¡No me lo cuentes!

Nadie está libre de la amenaza inminente de los tan odiados spoilers, un arma que los malintencionados no tienen problemas en usar a través de las redes sociales. Un recurso que arruina la sorpresa y la experiencia de vivir un giro dramático en una historia seguida, muchas veces, durante años.

Por Mónica Garrido Valenzuela

Ilustración: Gojko Franulic

Uno a uno, todos dejan la habitación. Los esfuerzos de la mujer roja fueron en vano y no queda esperanza. En el frío de la noche, en aquella habitación oscura del castillo negro, duerme Fantasma, el lobo huargo, y el cuerpo de su amo, Jon Snow, yace inerte sobre la mesa, con puñaladas en el torso.

Fantasma despierta y mira a Jon. En medio del frío y la oscuridad, comienza un latido que se une al de Fantasma y el silencio es interrumpido por una respiración profunda y desesperada. Jon Snow está vivo.

Luego, en una conversación de Whatsapp:

— No te metas a Facebook o Twitter!!
 — Por qué?? Que pasó???
 — Estuvo muy cuático el capítulo de hoy D: No te metas a nada si no quieres saber lo que pasó
 — Noooooooooo :c

Desde 2013 soy una fiel seguidora de la serie estadounidense Game of Thrones, a la que pertenece la escena con la que abrí este artículo. La producción basada en las novelas de George R. R. Martin, estrenó su primera temporada en 2011 y cuando una amiga me la recomendó, ya estaba en emisión la tercera.

Un viernes en la noche decidí seguir su consejo y ver el primer capítulo. Al día siguiente a las diez de la noche ya estaba en la segunda temporada. Una vez que alcancé la transmisión de HBO, empecé a seguir cada capítulo el día de su estreno mundial.

Pretendía seguir con esta tradición, pero para la sexta temporada, emitida este año, estaba estudiando en Inglaterra sin HBO, por lo que no podía verlo simultáneamente con el resto de mis amigos. Por eso, mi mejor amiga asumió la tarea de advertirme cada vez que ocurriera algún evento en la serie que inundaría las redes sociales de spoilers. Lo que ocurrió el segundo capítulo.

Aún evitando Facebook, Twitter, 9GAG y conversaciones grupales de Whatsapp, cometí un error fatal: Tumblr. Inocentemente pensé que Tumblr era el lugar ideal para distraerme en internet, pero apareció un gif en el que de un segundo a otro Jon Snow despertaba de la muerte. Mi reacción natural fue cerrar la página, pero el daño ya estaba hecho.

El concepto spoiler proviene del verbo en inglés spoil que significa arruinar o destruir el valor de algo. Hoy el uso de esta palabra es muy común y ha pasado a convertirse en el término para describir la situación en la que alguien conoce antes lo que ocurrirá en una historia.

¿Por qué enoja tanto recibir un spoiler cuando se trata de series? Ignacio Arnold, sociólogo y uno de los creadores de la serie El reemplazante, dice que esto se da porque las series, a diferencia de las películas, son de consumo a largo plazo. “El espectador está comprometido con la historia y al recibir un spoiler, tiene más que perder”, señala Arnold.

No solo hay que esperar toda una semana para ver el siguiente capítulo, una vez finalizada una temporada, muchas veces, se debe esperar al año siguiente para continuar la historia. Los fans más devotos pueden pasar años inmersos en una serie, es cosa de preguntarle a cualquier seguidor de Grey’s Anatomy que lleva más de diez años en emisión y sigue haciendo sufrir a sus adeptos con cada final de temporada.

Pero no se debe generalizar, como sostiene Luis Breull, profesor de televisión en la Universidad Católica: “Es un instrumento, un artefacto que te permite generar expectativas, conversaciones, conectar, pero a otros les baja la expectativa. Les mata el suspenso. Va a haber personas a las que les agrada saber qué pasa en la series e incluso igual la van a ver, y otros a los que le arruinaste la sorpresa, entonces en el fondo hay reacciones ambivalentes: molestia por un lado y satisfacción.” Breull también explica que los spoilers transforman a los que están al día con las series en poseedores de un cierto valor simbólico respecto al resto. Están más informados y llevan la agenda en las conversaciones.

El spoiler no es nuevo. Pero las redes sociales han propagado esta plaga al facilitar la conexión entre personas y la difusión de la información con un click, pero estas no son las culpables ni el origen de los spoilers. Las comunidades en torno a series de TV, por ejemplo los trekkies o seguidores de Star Trek, que existen hace más de 30 años, son el punto de origen de los spoilers, ya que en estas comunidades especializadas se da la necesidad de compartir con otras personas lo visto en pantalla.

Hoy es un hecho que ver series es social. Solo Game of Thrones generó más de 800.000 tweets en el estreno de su quinta temporada en 2015 y este año alcanzó casi 1 millón de tweets con el estreno de la sexta. Ricardo Martínez, experto en estudios cognitivos y profesor en la Universidad Diego Portales, explica la proliferación de los spoilers mediante el fear of missing off o temor a quedarse fuera (fomo). “El fomo es uno de los males de nuestro tiempo que tiene que ver con el hecho de que las personas quieren siempre estar al día de todo y eso pasa particularmente con las cosas que transcurren en el tiempo como las series” y agrega: “En el consumo de las series de Netflix, en que se suben todos los episodios de una sola vez, hay personas que pueden verlas más rápido que otras, por lo tanto, saben más que los otros y se sienten obligados a compartirlo por el fomo”.

Siempre he dicho que no me gustan los spoilers. Intento evitarlos como sea y tiendo a enojarme con quien me arruina una historia que estoy siguiendo. De hecho aún no perdono a un compañero que me dijo de la muerte de Dumbledore en Harry Potter y el misterio del príncipe, cuando el libro recién había llegado a Chile hace una semana. Pero debo admitir que en más de una oportunidad, sin intención, yo misma di un spoiler, de hecho acabo de hacerlo.

Sobre la autora: Mónica Garrido Valenzuela es estudiante de Periodismo y escribió este artículo como colaboradora de Km Cero.

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