las gestiones necesarias y este último le aseguraría la apertura de la planta. La acusación de Filippi insinuaba que las gestiones habrían conducido al pago adicional de 15 millones de pesos al, por entonces, subsecretario de Transportes, Patricio Tombolini, para convencer al Seremi de la VI región de aprobar la planta. Sólo se comprobó el pago a Rebolledo. Posteriormente, Filippi terminó detenido por la elaboración de falsos certificados en dicha planta. Esto hizo que el ahora exsubsecretario denunciara cómo obtuvo la planta en una entrevista realizada por la revista Qué Pasa en octubre de 2002.

En 2016 se cumplen 14 años del inicio de aquél escándalo y nueve, desde que Tombolini fue absuelto por falta de pruebas de los cargos de cohecho, impuestos en primera instancia por el juez Carlos Aránguiz. Pese al tiempo que ha pasado, el exsubsecretario sigue enfrentando prejuicios en su contra y defiende su inocencia.

— Yo tengo dos ventajas: siempre dije la verdad; nunca mentí. Y lo segundo, es que al final del día la Corte Suprema validó mis dichos por unanimidad. Lo que pasa es que este es un país al que le gusta enjuiciar.

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“Como nosotros los chilenos somos un país enfermo de prejuicioso, la gente se queda con las primeras imágenes”, se queja Tombolini.

Su imagen se vio destruida, recibió insultos, críticas y uno que otro “monedazo” en la calle durante los años en que la investigación se llevó a cabo. Debido a la fuerte angustia e ira que sintió al verse involucrado en el escándalo, Tombolini utilizó medicamentos por un breve periodo y según confiesa dejó de ir a su casa de veraneo en Isla Negra por miedo a la gente, pero también de que él mismo. Tombolini temía cometer un acto en contra de su vida. Sus cercanos dejaron de invitarlo a celebraciones e incluso su hija dejó de acompañarlo al supermercado.

— Ella me acompañaba a todos lados, hasta que dejó de hacerlo. Yo no me atrevía a preguntarle por qué. Un día, ella le comentó a mi mujer que quería cambiarse de apellido. Yo creo que ella no lo pensó mucho, son hueás raras que hacen los hijos. Tenía como unos 11 años en ese entonces.

— Mirando hacia atrás. ¿Cuál es su percepción de todo lo que ocurrió?
 — Yo creo que la justicia no protege a los inocentes. Si después te destruye la imagen, da lo mismo, da exactamente lo mismo ¿Tú te das cuenta de que la verdad da lo mismo? ¿Lo grave de eso? Lo más grave es que un juez no busque la verdad. Aránguiz lo que hizo fue usarme para llegar a la Corte Suprema. Construyó una imagen de culpabilidad, fue un tipo completamente parcial. Como nosotros los chilenos somos un país enfermo de prejuicioso, la gente se queda con las primeras imágenes.

En estos años, ha llevado su propia investigación para comprobar los que él argumenta fueron errores de Aránguiz y demostrar la persecución de la cual dice ser víctima. Desde perfiles de Filippi y del juez, hasta resoluciones judiciales con sus propias precisiones, el político asegura haber reunido una cantidad importante de documentos, los cuales denunciarían las irregularidades del juez y demostrarían su inocencia. Por ejemplo, una serie de filtraciones a la prensa y que Aránguiz no habría aceptado las pruebas de Tombolini. Además, lo acusa de incompetencia al interrogar testigos clave.

— ¿De dónde sacó usted toda esta información?
 — He hecho todo lo posible para defenderme. En mi desesperación busqué por todas partes, haces lo que la justicia no hace. Yo me obsesioné con mi defensa. Me levantaba y me venía directo a la oficina de la casa, revisaba papeles una y otra vez, me iba a la oficina del abogado, me juntaba con gente. En un punto le dije a mi señora que aunque yo muriera, iba a luchar para demostrar mi inocencia.

El caso sigue siendo un misterio. Mientras las acusaciones de cohecho fueron coartadas por falta de pruebas, otras acusaciones nunca fueron resueltas. Tombolini fue absuelto de todos los cargos en 2007. Paralelo al caso, la presidenta de la Asociación de Funcionarios de la Subsecretaría de Transportes, Ximena Castillo, denunció a Tombolini por realizar un oferta monetaria a cambio de su silencio por irregularidades dentro de la Subtrans.

— ¿Se topaba seguido con Castillo en el partido radical donde ambos militiaban?
 — La Ximena es hija de un masón importante para el partido. Un día este masón, que se llama Jorge Castillo, pide una entrevista para decirme si yo podía pagarle más plata a la Ximena. Ahí yo me entero que tiene un niñito con retraso mental profundo. Ahora, yo soy sensible a eso poh, no porque sea una buena persona, sino porque yo tengo un hijo con retraso mental. Entonces hablé con mi jefe de finanzas para transmitirle un honorario. En alguna parte se agarra esto y se filtra. Yo lo hice súper privado con la autorización del ministro Cruz. La Ximena para limpiarse dice que yo me la traté de comprar.

— Pero por qué usted. ¿Por qué todas estas acusaciones?
 — Porque yo era presidente de un partido, tenía una alta presencia pública. Además ya existía la idea de que todos los políticos éramos corruptos.

Una persona radical

Patricio Tombolini entró a los 12 años al Partido Radical. Fue parte del cuerpo estudiantil del Liceo Fiscal de San Antonio y dirigente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción. A los 41 años fue parte del gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle y posteriormente, a los 47, del de Ricardo Lagos.

En 2002 dejó el cargo de subsecretario de Transportes para ser presidente del Partido Radical Socialdemócrata. Su periodo se vio truncado, pues debió abandonar el cargo al ser procesado por el Caso Coimas. Hasta su absolución, mantuvo un bajo perfil dentro del partido.

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“Yo creo que es justo que tenga un cargo, sino para qué sirve la justicia”, argumenta el militante del partido Radical.

— ¿Cómo se sintió renunciar a la presidencia dada las circunstancias?
 — Si bien, yo sabía que era inocente, tenía que tomar la responsabilidad de proteger la institución de la que he sido parte toda mi vida, no podía mantenerme ahí. Yo renuncié después de salir de Capuchinos. A mí lo que más me importó en ese momento fue probar mi inocencia, esto pasó a segundo plano después.

Dos meses después de ser absuelto, Tombolini intentó retomar su actividad y presentó su candidatura a la presidencia del partido. Fue ampliamente derrotado por el senador José Antonio Gómez Urrutia, quien obtuvo el 70% de los votos.

— ¿Cree que aún seguía un prejuicio en su contra? ¿Por eso fue tanta la diferencia?
 — Hasta hoy yo sé que me hicieron trampa, me lo han contado a medias, gente que estuvo ahí. En los partidos políticos se hacen alteraciones, tenís que tener una buena estructura. Me di cuenta tarde, por hueón me pasó.

— ¿Se siente apoyado por su partido? ¿Cree que lo miran de forma diferente por lo que pasó?
 — Sí, me respaldaron mucho cuando estaba mal, pero igual hay un doble estándar hacia mí. La gente es cínica a cagarse. Es una cosa versallesca. Yo creo que en la política hay buenas relaciones, pero no amigos, sólo intereses comunes que nos juntan con otros.

A pesar de sentirse apoyado por sus compañeros de partido, reconoce que existe un doble estándar hacia él, gente que habla a sus espaldas. Dice saber cómo es el juego de política, para él no existen amistades, sólo intereses comunes.

Ernesto Velasco, actual presidente del Partido Radical, reconoce que hubo un daño al interior del partido al ver al exsubsecretario involucrado en el escándalo político. Pese a esto, para él la verdad se impuso cuando Tombolini fue absuelto de los cargos. “No creo que haya un estigma a su persona, al menos no en el partido, quizás en la ciudadanía puede que haya cierta duda o mirada de poca credibilidad a lo que ocurrió, pero para eso el tiempo ayudará”, dice con respecto a la imagen de Tombolini.

El diputado Alberto Robles, también del radicalismo, vio cómo el escándalo afectó en lo personal a Tombolini: “A pesar de ser un hombre fuerte, se quebró”. Reconoce que es un referente puertas adentro, pero no niega que pueden existir correligionarios que niegan su inocencia. Sobre postular a un cargo de carácter público, Robles considera que: “Sería dificil dado cómo se está viviendo la política hoy; la poca confianza que hay en la política. Pero yo creo que una de las posibilidades que tiene el Estado es reivindicar el nombre de Patricio incorporándolo en un cargo de alto nivel”.

Actualmente, Tombolini se desempeña como primer vicepresidente del partido. Los radicales buscan crear un pacto con el Partido Comunista y el Partido por la Democracia para las elecciones municipales, situación que generaría una oportunidad para que el dirigente vaya detrás de un cargo público.

— Mi gestión ahora no es pública, tengo un cargo en el partido, soy parte del equipo negociador, ando con los candidatos para arriba y para abajo, pero me gusta esa parte de la política. Yo creo que es justo que tenga un cargo, sino para qué sirve la justicia.

Pese a su entusiasmo, esperará la decisión de su partido para determinar si es un candidato seguro a las elecciones o si tendrá que esperar.

Round 2: la gente versus Tombolini

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“Hasta hoy yo sé que me hicieron trampa, me lo han contado a medias, gente que estuvo ahí”, acusa Patricio Tombolini.

“Como le dije a varios hocicones: yo vivo en la misma casa de siempre”, dice Tombolini sentado en una de las habitaciones de su casa, en el sector de Los Dominicos. Ésta es su oficina, un espacio donde por un lado tiene un estante con gran cantidad de novelas, enciclopedias y libros de matemática — algunos abiertos, algunos no- y por el otro, un muro lleno de fotografías familiares junto a su esposa y sus dos hijos, Camila y Sebastián.

— ¿Cómo se ha tomado su familia todo esto?
 — Ellos significaron un gran apoyo en este momento, que creo que ha sido el peor de mi vida. Tengo una mujer espectacular, siempre me acompañó en esto, me creyó desde el primer momento. Mantuvo esta casa, me mantuvo a mí, hasta que yo me desarrollé.

No es bueno para llorar, pero el día que se enteró de que fue absuelto lo hizo mientras lavaba sus dientes. Él se siente inocente, pero los prejuicios aún están.

El analista y director de la encuenta Adimark, Roberto Méndez, reconoce la dificultad para limpiar su imagen. “Las comunicaciones, la publicidad y la cobertura de un tema tienen un gran efecto en la ciudadanía. Es un camino largo y dificil recobrar la credibilidad, puede causar desgaste”, dice el analista. Sobre Tombolini, Méndez reconoce que la resolución de la Corte podría ayudarlo, pero la desconfianza en el sistema judicial y en los políticos podría terminar por sepultar sus intenciones de postular a algún cargo público.

Actualmente Tombolini se dedica a hacer asesorías, tiene un pequeña constructora y se encuentra haciendo gestiones para entrar en el negocio de las importaciones. No renunciará a la política; se mantendrá en el partido y dice que está a la espera de cualquier oportunidad que se le presente a futuro. Afirma que es lo mejor que sabe hacer, a pesar de cómo está el ambiente actualmente.

— ¿Cuál sería su crítica a la política actual?
 — Los políticos dicen la verdad a medida que los van pillando. Mientras más los pillan, menos mienten, pero la impresión de la gente es que son mentirosos. Lo que hace falta es verdad, así como hace falta cuidar la dignidad de quienes son inocentes. Yo fui un caso de esos.

Sobre los autores: Rodrigo Aliaga es estudiante de Periodismo y escribió este artículo en el Taller de Prensa impartido por la profesora Gloria Faúndez. Laura Iturrieta es estudiante de Periodismo y sacó las fotos para este reportaje como colaboradora de Km Cero.

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