La huella electoral de Bernie Sanders

Cuando quedan horas para las elecciones presidenciales en EEUU, toda la atención de los expertos y los medios de comunicación se centra en los dos principales contrincantes: la primera mujer candidata y ex Secretaria de Estado, Hillary Clinton del Partido Demócrata y el outsider y empresario de Nueva York, Donald Trump, que corre por el Partido Republicano. Para la candidata demócrata, esta elección no sólo se trata de derrotar a Trump, también es una campaña para atraer a los votantes de su contrincante en las primarias de su partido: Bernie Sanders.

Por Sofía Hidalgo Ulianova

Ilustración por DonkeyHotey bajo una licencia Creative Commons.

Bernie Sanders tiene 75 años, es hijo de inmigrantes judíos rusos. En su juventud vivió unos años en el kibutz Sha´ar Ha´amakim en Israel, dirigido por los comunistas de ese país. De vuelta en EEUU, participó activamente en el movimiento por los derechos civiles de los afroamericanos. Desde 1991 es senador independiente por el estado de Vermont, lo que lo convierte en el legislador independiente con más años en el Congreso norteamericano. En 2015 adhirió al Partido Demócrata y fue el primer precandidato presidencial de ese partido que abiertamente se declaró socialista, rompiendo el tabú que rodea a esa palabra en EEUU.

Durante las primarias demócratas, Sanders propuso combatir las desigualdades sociales y promover la educación gratuita. En temas de ingresos y desigualdad en la distribución de riqueza, Sanders planteó el incremento al salario mínimo, la asistencia universal de salud, la necesidad de mitigar la carga de las deudas estudiantiles, instituir que la matrícula en las universidades públicas sea gratuita por medio de un impuesto a la especulación en Wall Street. También promovió leyes que obliguen a las compañías a proporcionar a sus empleados permisos de ausencia laboral por maternidad, incapacidad por enfermedad con goce de sueldo y derecho a vacaciones, destacando que en la actualidad tales leyes ya han sido adoptadas por casi todos los países desarrollados.

Sanders fue el primer precandidato presidencial de ese partido que abiertamente se declaró socialista, rompiendo el tabú que rodea a esa palabra en EEUU.

En política interna, Sanders ha defendido una mayor participación democrática por parte de los ciudadanos y una reforma al financiamiento de las campañas políticas. De hecho, su campaña se realizó en base a aportes individuales de millones de personas, logrando superar en los montos recaudados la campaña similar de Barack Obama ocho años antes. Ha denunciado la existencia del racismo en el sistema de justicia criminal y ha propuesto una reforma para reducir el número de personas en prisión y el sesgo racial en la persecución penal.

Sanders arrestado en sus años como activista en 1963. Foto: Wikimedia Commons.

Es partidario de la abolición de la pena de muerte a nivel federal. En asuntos sociales, Sanders ha mantenido una postura liberal, defiende los derechos LGBT y mantiene una postura pro-elección respecto al aborto. Muchos de los jóvenes cautivados por sus propuestas no sólo estuvieron dispuestos a votar por él, sino que también se movilizaron para trabajar como voluntarios en su campaña.

En una columna de opinión, publicada en New York Times el 28 de junio de 2016, Bernie Sanders expuso algunas de sus críticas a la economía: “Esta economía cada vez más globalizada, establecida y mantenida por la élite económica mundial, está fallando a la gente en todas partes. Increíble, las 62 personas más ricas de este planeta poseen tanta riqueza, como la mitad más pobre de toda la población mundial –cerca de 3.6 millones de personas–. El 1% más rico actualmente posee más riqueza que el restante 99%. Los muy muy ricos disfrutan de un lujo inimaginable mientras miles de millones de personas enfrentan la más dura pobreza, desempleo, falta de salud, educación, casas y agua potable.”

“Sanders, a sus 75 años, logró encantar con su discurso y programa a los jóvenes menores de 30 años, profesionales y estudiantes de la era de la comunicación global y el nuevo milenio, los llamados millennials”, afirma el director del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago, Fernando Estenssoro. Los millennials se han caracterizado por ser críticos de la política bipartidista norteamericana y de su economía, basada en el poder del uno por ciento más rico.

Sanders se mantuvo en la carrera de las primarias prácticamente hasta el final, superando a Clinton en 21 estados. A pesar de su derrota, Sanders ha tratado de movilizar a sus electores para que voten por Clinton para evitar la llegada de un personaje como Trump. En septiembre el New York Times tituló un reportaje acerca de uno de sus primeros actos conjuntos Viejos enemigos, Bernie Sanders y Hillary Clinton se unen para seducir a los niños.

Sanders se define como un opositor a Clinton, pero con puntos en común con la candidata. Foto: Wikimedia Commons.

Respecto de su propia posición en la futura administración de Hillary Clinton, el senador de Vermont la califica como una futura “oposición propositiva” y anticipa que ya trabaja junto con otros legisladores demócratas más de izquierda (“liberals” en la jerga política de Estados Unidos) en proyectos que reflejan algunos de los puntos clave de su programa. En un acto desarrollado en conjunto en septiembre en Durham ante los jóvenes, Clinton utilizó 17 veces la frase “universidad sin deuda” — “debt free college” — que fue una de las propuestas más aplaudidas de Sanders entre los estudiantes y jóvenes egresados.

Hillary Clinton representa para ellos el establishment, el poder de Wall Street, el mundo y el estilo de House of Cards, todo aquello que los hace mantenerse lejos de la política. Pero Trump es racismo, misoginia, negocios sucios, incompetencia brutal, ignorancia rampante, el favorito del Ku-Klux-Klan y la Asociación del Rifle. Para los seguidores de Sanders, hoy el voto por Hillary es, en primer lugar, el voto contra Trump.

Eve Horowitz es educadora, vive en Filadelfia, es directora de la ONG Honduras Child Alliance y plantea sin titubeos: “Yo voté por Bernie en las primerias de Pennsylvania. Yo creo que Bernie nos ha movido en la dirección correcta y que Hillary será una excelente presidenta. Yo quiero vivir en un país que valora la salud y la educación y no creo que Donald Trump comparta esas prioridades”.

Para que Clinton logre captar el voto de Sanders, es necesario que los electores perciban a Trump como una amenaza real y como un triunfo probable. En el acto en Durham, resaltando los puntos comunes de su programa y del programa de Sanders, Hillary Clinton destacó: “Nada de eso será realidad si ustedes no van a votar”. A lo que el ex pre-candidato reafirmó desde su asiento: “Nada de eso”.

Las encuestas en EEUU desde hace algún tiempo demuestran cada vez mayor inclinación del electorado hacia la candidata demócrata. Estos resultados ayudarían a subir el ánimo entre los potenciales votantes de Clinton y tal vez inclinar a favor de ella el voto de los indecisos. No obstante, puede provocar demasiada confianza en los estadounidenses y disminuir el sentido de la urgencia de ir a votar.

Según la encuesta de Fox News de septiembre, Bernie Sanders se mantenía como el político más popular y como el político mejor evaluado con un 61% de aprobación, alcanzando mejores cifras que el propio Presidente Barack Obama que tenía un 51%, según la misma encuesta. Su capital político y el conjunto de las ideas que ha introducido en el debate público norteamericano serán un factor importante en la futura administración.


La sombra de la abstención

Las elecciones presidenciales estadounidenses ocurren en un año marcado por grandes procesos electorales en Gran Bretaña y en Colombia. Ambos plebiscitos demostraron una tendencia que pareciera ser mundial: la abstención. “Son tiempos de desafección ciudadana de la política que han hecho fracasar a las encuestas alrededor del mundo”, dice la investigadora de la London School of Economics, Tanya Harmer. El triunfo del Brexit con los votos de los electores más viejos y con menos educación; y del “No” al acuerdo de paz en Colombia con la abstención de un 60% de la población y las recientes elecciones municipales en Chile son algunos ejemplos.

Sobre la autora: Sofía Hidalgo Ulianova escribió este artículo como parte de su práctica interna en Km Cero.