La deuda de los protocolos ante el acoso sexual universitario

Jul 22, 2018

La deuda de los protocolos ante el acoso sexual universitario

De los 41 establecimientos que componen actualmente el Consejo de Rectores de la Universidad de Chile (CRUCH), existen 15 que aún no tienen protocolos especializados ante casos que pueden ir desde piropos indeseados hasta violaciones. Aunque en un año el surgimiento del movimiento feminista logró que, al menos, cinco instituciones crearan planes de acción específicos ante el acoso, la comunidad estudiantil sigue acusando su deficiencia.

Por Sara Alfaro Cornejo, con la colaboración de Josefa Castillo y María Paz Larrondo

“El pasado mes de enero viví una experiencia de acoso sexual laboral a manos de un profesor de la Facultad”. Así comenzaba el relato de Belén Araújo, entonces alumna de cuarto año de Derecho de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), cuando decidió publicar en junio de 2017 vía Facebook su carta de denuncia de acoso sexual contra un docente de la institución.

Bastaron horas para que la indignación de la comunidad estudiantil se manifestara. La mañana siguiente, cerca de 200 alumnos de la entidad marcharon en el patio de la universidad y pidieron a gritos un protocolo especializado en apoyo a Araújo. La alumna, de la mano de su pareja, lideraba una caminata sin precedentes: nunca antes se había hecho una denuncia pública de acoso sexual en el plantel y, en ese entonces, no existía un procedimiento establecido que protegiera a víctimas como ella.

¿Qué es el acoso sexual?

El acoso sexual es una conducta discriminatoria que implica todos aquellas comportamientos de naturaleza sexual no deseados por la persona que las recibe y que, por ello, afectan su dignidad al resultar ofensivas, hostiles o amenazadoras. En el ámbito educacional, se entiende como una conducta de contenido sexual que no es bienvenida por la persona a quién está dirigida, que directa o indirectamente esté vinculada con decisiones que afectan sus oportunidades de educación.

¿Está penado por ley?

De acuerdo con la abogada del estudio Ferrada Nehme, Lucía Álvarez, que proveyó la definición de acoso sexual para este reportaje, lo único penado por ley son los delitos sexuales, es decir, abusos sexuales o violaciones. El acoso sexual no está tipificado como tal y se define solo en materia laboral. Sin embargo, puede ser penado si se entiende como un caso de abuso sexual, siempre que existan tocaciones indeseadas de carácter sexual a la víctima.

Una vez publicada la carta, la estudiante asegura que comenzaron a llegarle una serie de mensajes de apoyo. Eran otros alumnos que como ella, habían sufrido casos similares en la institución. “Encontraron la confianza en mí para compartirme sus experiencias, y muchos de ellos ahora quieren compartir una carta. Por eso todo esto valió la pena. Por ustedes, esto valió la pena”, dijo Araújo en un micrófono abierto a la comunidad estudiantil, después de la marcha.

Después de la marcha, la comunidad estudiantil escucha el discurso de Belén Araújo. Foto publicada en la página de Facebook del Centro de Estudiantes de Derecho UAI.

El mismo día, Andrés Ginestar, presidente de la Federación de Estudiantes UAI en ese momento, aseguró que buscaban tener el protocolo listo para el 30 de septiembre. A fines de 2017, la Universidad Adolfo Ibáñez contaba con un documento especializado de acción ante casos de acoso sexual.

Un estudio de 2016 realizado en conjunto por académicos de la Universidad de Playa Ancha y la Universidad Santo Tomás, reveló que cerca de un 50% de los universitarios del país declararon haber sufrido acoso sexual (51% mujeres y 48% hombres), muchos de los cuales no pertenecen a los planteles que tienen un protocolo y que hoy se encuentran sin ayuda oficial a la que acudir.

Más de veinte universidades a nivel nacional no contaban con un manual de acción ante casos de hostigamiento sexual a mediados de 2017. Las únicas reconocidas por sus protocolos en la materia eran la Universidad de Chile, la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de Santiago de Chile. Un año después, el panorama ha cambiado: hoy son 15 los planteles que pertenecen al CRUCH (y adscriben al sistema) que no tienen una regulación específica al respecto.