“Magic en el Beat”: El productor chileno que fue parte del exitoso álbum “Un verano sin ti” de Bad Bunny
Con 23 años, Joaquín Calderón es el productor musical del momento, después de ser invitado a trabajar en una de las más recientes canciones de Bad Bunny, el artista más escuchado en Spotify a nivel mundial. Aquí, el joven de San Bernardo repasa sus inicios en la música urbana bajo el seudónimo “Magic en el Beat” y confiesa por qué prefiere pasar desapercibido ante el éxito más grande de su carrera.

Por Catalina Vicuña Silva @catalinavicunas
Joaquín Calderón, mejor conocido en el mundo de la música urbana bajo el seudónimo de “Magic en el Beat”, @magicenelbeat, abre las puertas de su estudio ubicado en un sector residencial de Ñuñoa y se sienta a conversar. Con 23 años, es el productor musical del momento en Chile. ¿La razón? Produjo una canción para el cantante puertorriqueño Bad Bunny –Benito Martínez–, el artista más escuchado en Spotify a nivel mundial.
“Un Coco” es uno de los 23 temas de “Un verano sin ti”, el sexto álbum y más reciente trabajo musical del célebre cantante de trap, que consagra a este técnico en sonido oriundo de San Bernardo como uno de los creadores musicales nacionales más prometedores. Es también el trabajo que ganó Mejor Álbum de Música Urbana en los Latin Grammy.
Pero el proceso para llegar a colaborar con el cantante puertorriqueño no fue nada de fácil ni rápido.
Los “beat”, la base musical sobre la que un artista canta, es la expertise de Calderón: “todo menos la voz dentro de una canción”, explica el productor.
Y fue precisamente ‘un beat’ lo que el 22 de enero de 2020 Calderón le ofreció a Bad Bunny, vía Instagram, sin conocerlo: “Cantarás sobre un beat mío, no digas que no te lo predije”.
Sin recibir respuesta y después de haber enviado, durante dos años, más de 100 pistas al puertorriqueño, el 1º de mayo pasado el joven recibió por WhatsApp una de las noticias más emocionantes de su carrera: “Felicidades, vas en el álbum de Benito”, le informó su manager, Nicolás Jara.
“En realidad nunca pensé que podía pasar”, confiesa Calderón.
La canción “Un Coco”, que trata sobre el desamor, parte lenta, con el sonido de una guitarra de fondo, y “beats” tranquilos. El productor describe la canción como “introspectiva”, tal como él mismo define su personalidad.
En el estudio, el sonido de la música que está siendo grabada en la pieza de al lado, inunda su oficina. Es el mismo espacio en donde famosos cantantes de música urbana, como Franco el Gorila, Harry Nach, Paloma Mami y Soulfia, han grabado sus últimos hits musicales.
A pesar de que trabajar en el mundo de las luces y el reconocimiento no es algo nuevo para Calderón, no parece resultarle sencillo.
El 18 de marzo de este año, “Magic en el Beat” estuvo sobre uno de los escenarios más importantes del país junto al cantante de reggaeton Polimá Westcoast: Lollapalooza. Sin embargo, el productor hoy reflexiona que la sensación de estar frente a tantas personas le resultó “peligrosamente adictiva”. “Yo intento mucho no sentirme halagado y escuchar a toda esa gente cantando tus canciones es puro halago. A veces busco olvidarme de los logros y trato de conectarme con mi ‘yo’ de 13 años, el que hacía música sin importar la fama o el dinero”, dice y agrega: “Cuando (el show) termina, hay silencio. Vuelves a tu casa, a tu pieza tres por tres, ese contraste para mí es muy difícil de procesar”.
Se detiene unos segundos y luego confiesa: “De hecho, ya no toco en vivo por eso”.
“Magic” vs “Joaco”
Durante los primeros minutos de conversación es posible darse cuenta de que “Magic en el Beat” y Joaquín Calderón son personas distintas. Por un lado, cuando se le pregunta sobre música y éxitos, el joven se refiere a sí mismo como “Magic”. Pero cuando la conversación gira en torno a lo que sucede de la puerta del estudio hacia afuera, sobre su vida personal, aparece Joaquín Calderón: “Esa es otra entrevista”, ríe.
Joaquín Calderón es el menor de una familia de tres hermanos. Asistió al colegio San Agustín, en el paradero 36 de El Bosque, aunque comenta que las buenas notas no fueron su fuerte: “Nunca me fue bien. Pero era raro porque yo entendía, pero no me gustaba, incluso desde antes de hacer música”. Durante su etapa escolar fue un niño muy inquieto y conversador, recuerda su hermano mayor Marco Calderón. “Pero llegaba a la casa y no hablaba. Tenía como una doble personalidad. Algo parecido a lo de Magic y Joaco”.
La música en la vida de Calderón apareció como un lugar de descanso, de protección, un espacio en donde, según el joven, pudo huir del ambiente familiar durante su infancia y adolescencia. “Escapé de mi casa dentro de mi casa. Generé un hogar entre mi escritorio, yo y mi computador”, confiesa. “Los momentos grandes de felicidad en mi vida, fueron de la música para adelante. Por eso la música es algo tan fuerte para mí”.
Vivir como Joaquín, descrito por sus cercanos como un “joven callado e introvertido”, pero al mismo tiempo ser “Magic en el Beat” es complejo para Calderón. Incluso, él mismo asegura que es una de las razones por las que hoy asiste a terapia. “De repente pienso que mi trabajo resuelve mi vida personal, pero no es así”, confiesa. “Mi terapia va por ahí. En cómo poder manejar esta dualidad entre tener todo resuelto en mi trabajo y todo tan no resuelto en mi vida personal”.
Cuando se le pregunta al productor musical qué piensa cuando piensa en su infancia, su respuesta es “miedo”. “Mi mamá tuvo mucho miedo cuando estuvo embarazada de mí, yo era el tercer hijo y no vivían bien en esos años”. Cuando tenía dos años, se quemó el cuerpo con agua caliente, lo que lo llevó a asistir a la Corporación de Ayuda al Niño Quemado (COANIQUEM) hasta los 18. “Por eso soy una persona miedosa”, expresa el joven. “En terapia aprendí que, aunque existan cosas de las que no me acuerde, todo siempre queda en el inconsciente”.
Sobre su primer acercamiento importante a la música, Calderón comenta que fue a los siete años, cuando uno de sus hermanos llegó a la casa con un CD del concierto en Slane Castle de la banda Red Hot Chili Peppers: “Apenas lo vi, quedé loco. Me rayé al tiro”. Con claridad, el joven recuerda la emoción que sintió al ver la actuación del guitarrista de la banda, John Frusciante, personaje que Calderón reconoce como gran influencia en su desarrollo artístico: “Él creó mi forma de ser musical, fue mi primera referencia de cómo sentir la música. Él se tira al suelo, grita, queda entero sudado, y así es como lo vivo yo”.
“Uff, el pana escucha un beat en el estudio y se pone a bailar”, destaca entre risas Matías Alegría, productor del Cantante Young Cister y amigo cercano de Calderón. “En ese sentido el Magic es muy pasional, siente mucho la música. Yo creo que, si no hubiera sido productor musical, podría haber sido fácilmente bailarín, así de pasional es”.
El hito más importante que gatilló los inicios de la carrera musical de Calderón, como “Magic en el Beat”, ocurrió a sus doce años, cuando un amigo de su hermano le mostró un programa de edición de sonido para hacer pistas de rap. Es el mismo que Calderón ocupa hasta hoy. Con nostalgia, el joven recuerda que ese mismo día, apenas comenzó a jugar con botones y sonidos, logró sentirse como en casa: “Pensé: `Esta es mi versión de John Frusciante. Esto es lo que yo quiero hacer´”.
No estar en el frente en una canción como lo hace un cantante con su voz, sino que estar detrás, en la producción, en los beats, fue algo que inmediatamente capturó la atención de Calderón: “Yo no sé estar en el frente, nunca lo he estado en el ámbito personal ni tampoco en mi trabajo”, comenta.
“Creo que eso (mi trabajo) es casi una analogía de mi vida. Siempre he estado medio oculto, medio en mi rincón”, agrega.
El primer estudio de grabación de “Magic en el Beat” fue su propio clóset. Y los primeros artistas con los que trabajó, sus compañeros de colegio. “Usé el computador que mi hermano había dejado en la casa y lo llené de virus”, ríe. “Pero me daba lo mismo, yo quería hacer música”. ¿Cómo pasó de aquellos inicios a estar colaborando hoy con grandes artistas internacionales como Bad Bunny? Calderón responde que se debe a su constancia: “Desde que me mostraron el programa de edición, no ha habido un día en mi vida en que no lo haya abierto, que no haya hecho algo de música. Año nuevo, navidades o cumpleaños, ninguno”.
“Él como productor no solo hace pistas, sino que mezcla las canciones, las masteriza, escribe letras, propone una estructura, sabe manejar el barco”, comenta Alegría sobre su compañero y amigo. “Porque no es que Magic le mandó una pista a Bad Bunny y listo. No. Él le metió mano. Hizo las movidas solo. Y por eso yo creo que hoy es el mejor de Chile, no solo porque está en el top, sino porque es disciplinado”.

“Los artistas y los productores no lo ven como una competencia”
Desde que se lanzó el 6 de mayo pasado, la canción “Un Coco” ha tenido más de 250 millones de reproducciones en Spotify. Pero Calderón asegura que su día a día no ha cambiado. “Estoy más expuesto no más”, ríe.
Esto lo ha llevado a experimentar lo que compañeros de trabajo, como Polimá Westcoast y Pailita, viven todos los días. “Magic en el Beat”, por primera vez, fue reconocido por un cajero, mientras compraba en una tienda de computación. El joven recuerda que le dijo: “Hermano ¡tú eres el Magic! ¡¡Te vi en una entrevista!!”
“Pero yo soy de los que piensa que no es buena idea ser reconocido físicamente”, dice. “Especialmente porque uno, de manera inevitable, empieza a darle voz a personas que no te conocen para que hablen de ti. Y obvio que siempre van a hablar de uno, pero es distinto diez personas que diez mil. Eso me asusta un poco porque yo vivo muy encerrado”.
Calderón explica que prefiere vivir el éxito de forma privada. No sale de fiesta, pues considera que los halagos pueden hacerlo perder su norte musical. “Si yo apañara a todos los carretes estaría todo el rato recibiendo ‘¡Oye, Magic eres el mejor!’ y creo que empezaría a pensar `Parece que soy el mejor´ y eso me marearía”, confiesa. “Por eso me mantengo en un círculo cerrado. Si mi familia y mis amigos piensan que soy el mejor, con eso me basta. A mí me hace feliz hacer música, no lo que genere”.
“Él es una persona muy inteligente para su edad por las cosas que ha logrado”, comenta Polimá Westcoast, cantante de los grandes temas producidos por “Magic en el Beat”. El artista destaca el bajo perfil del productor: “Los artistas y los productores lo quieren, no lo ven como una competencia. Todas las personas alaban su trabajo porque su cerebro está todo el rato pensando en aportar con la música más que competir o lucrar”.
Calderón recuerda la experiencia que tuvo hace dos años (2020) con su primer hit mundial, “Tak Tiki Tak” de Harry Nach, canción que hoy cuenta con más de 240 millones de reproducciones en Spotify. El joven comenta que, al vivir ese primer salto a la fama en pleno encierro por la pandemia, nunca le tomó el verdadero peso a su éxito: “Yo sentía que nada era real. Veía mensajes de felicitaciones no más, el reconocimiento internacional, las cifras en Spotify. Pero yo apagaba el celular y estaba almorzando con mi mamá en mi casa, haciendo mi vida como Joaquín”. Con el tiempo, Calderón confiesa que entendió que esa experiencia fue una señal: así tenía que vivir sus logros, de forma cerrada. “Yo soy débil de mente, soy una persona sensible. Entonces, conociéndome, sé que me puedo atrapar… (perder) mi norte, mi esencia”, expresa.
En cuanto a su futuro, el productor musical tiene varias metas: “Quiero hacerle muchos temas a Jhay Cortez, muchos temas a Bad Bunny, a Rauw, a Mora, a Karol G, a todos. Y después de toda esa etapa, que es muy larga”, ríe, “quiero entrar en el mercado gringo, ese es mi mayor desafío”.
Por ahora, a Calderón le gustaría seguir aportando con su granito de arena en la industria musical nacional y confiesa que ya son varios los jóvenes que le han escrito: “Hermano, voy a cantar sobre un beat tuyo, no digas que no te lo predije”.


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