El agujero negro de las becas universitarias

Oct 17, 2016

El agujero negro de las becas universitarias

La fundación Por una Carrera, que acompaña a estudiantes en el proceso de postulación a becas en Chile, alega que se están perdiendo oportunidades de financiamiento y que la comunicación de estos beneficios es insuficiente. Desde el Ministerio de Educación niegan que las becas sean limitadas y, por lo tanto, no se perderían, pero asumen un error en cómo se informa a los estudiantes los resultados del proceso.

Por Ignacia Prado

Foto: Pexels.com

Tener un ingreso familiar per cápita entre $150.000 y $250.000, un promedio acumulado de 5.0 en la enseñanza media, haber ponderado un mínimo de 500 puntos entre la PSU de Lenguaje y Matemáticas e ingresar a una institución acreditada por el Estado, son los requisitos que un estudiante debe tener para acceder a cualquiera de las 14 becas que ofrece el Ministerio de Educación para cursar estudios superiores, como la Bicentenario, la Juan Gómez Milla o la Nuevo Mileno.

La fundación Por una Carrera, en su informe más reciente -2014-, afirma que 42.000 de estas becas, aproximadamente, se pierden al año en Chile. La entidad dedicada a acompañar y orientar a los estudiantes en el proceso de postulación a becas disponibles para el ingreso a la educación superior, desde hace dos años no tiene la cifra exacta de las pérdidas debido al nuevo sistema de gratuidad y asignación de presupuestos.

Desde el Ministerio de Educación (Mineduc), aseguran que ellos no ofrecen una cierta cantidad de becas sino que definen condiciones de postulaciones tanto socioeconómicas como académicas y basados en esa información hacen la repartición, lo que dificulta la recolección de los datos.

“Muchas veces los chicos creen que hay que ser el mejor del curso, tener promedio siete o ser indigentes que viven bajo el puente para tener beca y la verdad es que no es así”, cuenta Maryon Urbina, directora ejecutiva de la fundación Por una Carrera.

Maryon Urbina, directora ejecutiva de la fundación, cuenta que llevan ocho años trabajando para conectar las becas que ofrece el Estado con los jóvenes que las necesitan. Para el proceso de ingreso 2016, asesoraron a 718 personas de forma presencial, de los cuales 377 ingresaron a la educación superior. De esos 377, el 91% está estudiando con beneficios y el 9% restante no cumplía con los requisitos o entró a alguna institución no acreditada, lo que imposibilitó la entrega de las becas. “El ejercicio que hacemos es mirar las becas que se están ofreciendo y ver cuántas se otorgaron y así sacar la cantidad que quedaron disponibles”,afirma Urbina.

“Todas las personas que cumplan con las condiciones quedan con las becas aseguradas. No es que tengamos un número de cupos si no que se definen ciertas condiciones por un reglamento y una ley de presupuesto cada año”, dice Alejandra Contreras, jefa de la División de Educación Superior del Ministerio de Educación (Divesup).

Uno de los factores que según la fundación afecta a que los jóvenes no obtengan becas es la desinformación que existe entre los estudiantes y su círculo cercano. “Muchas veces los chicos creen que hay que ser el mejor del curso, tener promedio siete o ser indigentes que viven bajo el puente para tener beca y la verdad es que no es así”, cuenta Urbina.

Según el Ministerio de Educación, en conjunto con la Secretaría Regional Ministerial de Educación de cada región, todos los años se realizan actividades de difusión enfocadas a liceos y colegios donde los estudiantes pudiesen necesitar las becas.

Fernando Bocaz, estudiante de cuarto medio del Liceo Ruiz Tagle de Estación Central, afirma que jamás ha recibido o ha oído hablar de estas visitas. Lo mismo pasa con otros establecimientos como el Colegio San Alberto, José Antonio Lecaros, San Luis Beltrán de Pudahuel o el Colegio Parroquial Santa Rosa de Lo Barnechea, según la fundación Paso a Paso que trabaja con ellos haciendo reforzamiento escolar y preuniversitario a estudiantes de enseñanza media. “Nosotros decidimos ponernos en contacto con la fundación Por una Carrera, porque nos dimos cuenta de que los alumnos de nuestros colegios no tenían idea de la existencia de las becas”, dice Francisca Ovalle, encargada de administración de Paso a Paso.

Llamado en espera

Otro problema en la postulación a becas es que algunos estudiantes intentan acceder a beneficios, pero no reciben respuestas del Ministerio de Educación. Micaela Dannenberg, estudiante de Agronomía de la Universidad Católica, postuló en 2015 a la beca Bicentenario. “Mis papás quedaron sin pega y yo inicié el proceso para postularme, me pedían papeles y papeles, me hacían preguntas como: ¿Tienes auto?¿Cuánta plata gastas en ropa?, cosas así. Me dijeron que por vivir en La Reina era probable que no me la dieran. De ahí, esperé tres meses y no obtuve respuesta, al final me rendí”,cuenta Micaela.

Alejandra Contreras, jefa de la Divesup, reconoce que los soportes del Ministerio de servicios al alumno o de información fallan muchas veces, sobre todo en temas específicos. “A veces los sistemas de call center y el centro de atención al cliente que se utilizan son débiles y eso es un tema que efectivamente tenemos que ir mejorando, tanto nosotros como las instituciones de educación superior deberíamos manejar toda esta información con total claridad para orientar a los estudiantes y es ahí donde nos caemos”, reconoce Contreras.

El jueves 3 de octubre comenzó el período de postulación a los Beneficios Estudiantiles 2017 que dura hasta el 20 de noviembre. Este año, a diferencia de los anteriores, el Ministerio de Educación decidió que todos los estudiantes, tanto los que entran por primera vez como los antiguos, deben completar sus datos en la misma fecha para que el ingreso al Formulario Único de Acreditación Socioeconómica (FUAS) sea más rápido y fácil. Contreras, desde el Mineduc, asegura: “Si este año hay muchas personas que cumplen con las condiciones y nos falta monto, tendremos que pedir un aumento presupuestario para poder cubrirlas todas y no dejar abajo a nadie que esté dentro de los requisitos”.

Sobre la autora: Ignacia Prado es estudiante de Periodismo y escribió este reportaje como parte de su trabajo en el curso Taller de Prensa. El artículo fue editado por Martín Browne en el curso Taller de Edición en Prensa.

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