
En verso, en escena y en lienzo: voces femeninas del arte mapuche
Son artistas por vocación. Aquí se cuentan las historias de cuatro mujeres que, a través de la expresión artística, canalizan el dolor histórico de la Araucanía y reflejan la cosmovisión de su pueblo, alejada de la mirada que entregan a diario las noticias.
Por Catalina Tapia D.
La última quema de 16 camiones en La Araucanía, la huelga de hambre del Machi Celestino Córdova y la absolución de Francisca Linconao en el caso Luchsinger-Mackay, son parte de los conflictos por los que el pueblo mapuche ha hecho noticia en los últimos meses.
Estas mujeres, a través de sus prácticas artísticas, pretenden hacer notar la existencia de esta comunidad desde otra perspectiva. María Cecilia Nahuelquín Nahuelquín (poeta y pintora), Paula González Seguel (actriz), María Isabel Lara Millapán (poeta), y Roxana Miranda Rupailaf (poeta), con estilo y técnicas diferentes, comparten una motivación: generar un discurso sobre el dolor centrado en los conflictos históricos de las comunidades mapuche.
María Isabel Lara Millapán

María Isabel Lara Millapán (38 años) nació en la comunidad Chihuim Pilli, en la provincia de Cautín. Hace 28 años se dedica a la poesía y actualmente hace clases de lengua mapuche en el Campus Villarrica de la Universidad Católica.
Lara comenzó a escribir en el colegio, pero su poesía tomó mayor fuerza cuando entró al Campus Villarrica de la Universidad Católica donde estudió Pedagogía General Básica. “Ahí había más espacio para reflexionar y comprender el sentido que la poesía tiene, en su lenguaje profundo y armónico”, cuenta. Esa época coincidió con el fallecimiento de sus abuelos. “Esa añoranza me hacía escribir, la ausencia de otras formas de ver el mundo y de contemplar la vida”, relata.
Pueblo mío buscamos tu libertad
respirar el aire sagrado
sin que las armas acallen el latido de tu corazón
mari chi wew vive siempre.
(Libertad, María Isabel Lara)
El contenido global de su poesía se centra en aspectos espirituales del mundo mapuche, pero también ha ido adquiriendo una actitud de denuncia frente a los conflictos de este pueblo. Desde allí, ha construido un discurso de dolor que nace del olvido social y de la negación de la existencia de la etnia. “Ese sufrimiento está relacionado con nuestra historia. Viene de la incomprensión de una cultura con la otra. De la incapacidad de mirarnos de manera horizontal, de mirarnos como seres humanos”, comenta María Isabel.
Pueblo mío buscamos tu libertad
Que crezcan libres nuestras flores
Que vuelen libres nuestras aves
Somos un solo pensamiento.
(Libertad, María Isabel Lara)
Esta poeta ha desarrollado su arte como una vía para transmitir y sensibilizar sobre aquellas aristas que no se comunican a través de la prensa. Por lo mismo, el discurso de María Isabel está dirigido al público general, y no sólo a la comunidad mapuche. “La poesía es una puerta que nos permite mostrar otros elementos, quizás aspectos ocultos, menos conocidos que tienen que ver con el sufrimiento de nuestro pueblo”, asegura la artista.
La poesía de Nahuelquín se encuentra en su libro Trekan Antü y se puede comprar en Liberías UC.
Roxana Miranda Rupailaf

Roxana Miranda Rupailaf escribe poesía desde 2003, año en que publicó su primer libro Tentaciones de Eva. Hoy, con 35 años, su escritura ha tomado nuevas direcciones, enfocándose en la espiritualidad y reivindicación de la comunidad mapuche.
Los trabajos de esta artista han sido cambiantes. Comenzó escribiendo sobre el quiebre de los estereotipos en torno a la mujer, para luego continuar con la revitalización de los relatos orales del pueblo mapuche. Hoy, su poesía está conectada con los sueños: con la espiritualidad y con los cantos internos de cada persona.
Confieso
que maté a una flor por la espalda
y le disparé a la cigüeña.
Confieso
que me comí todas las manzanas
y que suspiro tres veces
al encenderse la luna.
(Yo, pecadora; Roxana Miranda)
De acuerdo a lo afirmado por Roxana, el discurso mapuche debe ampliarse hacia otras temáticas que enriquezcan su contenido. Más allá de los conflictos históricos o los últimos acontecimientos en La Araucanía, esta artista ha intentado que su trabajo se aleje del ámbito político. Ella ha tratado de no transformar su arte en “panfletos”, pues, según sus palabras, se perdería el sentido estético de la poesía. “El escritor es un sujeto político y social que tiene un pensamiento crítico hacia su entorno, pero esto no necesariamente tiene que verse reflejado en su escritura”, afirma Roxana.
Roxana asume los años de sufrimiento de los mapuche desde una perspectiva cotidiana: cada vez que debe justificar su etnia y su cultura. La presión social la lleva a vivir explicando y justificando la pertenencia a su comunidad. “Uno tiene que ser distinto. Yo creo que todos formamos parte de ese ser mapuche y es problema del otro es no reconocerse dentro de este pueblo”, comenta la poeta.
Confieso que me vendí por dinero.
Que no soy yo
y que he pecado de pensamiento,
palabra y omisión
y confieso, que no me arrepiento.
(Yo, pecadora; Roxana Miranda)
María Cecilia Nahuelquín Naquelquín

En medio del ruido de las olas, del cantar lejano de alguna gaviota y de unas 60 personas que la escuchaban atentamente, María Cecilia Nahuelquín Nahuelquín, poeta y pintora de la Quinta Región, comenzaba su declamación en el restaurante La Piedra Feliz de Valparaíso.
Desierto,
hubo un día
en que conocí a mis hermanos
y vi en sus ojos amargura y pesadumbre
borrarlos quisieron, borrar sus ojos
borrarlos desde afuera hacia adentro
(Desierto, María Cecilia Nahuelquín)
Nacida en la ciudad porteña, esta mujer de 54 años es conocida por sus pinturas, bordados y, sobre todo, por su poesía. Su madre es huilliche y su padre, según ella misma relata, fue un “winka sin conciencia” que las abandonó a ambas. Desde muy joven tuvo facilidades para dibujar, pero las complicaciones económicas no le permitieron asistir a clases formales que le enseñaran la técnica de su arte. Su deseo de experimentar y expresarse fueron los factores que la motivaron a seguir creando.
Desierto,
no será fácil la lucha
ante tamaña opulencia
tanta ciencia e indiferencia
en este delgado suelo,
que flagela con premura el alma
de mis hermanos y abuelos.
(Desierto, María Cecilia Nahuelquín)

El arte de María Cecilia tiene un deseo de provocación que nace a partir de la marginación social de la comunidad mapuche y de su historia personal. “Al mapuche le cuesta todo, hemos sido discriminados por siglos. Mi mamá, por ejemplo, fue excluida por ser mujer, india y madre soltera. ¿Crees que ha sido fácil? ¡Para nada! Por eso quiero meter ruido a través de mi trabajo”, comenta.
Por eso, a lo largo de su carrera ha tratado de comunicar la ausencia de reconocimiento del pueblo por parte del Estado. “Lo que debemos hacer nosotros es concientizar a los grupos pequeños: a las dueñas de casa, a los colegios y a las poblaciones. Las instituciones no son todo el pueblo. Son sólo un grupo de gente que tiene el mando del país, pero no es lo más importante para nosotros”, afirma.
No solo eso mueve su arte. María Cecilia también ha tratado de transmitir la importancia de rol de la mujer en la comunidad mapuche. “Mi mensaje es el valor de la mujer indígena dentro de la sociedad. Siempre me centro en la mujer, porque independiente de si estamos en la ciudad o en el campo, somos nosotras las que llevamos la cultura hacia delante”, afirma.
Su trabajo se puede encontrar en su página de Facebook y en ferias dominicales en la ciudad de Valparaíso.
Paula González Seguel
Paula González Seguel, actriz de 34 años, ha dedicado parte de su vida a exponer sobre el escenario los testimonios de comunidades y familias mapuche a través del teatro documental. Su historia personal ha sido un aspecto central para el desarrollo de su trabajo. La violencia de género y la tortura de sus familiares durante la dictadura militar han marcado los lineamientos fundamentales de su arte. El teatro y sus creaciones son las formas que esta artista ha encontrado para darle una vuelta a su propia historia y poder curar, al menos en parte, el sufrimiento que se arrastra desde hace años.

En sus trabajos, esta actriz reconstruye atmósferas que transportan al espectador a espacios y tiempos distintos. En Ñuke, su última obra con la compañía Kimvn, la puesta en escena se desarrolla dentro de una ruca con piso de tierra y techo de coligües, lo que contextualiza al público en la problemática actual de las familias mapuche en La Araucanía. “Hay un dolor histórico que viene desde la fundación de esta sociedad mestiza. Es una historia de violaciones y maltratos, en todo sentido, hacia el pueblo mapuche. Por eso, yo trato de abarcar el tema del dolor de acuerdo a las vivencias familiares dentro de cada comunidad”, comenta Paula.
La obra Ñuke tendrá su re-estreno el sábado 26 de mayo a las 20:00 y 21:00 hrs. en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. La entrada es gratuita y se puede adquirir en la boletería del recinto.
Sobre la autora: Catalina Tapia Díaz es estudiante de Periodismo y escribió este reportaje en el Taller de Prensa. El artículo lo editó Trinidad Rojas en el Taller de Edición en Prensa.

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