
“Salí con más convicción de seguir luchando por la justicia en Nicaragua”
Ana Lucía Álvarez (31) es una economista, activista, investigadora social y feminista que el 14 de Octubre fue detenida ilegalmente por la policía nicaragüense afín al régimen de Daniel Ortega. Tras más de 30 horas presa sometida a interrogatorios y amenazas, las presiones de otros países y las redes sociales permitieron su liberación. Su historia en la siguiente entrevista.
Por Luis Núñez
El presidente Daniel Ortega lleva nueve años gobernando en Nicaragua. Su carrera política empezó como uno de los líderes clave de la Revolución Sandinista en los 70 que derrocó al entonces dictador Anastasio Somoza. Hoy es acusado por los mismos crímenes políticos por los que alguna vez luchó en su país y criticado por la comunidad internacional por la democracia débil y de carácter autoritario que vive Nicaragua.
En abril de este año se agravaron las protestas contra el régimen de Ortega, exigiendo reformas al sistema de seguridad social y su renuncia al mando. La violencia ha dejado más de 500 fallecidos y 400 detenidos. Una de ellas fue Ana Lucía Álvarez, quién es parte de la comunidad de TECHO Internacional y el 14 de octubre fue detenida junto a 20 personas en Managua, capital de Nicaragua.
— ¿Habías sufrido antes este tipo de represión?
— No, nunca me había pasado. Desde mi adolescencia he sido activista, me he vinculado con partidos políticos y también movimientos políticos estudiantiles. Sin embargo, nunca había sido detenida y reprimida de la forma en que fuimos reprimidos ese domingo. Esto no es algo nuevo, tal vez la intensidad incrementó, pero no es algo nuevo, ya habíamos sufrido represión en 2008, cuando estábamos en una manifestación y fuimos perseguidas por turbas orteguistas y por las juventudes sandinistas con machetes, pero nunca al nivel de brutalidad y violencia con que fuimos reprimidos ese día.
— ¿Cuál es el impacto de esta detención en tu vida?
— Definitivamente fue una situación muy traumática, no solamente por la brutalidad de la represión sino, porque estuvimos en una detención ilegal por más de 30 horas en la Dirección de Auxilio Judicial, mayormente conocida como el Chipote, simbólicamente es muy lúgubre y tenebroso, porque históricamente ha sido un sitio de tortura. Todo eso tuvo un costo emocional para todas nosotras en nuestra celda. Creo que no he tenido tiempo de procesar el impacto personal de mi detención, una de las problemáticas que hemos tenido en Nicaragua es que los duelos producto de regímenes violentos nunca han sido procesados, pero creo que después de esta situación hemos tenido que seguir en esta, porque hay aún hay personas presas por las que seguimos trabajando.
“Creo que no he tenido tiempo de procesar el impacto personal de mi detención”, Ana Lucía Álvarez.
— ¿Cómo vivieron tus cercanos la detención?
— Mi familia inmediatamente fue a poner una denuncia al Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, fue a preguntar a la puerta del Chipote, durante varias horas no dieron información hasta que los nombres salieron. Pero nuevamente no daban información sobre el por qué de nuestra detención ni nada. Mi mamá estaba en la protesta, también se llevaron a mi hermana y a mi tía. La policía siguió a mi mamá como por dos horas más en el lugar y también los grupos paramilitares, entonces ella tuvo que resguardarse en un restaurante dos horas más, nadie sabía de ella. Entonces en las primeras listas ella incluso estuvo incluida dentro de los nombres de las personas secuestradas. Después ella logró comunicarse, salir del lugar, todo eso fue muy difícil.
— ¿Qué sentiste cuando te dijeron que ibas a ser liberada?
— Pues mira, fueron sentimientos encontrados, por un lado, me sentí aliviada de no seguir en ese lugar espantoso, terrible no solo por la condición tenebrosa sino por las condiciones infra humanas en la que están los presos y presas. Pero por otro me sentí profundamente triste, porque el resto de mis compañeras de celda seguían ahí, pues la verdad es que yo veía muy difícil que liberaran a otras personas. Para entonces ese fue básicamente mi sentir en ese momento.
“Instamos al Estado de Nicaragua a detener la criminalización de la protesta y de las personas que demandan justicia y la salida democrática a la crisis. Exigimos a las autoridades el respeto al pleno ejercicio de los Derechos Humanos de toda la ciudadanía. Llamamos a la comunidad internacional a pronunciarse y nos unimos a la solidaridad latinoamericana y mundial con los detenidos en forma arbitraria”, Comunicado de TECHO Internacional.
— ¿Crees que la presión en redes sociales ayudó a tu liberación?
— Bueno, la verdad yo no podría darte esa información (risas), porque no la tenemos, el régimen nunca ha dado una justificación clara del por qué inician ciertos procesos y por qué no inician otros. Pero yo creo que nos liberaron en primer lugar, porque no era un secuestro dirigido. En segundo lugar, hubo mucha viralización en las redes sociales de las imágenes, de la forma del secuestro, creo yo que se humanizó mucho el caso también, porque además le da un componente humano en que las personas se identifican con la situación.
— ¿Cómo evalúas las repercusiones tanto nacionales e internacionales que generó tu detención?
— Yo creo que de alguna manera fue una derrota política para el régimen que se demuestra al haber liberado personas, quedó evidenciado el lujo de violencia con que se hizo y la falta de ningún tipo de justificación para esa detención. Además, se llevaron a Suyen Barahona y Margarita Vijil, presidenta y vicepresidenta del MRS (Movimiento Renovador Sandinista). Toda la narrativa, en todo el discurso orteguista de alguna manera describe lo que ellos llaman el golpe de Estado que, en teoría, se basa en todo un complot liderado y organizado por el MRS ¿no? Entonces el haber liberado y al no haber justificación alguna para tener detenidos a estas personas, creo que desmonta un poco ese discurso. Me parece que es una derrota política importante.
— El pasado jueves 18 de octubre se cumplieron seis meses de movilizaciones en el país. ¿Cuál es tu pronóstico sobre las movilizaciones y la situación en Nicaragua? ¿Crees que va a haber más gente protestando en las calles y cómo ves el devenir del mandato de Ortega?
— Definitivamente hay una sensación generalizada de gente que está harta. Cada vez que hemos logrado hacer una manifestación son multitudinarias a pesar de la represión. La gente cada vez que ha ido a algo es impresionante el coraje y la valentía del pueblo de Nicaragua y cómo acuden al llamado. Si me preguntas, me gustaría que Ortega se fuera lo antes posible, cada vez está más aislado, cada vez el apoyo internacional es menor, incluso dentro de la misma izquierda internacional. El grupo núcleo orteguista está cada vez más desencantado, es decir la represión ha sido pareja. Hay un montón de combatientes históricos del frente que eran declarados orteguistas a los que le mataron a un hijo o a un nieto; o que le echaron preso a un hijo por jugar básquet en el parque, pues no estaba metido en nada, pero que le echaron preso al hijo. Ortega se está quedando solo.
“Si me preguntas, me gustaría que Ortega se fuera lo antes posible, cada vez está más aislado, cada vez el apoyo internacional es menor, incluso dentro de la misma izquierda internacional”, Ana Lucía Álvarez.
— ¿Cuál es tu aprendizaje de todo esto?
— Salí con más convicción de seguir luchando por justicia en Nicaragua. Creo que definitivamente es posible que vuelva a pasar y sobre todo si uno se compromete con la lucha y con los derechos humanos en Nicaragua. Hay que dar esa batalla, porque no podemos dejar a nuestros hermanos y hermanas allá adentro, y definitivamente para que esto no vuelva a pasar en nuestro país tiene que haber justicia, verdad, reparación y garantías de no repetición.
Sobre el autor: Luis Núñez es estudiante de Periodismo y escribió esta entrevista en la práctica interna de Km Cero. El artículo fue editado por Sofía Campusano.

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