Jóvenes y endeudados
Según un estudio realizado por el Instituto Nacional de Juventud, 37% de los jóvenes entre 18 y 29 años tienen algún tipo de deuda. El Servicio Nacional del Consumidor atribuye este nivel de endeudamiento a la falta de educación financiera que existe en Chile. Haciéndose cargo de la situación diversas instituciones han impulsado campañas y creado cursos que permitan educar a la población en esta materia.
Por Sandro Olavarría

Roxana Petres tiene 29 años y es profesora de educación diferencial. Recuerda que hace 10 años, cuando se encontraba en la universidad, quiso tener mayor independencia económica por lo que adquirió una tarjeta de casa comercial, que se convirtió en su fiel compañera cada vez que salía. “Me descontrolaba, porque salía a carretear y ocupaba la CMR, veía alguna oferta de ropa y CMR”, cuenta Petres riéndose con cierta vergüenza.
Una vez que comenzó a trabajar y tuvo más dinero, también empezó a tener más deudas. Cuando su deuda alcanzó casi dos millones de pesos, se dio cuenta de que estaba sobregirada. Decidió ordenarse pidiendo dinero prestado a sus primos y amigos. Sin embargo, hasta hoy, no logra revertir esta situación, debe unos $800 mil pesos, más el crédito de consumo que pidió para pagar sus estudios universitarios. Petres es parte del 37% de jóvenes entre 18 y 29 años, que según la Encuesta deendeudamiento y conocimiento del sistema financiero, realizada por el Injuv en 2013, se encuentran endeudados.
El crédito que pidió para sus estudios es la situación más complicada para Petres, así como para la mayoría de los jóvenes endeudados. Según la encuesta, las principales causas de las deudas entre jóvenes se deben a que estos tienen que costear sus estudios superiores. Se estima que el 43% declara tener un crédito universitario para ello.
Carla Madrid (20) está cursando su tercer año de odontología. Si bien tiene la posibilidad de estudiar con gratuidad, en 2017 tuvo que pedir un crédito en su facultad para costear los implementos necesarios para su carrera: un articulador, materiales de endodoncia, dientes de marfilina, entre otros. Son $526 mil pesos que debe pagar en 36 cuotas desde mayo de 2017. “Voy a tener que estar pagando lo que compré ahora cuando esté en quinto o en sexto. Aparte, voy a seguir gastando más y más plata, porque mientras avance en mi carrera, necesitaré otros instrumentos”, cuenta Madrid un poco agobiada.
Según la OCDE, el 38% de los estudiantes chilenos no ha desarrollado las competencias mínimas de educación financiera.
Madrid es de San Fernando y estudia en Santiago, sus papás mensualmente le envían dinero para sus gastos diarios, con parte de ese monto costea lo que le debe a su facultad. “Esa misma plata que la podría ocupar comprando comida o transporte, la voy administrando para pagar el crédito. También he pensado en ocupar mi beca de mantención”, cuenta Madrid.
Roxana Petres, en su época universitaria, recibía semanalmente dinero de sus papás para costear sus gastos y ocasionalmente trabajaba como profesora particular para abonar el dinero a su tarjeta CMR. “Aun así no daba abasto, así que les pedía plata a otros familiares o me recortaba con los pasajes o fotocopias”, dice.
Una deuda con la educación financiera
El 24 de mayo, la Agencia de Calidad de la Educación, publicó los resultados de la prueba PISA realizada en 2015, que por primera vez efectuó un test financiero a adolescentes de 15 años. Los resultados de esta evaluación ubicaron a Chile bajo el promedio de la OCDE. Según el instrumento, el 38% de los estudiantes chilenos no ha desarrollado las competencias mínimas de educación financiera.
“Yo creo que estos contenidos podrían ser parte de un ramo como Economía, pero también las familias tienen un rol importante, porque va por un tema de responsabilidad”, dice Nicolás Farfán. Ignacio Elzo, subdirector de capacitación del Centro de Políticas Públicas UC, cree que el conocimiento debe ser multidisciplinario. “Tienen que haber formas diferentes de incluir los temas dentro del currículo escolar. Sería mucho más valioso trabajarlo desde distintas materias y con estos profesores realizar un proyecto de educación financiera”, dice.
El Sernac concuerda y como una forma de hacerse cargo del problema, ha creado un curso online de educación financiera que tiene una duración de 10 horas en total. La iniciativa comenzó a desarrollarse en abril y finaliza el 15 de noviembre.
El principal objetivo que persigue este curso es que los jóvenes adquieran conocimientos sobre los instrumentos financieros, derechos del consumidor, planificación y ahorro. Cuenta con un módulo introductorio y cuatro independientes que tocan diferentes aspectos económicos que están orientados a que los alumnos tengan los conocimientos necesarios para cumplir la finalidad del programa. “Nosotros valoramos lo que hace el Sernac, porque de alguna u otra manera pone en la educación el punto fundamental”, dice Nicolás Farfán, director nacional del Injuv.
A partir de un reporte de resultados comparativos anuales, el Sernac infiere que los conocimientos sobre conceptos financieros básicos han ido en alza. De 1.119 inscritos en el curso online, 922 estudiantes aprobaron en 2016.
Poniendo el énfasis en la educación escolar, el Centro de Políticas Públicas de la Universidad Católica, llevó a cabo la segunda versión del curso Gestión y educación financiera para una mejor escuela. Programa enfocado en directores de todo tipo de colegios, que se crea a partir de la hipótesis de que sin importar el estrato socioeconómico o el tipo de colegio de egreso, desde los 18 años se deben ocupar herramientas financieras que van a determinar la forma en que cada persona se enfrentará a la vida adulta.
En la primera versión llegaron a tener 100 inscritos y para 2017, proyectaban 150 a nivel nacional, pero contaron con 102 alumnos. “Esperamos incidir en una problemática que nosotros creemos que está instalada hace bastante tiempo. Que muchos no sepamos entender bien un contrato, elegir bien el plan de Isapre al que queremos pertenecer o tomar una decisión financiera adecuada”, explica Ignacio Elzo del Centro de Políticas Públicas UC.
Roxana Petres, cree que conocimientos básicos de economía la habrían ayudado a tomar mayor conciencia del problema en que se estaba metiendo. “Habría sido bueno que durante el colegio o la universidad me hubieran orientado con respecto a estos temas, agregando también información sobre Isapres y AFP”, comenta la profesora. Carla Madrid, dice que, si bien su deuda es más por necesidad que por opción, ya que de otra forma no podría comprar sus implementos, contar con educación financiera es una necesidad para la vida. “Yo tengo un poco de educación, porque tuve que aprenderlo sola. Hay gente que trabaja y esa plata se la gasta toda, no sabe en qué se le va”, cuenta.
El Injuv realizó otra encuesta en octubre de 2017 para lanzarla en diciembre. “En las fiestas de fin de año, por un lado aumenta la inserción laboral de los jóvenes en un 25%, y aumenta la capacidad de gasto y endeudamiento”, informa Farfán. Asimismo, Sernac planea en 2018 realizar un estudio que les permita comparar respuestas e indicadores de conocimiento con el realizado en 2015 previo al inicio del Programa de Educación Financiera.
Sobre el autor:Sandro Olavarría es estudiante de Periodismo y escribió este artículo en el curso Taller de Prensa. El reportaje fue editado por Rafaella Bremer en el Taller de Edición en Prensa.

0 comentarios