
Reportaje ganador del Premio Periodismo de Excelencia Universitario 2016
En 2015 el Ejército gastó más de $1.000 millones recontratando con boleta a uniformados pensionados
La institución militar reincorporó a honorarios a 153 jubilados ese año, dejándolos con doble ingreso mensual: el sueldo de la recontratación y la pensión, ambos costeados casi en su totalidad por el Estado. Ese mismo año, la Comisión Bravo estableció que en Chile no se cumple el “principio de uniformidad de derechos previsionales” por existir dos sistemas de pensiones: el de los militares, donde el Estado financia el 94% de las jubilaciones, y el de los civiles que cotizan a través de AFP, que entrega montos más bajos y no cuenta con aporte fiscal.
Por Natalia Correa Vargas y Sebastián Varela Nahmías
“Los profesionales que necesita la institución no se pueden buscar afuera. Para cubrir esas plazas, el Ejército recurre a los retirados”, afirma un coronel jubilado que solicitó no dar su nombre. Él fue reincorporado a la institución inmediatamente después de irse a retiro en 2015. De acuerdo con las resoluciones obtenidas por Transparencia, en abril y mayo de ese año, él fue recontratado como asesor recibiendo $1.458.112 cada mes. Al mismo tiempo, seguía recibiendo una pensión anual de $24.986.538, según información entregada por Capredena.
Los retirados de las Fuerzas Armadas que vuelven a trabajar en las mismas instituciones como recontratados lo hacen en ocupaciones que pueden ir desde mayordomo hasta asesor de Estado Mayor. El fisco costea este nuevo ingreso.
Hay dos modalidades en el sistema de recontratación. Una consiste en reintegrar a un uniformado en retiro a la institución como civil en calidad de Personal a Contrata (PAC), es decir con un contrato a plazo fijo que se renueva cada año. Para esta investigación se solicitaron los contratos de los uniformados reincorporados a los establecimientos como PAC a cada rama de las Fuerzas Armadas a través de Transparencia. La información fue denegada por tener el “carácter de secreta”, ya que significaría para el Ejército “develar dotación de personal” (ver respuesta).
La segunda modalidad consiste en la reincorporación a honorarios, pagando con boleta por un servicio determinado que dura un tiempo específico. Según información de Transparencia, del total de pensionados del Ejército –cifra que llega a los 29.904 jubilados–, 153 fueron recontratados por la institución a honorarios en 2015, lo que significó un gasto para el Estado de $1.015.186.034 (ver tabla Excel). Esos 153 exuniformados ya recibían una pensión mensual.
Un ejemplo de los altos montos en recontrataciones a honorarios es el de un general en retiro del Ejército, reincorporado a la institución de abril a diciembre de 2015: “para efectuar labores accidentales y no habituales del servicio como asesor en procesos de Acreditación de Educación Superior Institucional”, según la resolución (ver documento 1). El pago por los nueve meses fue de $22.742.190. Durante ese tiempo, el general (r) también estuvo recibiendo una pensión: el monto total de su jubilación del año 2015 fue de $38.206.037. Esto significa que el año pasado el oficial en retiro recibió un total de $60.948.227. En 2016 de nuevo fue recontratado a honorarios por la misma labor, esta vez de febrero a mayo por el monto de $7.891.542.
De acuerdo con datos de la Caja de Previsión de la Defensa Nacional (Capredena) –organismo que paga las jubilaciones del Ejército, Fuerza Aérea y la Armada–, la pensión promedio entregada por el organismo es $732.984 (ver documento 2). Este monto es 3,8 veces mayor que la jubilación promedio que obtiene un civil que ha cotizado a través del sistema AFP, que recibe $189.553 mensuales, según datos de la Superintendencia de Pensiones (SP).
Un ejemplo de los altos montos en recontrataciones a honorarios es el de un general en retiro del Ejército, reincorporado a la institución de abril a diciembre de 2015: “para efectuar labores accidentales y no habituales del servicio como asesor en procesos de Acreditación de Educación Superior Institucional”, según la resolución. El pago por los nueve meses fue de $22.742.190.
En 2015, el Ejército aumentó en un 28% su gasto en pagos a honorarios para los recontratados en relación a 2014, fecha en la que recontrató a 140 exuniformados (ver tabla Excel). De un año a otro salieron de las arcas fiscales $226.863.993. El personal en retiro recontratado con boleta aumentó en un 11%, según los documentos a los que se tuvo acceso .
La mayor cifra pagada en 2015 llegó a los $6 millones por dos meses de trabajo, es decir, $3 millones mensuales además de la pensión asignada. Dentro de las labores más comunes por las que los uniformados jubilados fueron reincorporados a honorarios están: asesor técnico administrativo, asesor de Estado Mayor e investigador de obra literaria (ver tabla Excel).
Uno de los casos de recontratación es el de un general en retiro del Ejército, que en abril de 2015 fue reincorporado a honorarios hasta diciembre del mismo año por $15 millones en total. La jubilación que recibe el general (r), de acuerdo con su grado, es de poco más de $3.200.000 mensuales (ver documento 2).Esto quiere decir que durante nueve meses –de abril a diciembre de 2015–, el general en retiro estuvo recibiendo $4.800.000 mensuales, aproximadamente. En la resolución donde se estipula su recontratación a honorarios, obtenida a través de Transparencia, se especifica el motivo de su reincorporación a la institución: “Efectuar labores accidentales y no habituales del servicio como investigador de la obra literaria” (ver documento 3).
“Tenemos que tener gente que desarrolle la parte académica. Existe personal que es contratado para esos fines, preparar la fuerza en la parte literaria. Nos permite cultivar y mantener nuestras tradiciones”, afirma el jefe del Departamento I Ingresos y Egresos del Comando de Personal de Ejército, coronel Christian Arriagada, y explica que en la institución militar existen instancias donde se promueven estos talentos como concursos literarios donde los uniformados participan con poemas. Sobre la asesoría de Estado Mayor, el Coronel explica que son oficiales que salen de la Academia de Guerra y que se han especializado en tareas de mando de las distintas unidades como logística, inteligencia y personal.
Los gastos que el Ejército realiza cada año en pagos con boleta son revisados y aprobados por Hacienda, según el coronel Arriagada. “En cuanto a los conceptos de honorarios, es un presupuesto que se le da al ministerio, a través del director de Finanzas del Ejército. Luego, ellos lo aprueban y posteriormente se va cumpliendo”, afirma.
Entre enero y agosto de 2016, el Ejército recontrató a 38 uniformados jubilados, lo que significó un gasto de $388.303.853 (ver tabla Excel). Algunos de ellos fueron vueltos a contratar dos veces durante el mismo periodo, como es el caso de un coronel en retiro que fue recontratado de marzo a agosto y, paralelamente, de julio a septiembre por labores distintas (ver documento 4). El total pagado con boleta por los dos trabajos fue de $7.995.000. Además, hay que sumarle el monto que recibe el coronel por su pensión.
Otro caso es el de un mayor en retiro, que fue recontratado con boleta de febrero a diciembre de 2015 y, paralelamente, de octubre a diciembre del mismo año (ver documento 5). En total, por realizar las dos labores a honorarios recibió el monto de $11.398.134.
Entre enero y agosto de 2016, el Ejército recontrató a 38 uniformados jubilados, lo que significó un gasto de $388.303.853.
El coronel Arriagada señala que al igual que en el mundo civil, no hay límite para las recontrataciones con boleta: “Una persona a honorario puede tener dos nombramientos, independiente de que el honorario es de carácter transitorio, trabaja por cumplimiento de objetivos, de metas, no tiene horario. Puede tener más de dos contratos por la prestación que da”.
La diferencia radica en que gran parte de la pensión que reciben estos militares reincorporados con boleta sale de dineros fiscales.
Pensiones de los uniformados
El aporte del Estado para pagar las jubilaciones de los uniformados en retiro de las Fuerzas Armadas es de 93,62%, según consta en un documento entregado por Capredena a las comisiones de diputados que investigan posibles irregularidades en el otorgamiento de pensiones a las Fuerzas Armadas y Gendarmería (ver documento 2). El porcentaje restante –menos de 7%– viene de las imposiciones que los uniformados hacen durante su carrera. En 2015, la cifra que pagó el fisco en pensiones para el Ejército, Fuerza Aérea y Armada fue de $853.140 millones, según el documento.
Para comparar, durante el mismo periodo, el aporte del Estado a personas de la tercera edad en situación de pobreza o invalidez y que no participaron de ningún régimen previsional fue de más de un billón de pesos ($1.121.621.505.000), según datos de la SP, lo que equivale a $268 mil millones más que en el caso de los uniformados. Pero al dividir el monto por el número de beneficiarios, queda de manifiesto que a los militares se les entregó alrededor de tres veces más la cantidad de dinero que a los civiles para su jubilación: los beneficiados de las Fuerzas Armadas son 300 mil, mientras que aquellos favorecidos por el Pilar Solidario son 1.300.000 personas, de acuerdo con datos de la SP.
En la Ley de Presupuesto 2017, aprobada a fines de noviembre de 2016 en el Congreso, se establece un aumento del 10% de la Pensión Básica Solidaria a partir de enero del próximo año. Este incremento –que beneficiará al 60% de la población más vulnerable del país– se traduce en menos de $9 mil pesos ($8.457): la pensión pasará de $93.543 a $102 mil, según la página web oficial del Ministerio de Economía.
En el contexto de la discusión por las bajas pensiones del sistema de AFP, el ministro de Hacienda Rodrigo Valdés, en una entrevista con El Mercurio publicada el 26 de julio de 2016, dijo: “Créanme que el fisco hoy día no tiene los fondos para hacer un aporte sustancial al sistema (de pensiones) (…) Gastamos como fisco más de los impuestos que tenemos y debemos ser cuidadosos, tenemos que vivir como país dentro de los medios que tenemos”. Sin embargo, en 2016 la Ley de Presupuesto destinó el monto más alto entregado hasta ahora para jubilaciones y montepíos de las tres ramas de las Fuerzas Armadas: $972.326.460.000, según cifras de la Dirección de Presupuesto (ver presupuesto).
La Comisión Bravo, encargada de asesorar a la presidenta Michelle Bachelet respecto a una posible reforma al sistema de pensiones, señaló en su informe final, entregado en 2015, que en Chile no se cumple el “principio de uniformidad de derechos previsionales”, establecido por la Organización Internacional del Trabajo.
Esto, porque actualmente existen dos sistemas diferentes, uno para civiles y otro para integrantes de las Fuerzas Armadas y de Orden. La recomendación de la comisión asesora fue que solo debía existir un sistema de pensiones, que incluya a todos los chilenos, y que se tenía que terminar con el alto gasto del Estado a un grupo específico. “Los dos regímenes especiales deberían ser integrados al régimen general de cuentas individuales y eliminar o reducir los subsidios fiscales concedidos, estableciendo adecuadas cotizaciones de sus miembros y del Estado como empleador”, recomendó el informe (ver informe).
“El sistema de pensiones para un país debiese ser el mismo para todos los trabajadores, independiente de que algunos pueden tener regímenes especiales, pero como sistema debe ser el mismo”, asegura Jorge Tarziján, integrante de la Comisión Bravo y académico de la Escuela de Administración de la Universidad Católica. A su juicio, la diferencia actual en los sistemas de previsión, uno para los civiles y otro para uniformados, no tiene ninguna justificación. “Hay un sinnúmero de distintas categorías de trabajadores en un país, y nosotros (la Comisión Bravo) pensamos que los de las Fuerzas Armadas son solo un tipo más”, explica.
Desde el Ejército, el coronel Arriagada responde que no depende de ellos cambiar la legislación, ni tampoco opinar al respecto.
Sobre los autores: Natalia Correa Vargas y Sebastián Varela Nahmías son estudiantes de último año de Periodismo y escribieron este reportaje en el curso Taller de Periodismo Avanzado impartido por la profesora Paulette Desormeaux.
Este reportaje ganó el Premio Periodismo de Excelencia Universitario 2016 por un jurado conformado por Paula Bravo, conductora del programa Lo que Queda del Día de Radio Cooperativa; Paulina de Allende-Salazar, realizadora de Informe Especial de TVN; Alexis Nilo, editor de Deportes en Las Últimas Noticias, y Juan Pablo Figueroa, investigador de Radio Bío Bío.

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