Me entristece tu reacción

Oct 18, 2019

Collage por Manuel González/Km Cero.

Me entristece tu reacción

Las redes sociales son el soporte para compartir fotos, experiencias y conectar personas. Pero también se han vuelto plataformas que determinan la autopercepción y las relaciones interpersonales. Acá se reúnen testimonios de cinco usuarias que tuvieron problemas en el mundo virtual.

Por Bianca González e Ignacia Herrera

“Me ayudan a valorar mi esencia, que yo la tenía muy reprimida”

“Estudio Comunicaciones, tengo 21 años. Solo uso Instagram. No uso Facebook, ni siquiera WhatsApp.

Lo que me pasa es que confundo la realidad y las redes sociales se vuelven mi mundo. Tanto es así, que, si nadie me pesca en esa dimensión, es como si nadie me pescara en la vida. Incluso, cuando nadie me habla siento que valgo hongo, mi autoestima baja a cien y me deprimo.

Otra cosa por la que me deprimo es cuando considero que no estoy viviendo el aquí y ahora con mi familia. Mientras estoy en casa, por ejemplo, prefiero quedarme encerrada en mi pieza para ver las redes sociales. Incluso cuando llegan visitas. Es que siento que ese micromundo mejora mi autoestima y pasar tiempo con mi familia es solo por compromiso.

Además, yo tengo armado como todo un personaje en esa otra dimensión. Es un personaje gracioso. En realidad, es mi forma de ser: soy una payasa y cuando lo soy en la vida real, no me toman en serio o me critican, pero en la red social me lo celebran. Según yo, la gente me odiaba, pero en ese micromundo me pasa todo lo contrario: recibo mucho amor a través de las reacciones positivas de los demás. Es que ahí puedo ser yo, a pesar de que lo exagero un poco.

En el mundo real, el tipo que es gracioso es visto como hueón, no lo toman en serio. Entonces me ayudan a valorar mi esencia, que yo la tenía muy reprimida. Siento que consigo beneficios de este mundo que inventé.

De todas maneras, creo que desplazo mucho los lazos reales para fortalecer mi autoestima a través de un mundo irreal. Ahora que me escucho, creo que soy adicta a las redes sociales, porque lo utilizo como una droga de escape”.

“Me da tanta rabia conmigo misma, porque siento que no soy capaz de salir y divertirme como ellos”

“Soy Scarleth Méndez, tengo 19 y estoy en primer año de Antropología. Siento que paso mucho tiempo en redes sociales, en vez de ponerme a estudiar o hacer cosas que no me gustan. Puedo pasar horas en Instagram y cuando ingreso a Facebook me gusta actualizar el inicio a cada rato, aunque no tenga nada interesante que ver.

No soy muy buena para salir de noche. Luego pienso que la mayoría de la gente sale a carretear los viernes mientras yo prefiero estar tirada en cama y revisar el celular. Pero cuando lo hago, veo que suben fotos bailando y tomando, o sea, pasándola bien. En ese momento, me da tanta rabia conmigo misma, porque siento que no soy capaz de salir y divertirme como ellos. Solo me limito a mirar desde afuera lo que otros viven.

Por eso decidí eliminar ambas aplicaciones de mi celular y las reviso solamente cuando estoy en un computador. Por lo mismo, tengo más tiempo y me aburro, lo que me obliga a pensar o hacer cosas que había dejado, como leer libros o escribir acerca de mis pensamientos. La verdad, siento que antes necesitaba las redes sociales para compartir cosas para que el resto las viera, entonces era como si hubiese carreteado solo para compartir las fotos que me sacaba”.

“No es divertido usar redes sociales si hay alguien pidiéndote explicaciones todo el tiempo por lo que haces”

“Soy Constanza Romero, tengo 24 años y soy nutricionista. Hace tres años estuve en una relación con un hombre controlador. Revisaba tooodo lo que yo hacía en Facebook, cada comentario o like. Me hacía show por cosas chicas, que para él eran hasta escandalosas.

Una vez un chico publicó en el grupo de Facebook Estudiantes UC preguntando dónde estaba una sala, yo le respondí en un comentario y al día siguiente él lo mencionó, como para que me diera cuenta de que leía todo lo que yo escribía o hacía. No es divertido usar redes sociales si hay alguien pidiéndote explicaciones todo el tiempo por lo que haces.

Pero había cosas peores, otras veces ponía frases de canciones en mis fotos y se pasaba rollos pensando que eran para mi ex y armaba un súper escándalo. Se daba cuenta al tiro si le ponía like a alguna cosa de mi ex (anterior a él, éramos amigos) y era pelea segura al día siguiente. Luego de que varias veces hubo situaciones parecidas, ya no aguanté más la presión y decidí cerrar Facebook, porque no podía hacer nada con libertad.

Con el tiempo me acostumbré a tenerlo cerrado y lo abrí unos meses después de que terminamos. Necesitaba usar los grupos de Facebook para coordinarme con mis compañeros de la universidad. A los pocos días de abrirlo, me mandó una solicitud de amistad, pero lo bloqueé al tiro”.

“Revisé el gasto por aplicación y era preocupante estar siete horas al día en Instagram”

“Soy Valentina Parada, tengo 20 años y voy en segundo año de Licenciatura en Letras Hispánicas. He sentido dependencia de las redes sociales. Era algo que me limitaba en mis quehaceres académicos e incluso familiares. Un día revisé el gasto por aplicación y era preocupante estar siete horas al día en Instagram. No entendía por qué me era tan atractivo estar 100% involucrada en redes sociales. A modo muy personal, llegué a la conclusión de que me buscaba una alteridad que me fuera más cómoda. Ser otra persona.

Este año ha sido muy pesado en cuanto a problemas psicológicos y emocionales, y las redes sociales para mí eran tanto un apañe en ociosidad como una forma de conectarme con gente muy distinta a lo que soy realmente. Era un descanso.

Uno muestra su mejor faceta por redes sociales, pero de alguna u otra forma te pesa cuando las usas para cambiar totalmente tu persona, para ser alguien distinto.

Decidí que mi relación con las redes sociales era tóxica y las cerré durante dos meses y medio. Solo uso Facebook para leer noticias o estar al tanto de cosas de la universidad, pero estoy intentando no tener interacción ni exposición por redes sociales. Percibo Facebook más inofensiva y provechosa que otras redes. Mi uso diario se relaciona con funciones útiles como comunicarme con mis familiares, y de ocio, como leer artículos relacionados con la actualidad.

Hace más de dos meses abrí Instagram por iniciativa de mi psicólogo, porque a pesar de que lo había cerrado tenía mucha ansiedad y la buscaba en el mismo dispositivo del cual la había borrado. Él decidió que lo hiciera como parte de mi terapia, pero tengo que ir contándole semanalmente como me siento.

Cuando estaba de vacaciones, era una herramienta de entretención y de las que más uso aparte de Netflix, pero trato de no estar pendiente de mis seguidores y fotos, porque eso era lo que me obsesionaba antes. Aún sigo pensando que muchas veces la gente usa Instagram para mostrar algo que no es, pero al menos en mi caso estoy teniendo una relación muy sana con la app. He bloqueado a gente que no quiero ver e intento tomarlo como una diversión más que como una necesidad”.

“Podía pasar horas mirando imágenes de thigh gap o fotos de personas muy flacas, en verdad horas, sobre todo cuando quería comer”

“Tengo 22 años, soy estudiante de Comunicaciones y sufro de trastornos alimenticios. En parte se acrecentaron por las redes sociales, porque en ellas veía imágenes con ideales de belleza que me incentivaron a tener conductas poco sanas para imitarlos. Uno sabe que tienen un filtro de por medio y que no representan la realidad, pero igual te dejas llevar.

Era adolescente cuando podía pasar horas mirando imágenes de thigh gap, personasdelgadas que al juntar las piernas les queda un espacio entre los muslos o fotos de personas muy flacas. En verdad horas, sobre todo cuando quería comer. Las veía en todas partes y las tenía como fondo de pantalla para verlo todo el día. Además de las redes sociales, en el colegio todos eran muy flacos y eso no me ayudaba.

He tenido miles de recaídas, pero al final son parte del proceso de mejorarse. Hace poco tuve una, con la diferencia que ahora sé que está mal y no me enorgullezco de que suceda.

Nunca me recomendaron dejar las redes sociales, en parte porque creo que no sabía el impacto que tenían en mí. De una u otra manera, yo las tenía para buscar inspiración de cómo me quería llegar a ver. Después, hice una limpieza de la gente a la que seguía, eso me ayudó harto”.

Sobre las autoras: Bianca González es estudiante de Periodismo y escribió este artículo como colaboradora para Km Cero. Ignacia Herrera es estudiante de Periodismo y escribió este artículo como parte de su práctica interna en Km Cero. Fue editado por Augusto Valenzuela en el Taller de Edición en Prensa .

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