Los reencantados

Oct 22, 2016

Los reencantados

Historias de activismo y representación estudiantil o voluntariado social, germinaron que jóvenes se integren en colectividades políticas, ya sea en las juventudes de partidos tradicionales o nuevos movimientos para competir por un espacio en las elecciones municipales 2016. Su mayor desafío: el escepticismo.

Por Ana Javiera Rojas

De izquierda a derecha: Gabriel Ramírez (RD), Fabián Araneda (Izquierda Libertaria), Felipe Cuevas (UDI). Fotos gentileza de cada candidato.

“Somos capaces y estamos ansiosos de disputar todos los espacios. Somos una generación que sueña con hacer posible lo imposible”, enfatiza frente al micrófono el miembro de las Juventudes de la UDI y candidato a alcalde de San Felipe, Felipe Cuevas de 31 años. Apenas termina su discurso en el Centro Cultural La Florida, la audiencia aplaude y el expresidente Sebastián Piñera, sin corbata y de mangas arremangadas, sube al estrado y posa frente al lienzo de VamosJóvenes, Se pone en cuclillas y muestra un signo de paz a la cámara junto a los ocho candidatos que tienen entre 20 y 30 años. Son los que la coalición llevará el próximo 23 de octubre a las elecciones municipales.

Vamos jóvenes es una iniciativa que nació en junio de 2016, desde la coalición de centro derecha, Chile Vamos, para potenciar las candidaturas de menores de 30 años dentro del conglomerado, con la idea de renovar las ideas políticas del movimiento con candidatos que inspiren transparencia y confianza.

La Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades establece que, al contrario de la elección presidencial y parlamentaria, para las municipales no se necesita un mínimo de edad. Los únicos requisitos son que el candidato tenga derecho a sufragio y que haya completado su enseñanza media.

En 2013, Felipe Cuevas, quiso llegar a ser diputado por el distrito 11 de la Región de Valparaiso con 28 años. Tras perder esa elección, comenzó a dirigir la directiva de la Juventud UDI y en 2014 fue detenido en Venezuela, después de que la oposición de ese país lo invitara a reunirse con el coordinador del partido VoluntadPopular, Leopoldo López. La detención lo convirtió en un personaje conocido dentro de la centro derecha y decidió postularse como alcalde de San Felipe con 31 años.

Felipe Cuevas estuvo detenido en Venezuela y eso lo ayudó a hacerse conocido en la centro derecha.

El perfil del candidato joven en las municipales según Máximo Quitral, historiador y politólogo del Instituto de Estudios Internacional del de la Universidad Arturo Prat:

Interés político de la familia

Carrera previa en organizaciones políticas

Pertenecer a un partido o movimiento que motive la candidatura

El militante de Revolución Democrática y candidato a concejal por Providencia, Gabriel Ramírez (23), mueve las manos rápidamente y es incapaz de quedarse quieto en una silla por más de cinco minutos. “Como soy ansioso y medio hiperactivo me da rabia ver que muchas veces la gente tiene la solución al frente suyo y no puede tomarla. Soy un indignado por naturaleza”, afirma.

El despertar político de Ramírez comenzó a los 15 años cuando decidió participar del voluntariado que organizaba Techo Chile en la comuna de Til-Til. “Era un fracaso construyendo”, comenta entre risas. “El último día de construcciones me dicen: Taladra algo, y me taladré el dedo”, cuenta. El accidente le permitió conocer al coordinador general de Techo Chile de los campamentos de Til-Til y reorientar su energía a la organización comunitaria, llegando a formar un comité de vivienda.

La primera vez que Gabriel Ramírez se interesó por la política fue a los 15 años al ser voluntario de Techo Chile.

Similar es la historia del candidato a concejal por Estación Central y miembro del movimiento Izquierda Libertaria, Fabián Araneda (28). Fue criado en la comuna de Pedro Aguirre Cerda y es hijo de padres profesores y ex militantes del partido Comunista. “Mi camino me lo hice en torno a lo que fui aprendiendo. Mis papás incidieron al conversar de política como una cuestión diaria en la casa. Yo sabía qué había pasado en el golpe por ejemplo, cómo había sido la dictadura, y muchas otra cosas”, dice.

El invierno de 2006, cientos de estudiantes secundarios repletaban las calles de Santiago en la primera revolución pingüina y algunos liceos emblemáticos fueron tomados como medida de presión. Uno de ellos fue el Instituto Nacional. Dentro del edificio de calle Arturo Prat, el entonces adolescente Fabián Araneda era percibido por sus compañeros como un estudiante rebelde. “Yo nunca fui muy ducho para el tema político. Tenía nociones, pero desde una perspectiva contestataria. Siempre fui muy rebelde”, dice. “Actuaba desde esa lógica, muy fuera de la organización política”, señala.

Araneda, que en ese entonces estudiaba en la Universidad de Chile, había recién terminado su año como vicepresidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech). Cuando salió del colegio y entró el año 2007 a esa casa de estudios, comenzó a hacerse parte de organizaciones políticas.

“Formé un colectivo y desde ese espacio pude conocer a gente distinta, siempre con una mirada de vinculación con la comunidad, con los territorios, el espacio universitario fue muy entretenido para mí”, cuenta. Su gusto por el trabajo y la organización colectiva lo llevaron a hacerse parte del Movimiento de Pobladores Ukamau en Estación Central, donde conoció a Doris González, hoy candidata a edil por la misma comuna.

Para Fabián Araneda la política era tema recurrente en su familia y a raíz de eso fue formándose.

La tarde del sábado 12 de abril de 2014, la tranquilidad en Valparaíso se quebró. Las llamas cubrieron los cerros del puerto y se desató el mayor incendio urbano de la historia chilena, dejando más de 2.900 casas destruidas. A los pocos días, Ramírez se ofreció como voluntario para ayudar en la reconstrucción.

“No hay día más triste en mi vida que cuando subí el cerro en Valparaíso”, afirma Ramírez, quien cursaba su tercer año de psicología de la Universidad Diego Portales (UDP). Le ofreció al rector de ese entonces, Carlos Peña, que la casa de estudios fuera una “real universidad pública” y entregara ayuda al puerto.

En ese momento, Ramírez tuvo su primer acercamiento a la Federación de Estudiantes de la UDP (Fedep). Terminada las labores de reconstrucción, llegó a ser parte de la mesa directiva de la Federación y rápidamente se integró a la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech). Los intensos meses de Ramírez y una conversación en un café de su universidad con el coordinador del frente estudiantil de Revolución Democrática, terminaron por convencerlo de entrar a ese movimiento.

Araneda y Ramirez eran catalogados por sus compañeros de movimiento como buenos militantes y con la elección municipal a la vuelta de la esquina a ambos les propusieron ser candidatos a concejal. “Me lo proponen y veo que no hay muchas personas interesadas en ser candidatos por Providencia. Salté a la piscina sin saber mucho en lo que me estaba metiendo”, cuenta Ramírez.

“Cuando me lo plantearon no me demoré mucho tiempo en decidir. Ahora estoy estudiando y trabajando, pero dije inmediatamente que sí y me dediqué de cabeza a eso. Me siento una persona que se debe mucho a los proyectos colectivos y si mi organización consideró que era una buena idea, estoy dispuesto a eso”, dice Araneda.

Tras oficializar la candidatura, ambos han usado las calles para convencer a los votantes de sus respectivas comunas. Sin embargo, ser jóvenes muchas veces les juega en contra. “Cuando uno sale a la calle, se topa con todo. Te dicen: Claro, ahora tú no eres corrupto, pero nadie me asegura que cuando te elijan no lo seas, y eso obviamente hace que des dos pasos más atrás en tu trabajo”, reclama Ramirez. “Hay que tener claro que la juventud no es un valor en sí misma. Hay gente mayor que tiene todas las capacidades para hacer una gran labor”, apunta Araneda.

Máximo Quitral, historiador y politólogo del Instituto de Estudios Internacionadel de la Universidad Arturo Prat cree que la mayoría de las personas mete a todos en el mismo saco y que eso golpea severamente la credibilidad en la política. “Es un problema para los nuevos rostros. Los candidatos jóvenes tienen el camino más difícil, porque alcanzar votos con pocas cuotas de poder es un proceso diferente al de los viejos grupos políticos que tienen voto duro, representación parlamentaria y local. Para ellos es fácil movilizar, pero los jóvenes parten desde un piso más abajo”, explica Quitral.

Ramírez camina seguro y pausado en una plaza de Providencia. Vestido con jeans, camisa y una chaqueta gris, mira a la cámara serio, seguro. “Sé que soy joven pero tengo la certeza de que tengo la capacidad para asumir este desafío”, asegura en uno de los videos que el candidato subió a redes sociales. Araneda, con una camisa celeste, se para serio y callado junto al diputado por Magallanes, Gabriel Boric, mientras este hace el llamado a votar por el candidato. Cuando el jóven diputado termina de hablar, Araneda cierra seguro frente a la cámara: “Tenemos mucho por hacer, hagámoslo”.

Para Araneda y Ramírez, el camino por un puesto en el concejo municipal es un paso importante, porque esta elección es vital para tantear el escenario político actual. “Tenemos la impresión de que el año que viene va a ser un año muy importante en cómo se conforme el Parlamento. De eso depende cómo vamos a desplegar nuestras fuerzas”, remarca Araneda. “Hay desafíos ciudadanos y uno de ellos es recuperar la política para la gente”, concluye Ramírez.

Ex UC a las municipales

Son ex alumnos de la Universidad Católica, desempeñaron cargos de representación estudiantil y hoy dan un paso rumbo a las municipales.

Por Belén Arellano

Emilia Ríos

Edad: 24 años. Profesión: cientista política. Militancia: Crecer. Candidatura: concejal de Ñuñoa por Revolución Democrática.

“En la universidad se hacía ‘patio’ por cada partido, pero acá la gente vota por lo que sea mejor para ellos, entonces debes saber convencer más allá de la política”.

Maximiliano León. Edad: 24 años. Profesión: cientista política. Militancia: Movimiento Gremial. Candidatura: concejal por La Pintana por de Evópoli.

“Haber participado en cargos universitarios me ayudó a entender la diversidad como un valor y eso me ha ayudado a tener mejor llegada con la gente”.

Juan Pablo Concha. Edad: 25 años. Profesión: ingeniero comercial. Militancia: opciónindependiente. Candidatura: concejal por Lo Barnechea de PRI-Evópoli.

“Con la experiencia política vivida en la UC me di cuenta que a nivel municipal no hay discusión, no hay debate, no hay nada, y en la universidad es algo que está muy presente”

Felipe Mancilla. Edad: 28 años. Profesión: geógrafo. Militancia: Solidaridad. Candidatura: concejal por La Florida de Renovación Nacional.

“Lo positivo que tiene la universidad católica es que es un semillero de servidores públicos.

Sobre la autora: Ana Javiera Rojasy Belén Arellano son estudiantes de Periodismo y trabajaron en este artículo en el curso Taller de Prensa. El reportaje fue editado por Javiera Zaccarelli en el curso Taller de Edición en Prensa.

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