
Reva mai a mai Rapa Nui: Vengo de Rapa Nui
Tres estudiantes de origen Rapa Nui, Lene, Tomás y Merahi, cuentan cómo ha sido para ellos venir desde la isla a estudiar a Santiago. Aunque llegaron en diferentes momentos de sus vidas, todos han enfrentado preguntas incómodas y añoran la isla.
Por Macarena Figueroa de la Fuente
Hace mucho tiempo existió un rey o ariki llamado Hotu Matu’a, quien habitaba un continente de nombre Hiva. El ariki una noche tuvo un sueño, su tierra se hundiría, por lo que debía buscar otro lugar para su gente. Envió a siete exploradores en busca de tierra fértil. La encontraron. Los habitantes de Hiva se trasladaron al nuevo territorio, al que nombraron Te pito o te henua, lugar que años después se convertiría en el hogar de tres jóvenes: Lene, Tomás y Merahi, quienes luego de vivir sus primeros años en la isla, salieron de ella en busca de otra tierra.
Los jóvenes emprendieron un largo viaje en avión de alrededor de cinco horas. Llegaron a Santiago, cada uno en momentos diferentes de su vida: dos de ellos a los 18 y una a los cinco. Ingresaron a la universidad y se adaptaron a una nueva forma de vida lejos de su Isla de Pascua, o como ellos prefieren llamarla, Rapa Nui.
Lene Troncoso Riroroko
“Me considero más cercana a las otras islas polinésicas, como Hawái o Tahití. Son más mi familia que los chilenos”

Tiene 19 años, vino de la isla en 2017 a estudiar Medicina en la Universidad de Chile. Su familia vive en Rapa Nui.
“Cuando recién llegué y me tocó presentarme en clases fue raro, yo decía: soy de la isla y al tiro todos decían impresionados: ¡de Isla de Pascua!”, era chistoso. Las veces que había venido a Santiago fue para comprar, estaba máximo dos semanas y me devolvía. Postulé a la Universidad de Chile por un ingreso especial para la gente de la isla, donde todos los que tuvieran la intención de entrar a la Facultad de Medicina debían sacar más de 600 puntos. La preparación para la PSU también es más relajada que aquí, he escuchado de personas que están todo el día en el preuniversitario o en clases. El día en que me llamaron de la U, yo estaba haciendo hoe (un tipo de remo) y por suerte contesté, porque nunca lo hago. Estaba tan contenta cuando me dijeron que quedé que hasta me puse a llorar, soy la primera de mi familia en estudiar una carrera.
Encuentro que hay mucha gente egoísta acá, que tiene mucho y no quiere compartirlo. Por ejemplo, uno va a Las Condes, está todo limpio, muchos árboles y gente que se ve súper feliz y cuando estás más abajo hay más extranjeros, basura y personas tomando en la calle. Puedes hacer un recorrido en el metro, irte bajando y encontrar cosas súper diferentes. En la Isla obviamente también hay gente con más y menos plata, pero nadie es pobre, todos pueden sobrevivir.


Me han preguntado si en la isla hay internet o si vivimos en cuevas. La gente todavía piensa que los Rapa Nui o los Mapuche son indios. Me parece ofensivo, porque nosotros valoramos mucho nuestra cultura. En la isla decimos que hablamos en rapañol, en los colegios se enseña español y rapa nui. Por ejemplo, la frase matu a mi hare: matu es vamos y hare es casa y el a y el mi lo agregamos y queda en español vamos a mi casa.
Yo soy Rapa Nui, porque no viví en el continente. Tal vez sea diferente para las personas de Arica o Punta Arenas, porque igual están dentro del país, pero nosotros somos completamente diferentes. Yo me considero más cercana a las otras islas polinésicas, como Hawái o Tahití, porque comparten nuestra cultura y bailes, son más mi familia que los chilenos. Soy chilena, porque sale en el carnet de identidad, pero soy Rapa Nui, porque allá me crié. No es que no me guste Chile, solo que prefiero mi tierra”.
La pronunciación correcta de Rapa Nui es con una “r”, tal como se escucha en el siguiente audio:
Tomás Ariki Paoa Vergara
“No somos la isla de los huevitos de pascua, se usa, pero preferimos que se llame Rapa Nui”

Es mestizo de la isla, su padre es de origen isleño y su mamá de Santiago. Llegó a la capital en 2014, cuando tenía 18 años, a estudiar Ingeniería Comercial en la Universidad Mayor.
“En la isla se llega hasta cuarto medio y si quieres seguir estudiando te vienes a Santiago. El principal objetivo de venirse es tirar nuestra isla pa’ arriba, lograr que se desarrolle, ya que muchas cosas allá son escasas. Se necesita gente capacitada y estudiar en Santiago significa una buena fuente de ingresos para todos. Si te quedas en la isla es con pala y picota, a trabajar no más y para mí siempre estuvo la idea de seguir estudiando. Muchos de mis compañeros de generación se quedaron, éramos 30 y solo siete seguimos estudiando.
La isla te apoya mucho, nos dan becas en las universidades, las oportunidades están. El problema es que la isla es tan rica para vivir que no te dan ganas de salir. Cuando estás lejos de la isla es cuando más te llama, tienes que estar allá, por eso los estudiantes que están en Santiago se vuelven, pasa mucho. Ahora que he estado en Santiago es cuando más he aprendido a querer y a valorar nuestra cultura. Tiene esa esencia que cuando estás lejos te dan ganas de volver, no puedes estar mucho tiempo afuera.



El nombre de la isla nos identifica mucho, nosotros no somos la isla de los huevitos de pascua, por eso toda la gente de allá apoyó la iniciativa parlamentaria que busca cambiar el nombre de la isla. Rapa Nui nos identifica mucho más que Isla de Pascua. Ese nombre se nos dio por el día específico en el que anexaron la isla, el día de Pascua de Resurrección. Isla de Pascua se usa, no es un término discriminatorio, pero sí preferimos que la isla se llame Rapa Nui. Es muy lindo que se vuelva a llamar como se llamaba.”
Merahi Rauch Gallardo
“ Me molesta que la gente continental me pregunte: ¿Hay autos allá?¿La gente anda vestida? ¿Viven en casas?”

Nació y vivió en Rapa Nui hasta los cinco años, es estudiante de cuarto año de Filosofía de la Universidad de Chile.
“El recuerdo más fuerte que tengo fue ver el mar que quedaba atrás, desde el avión, y de frente la cordillera a lo lejos que se veía roja, porque era verano. Me gustaría volver a la isla, no se si a vivir, pero sí a visitar. A pesar de ser chica, el cambio fue muy fuerte, no me sabía el himno chileno por ejemplo. Uno crece escuchando palabras en Rapa Nui, en los colegios de allá te lo enseñan. Yo cuando escucho el idioma lo entiendo.
En la isla hay un clima templado lluvioso, por lo que hay tanta humedad que no sientes frío. Me acuerdo que lo primero que hacía en las mañanas era salir y jugar en la tierra. Nosotros vivíamos en el campo de la isla, crecí viendo animales en su estado más salvaje. Incluso, mi papá iba a caballo a buscarme al colegio y con mi hermano trepábamos los árboles todo el rato. Me acuerdo que cuando llegamos a Santiago, nos subíamos a los palos del metro y las personas nos miraban raro.
Hay mucha gente a la que le choca cuando les digo que soy de Isla de Pascua, yo digo con orgullo que sí, soy pascuense, porque nací en Isla de Pascua. Algo que me molesta es que la gente continental me pregunta: ¿Hay autos allá? ¿La gente anda vestida?¿Viven en casas?
Allá todo es libre, muy hippie. El costo de vida es muy alto, pero pagan mucho, además el turismo también mueve mucho. Si algún día vas, te vas a querer quedar allá”.


Sobre la autora: Macarena Figueroa de la Fuente es estudiante de Periodismo y escribió este artículo como colaboradora de Km Cero.