En 2017 nació Show Kings Colectivo, la primera agrupación de drag kings en Chile. El grupo cuenta actualmente con 25 miembros que ya comienzan a irrumpir en discos gays y escenarios under de la bohemia nacional. Estas son las reflexiones de dos drag kings, mientras se transforman en sus álter ego.
Texto y fotos por Ángel Fondón Infante
Los drag son personas que se disfrazan y actúan de forma exagerada como alguien del sexo opuesto. Los hombres que se transforman en mujeres reciben el nombre de drag queens, y las mujeres que se disfrazan de hombres, son conocidas como drag kings. Quienes lo practican, cambian su apariencia física y su comportamiento, creando un álter ego que utilizan en shows y fiestas, donde exponen, por lo general, performances cómicas o satíricas.
El movimiento drag queen ganó popularidad tras el estreno de RuPaul’s Drag Race en 2009, un reality show creado por la conocida drag queen RuPaul, el cual busca, cada temporada, a la próxima superestrella drag estadounidense. Por el contrario, el drag king se ha mantenido en la cultura under desde sus primeros registros en la obra As you like it (1623) de William Shakespeare, cuando comenzó a ser utilizado como una herramienta dramática para hacer sátiras de las convenciones sociales que tenían los ingleses sobre la aristocracia y el género.
Ethan Sword y Arsenio Güñelwe nacieron y se conocieron en el colectivo Show Kings, la única agrupación de drag kings en Chile. Sus personajes son el opuesto perfecto; Ethan se siente parte de una propuesta más “hegemónica”, con un show estilizado y de detalles cuidados que muestra principalmente en eventos LGBTQ+. Arsenio, por otro lado, se maquilla con colores oscuros y gruesos trazos que aprendió en el colectivo, y que Ethan le motiva a mejorar. Su espacio lo encontró en el burlesque, donde le han permitido mezclar el travestismo, el arte y la crítica social.
Arsenio Güñelwe
Solo una cortina de terciopelo separa los vestidores de las mesas que ya se comienzan a llenar en el bar Contramano del barrio Bellavista. Maletas, plumas, maquillaje, pelucas y vestidos están repartidos por los sillones aterciopelados y el suelo del camarín, donde más de diez mujeres preparan sus shows de burlesque. Mientras algunas de ellas conversan y ríen, al mismo tiempo que se pintan los labios de color carmín y suben sus pantis de mallas, Melina Rapimán se mira al espejo unos segundos, se despide de su rol de profesora de Educación Superior, y pasa a convertirse en su personaje drag king: Arsenio Gúñelwe.
“Empecé con el Drag hace un año y medio. Ha sido heavy… Era algo que nunca había pensado, porque hago otra cosa. Soy diseñadora de vestuario y hago clases en AIEP. Siento que todo lo que he aprendido en la vida está resumido en lo que estoy haciendo ahora”.“¿Has cachado esas películas donde el tipo despierta en el cuerpo equivocado, y entonces se empieza a tocar las pechugas y es feliz porque él puede tocárselas? Eso me pasa a mí. Entonces no es terrible ¿cacha’i?”.“Siempre quise ser hombre y verme maquillado de hombre es una cosa así, hermosa. La primera vez que pasó fue con el grupo de Show Kings. Quedé prendada de esa persona que vi en el espejo. Ahí inmediatamente nació Arsenio”.“Cuando me vi, vi a un tipo así, como de campo, de la montaña, que podía ser un arriero y un matón, pero que también podía ser un poeta. Tan desanimado de la vida, de la existencia. Como que le había ido tan mal en la vida que no le quedaba otra que ser oscuro y alcohólico. Sí, es absolutamente alcohólico”.“Hay tradiciones indígenas que tienen hasta cinco géneros. Está la gente que tiene dos espíritus. Hay algunos que son mujeres, otros que son hombres, otros hombres queriendo ser mujeres, mujeres queriendo ser hombres, y están los que están al medio, los que tienen los dos espíritus, eso es como mega interesante”.“La idea es siempre el feísmo. No me quiero ver mino, quiero verme acabado, mal, pero que no signifique que la gente deje de interesarse, ni ahuyentar a la gente tampoco. No verme como feo ni grotesco, sino que es como más acabado, más viejo. Es como un poco más payaso también”.“Me gusta pensar que soy un travesti, pero acá hay un tema con eso, casi que lo ven como algo malo. Pero sí, me gustaría eso, que en algún momento el concepto no sea tan… mal visto, o si sigue siendo vulgar, que lo sea, no me molesta tampoco”.“Arsenio es un tipo bien oscuro. Es bastante conceptual. Lo que voy a hacer hoy día es una mezcla entre Bauhaus, el colectivo alemán y Víctor Jara. No se que va a salir de ahí. No sé cómo va a funcionar. Es un show raro el que voy a hacer hoy”.“Es sarcástico y es como un clásico poeta maldito, atormentado. No se conoce mucho de él, quién es su familia, qué hace”.
Ethan Sword
Una vista panorámica a Santiago Centro, desde el piso 14 en la calle Santa Isabel, ambienta el living-comedor-cocina del departamento donde vive Pilo Naturali junto a su pareja Camila y su perro Noche. En el living resalta un tocador blanco lleno de brochas, espejos y maquillaje. El lugar está rodeado de sombreros y artículos que Pilo creó con sus propias manos para diferentes shows de Ethan, su alter ego drag, además de fotos que recuerdan esas performances.
Originalmente el tocador era usado principalmente por Camila, quien es maquilladora profesional, pero hace al menos un año y medio que, de vez en cuando, Ethan pide a gritos renacer entre esos espejos.
”En febrero de 2018, Camila estaba metida en un grupo de Facebook de RuPaul, donde se presentó un grupo de drag kings que se llama Showkings Colectivo. Me lo mostró y entré al tiro en contacto. Nos reunimos en marzo en el Parque Forestal. En abril ya tenía tres shows agendados”.”Nunca había hecho nada de drag, pero conocía más o menos cómo se hacía por RuPaul, por las drag queens. Ahí nacieron las preguntas: Voy a ser un hombre, ¿pero qué tipo de hombre voy a representar? ¿Cuál es la parrilla valórica de este hombre? ¿Es cola? ¿No es cola? ¿Es rígido o no? ¿Cuál es su historia? Empecé a armar un personaje como si fuera un juego de rol. Así empezó a configurarse”.”Siempre me ha gustado interpretar personajes masculinos. Me gustaba el teatro en el colegio, y después tomé el desafío de hacer cosplay, me gusta mucho la animación japonesa. Ya estaba acostumbrado un poco al tema de caracterización y maquillaje de personajes masculinos…pero es distinto hacer cosplay que hacer drag, muy distinto”.“Lo que la sociedad nos va indicando que debe ser masculino no es algo que me acomode. Decir ‘hombre trans no binario’, eso sí me acomoda. Me doy el lujo de tener una masculinidad suave”.”Ambos tienden a hacer una crítica o una caracterización de algo orientado al género. En el caso del transformismo, es ensalzar la mujer perfecta, la feminidad, la exuberancia, la perra, la maraca, la diva latina. En el caso del drag, tiende más a la crítica y a la deconstrucción de modelo”.“Esto se llama binder. Lo usan mucho los chicos trans en el día a día para verse más planos. Hay muchas formas de aplastarse las pechugas. Hay gente que usa esa huincha café de embalar, que duele. A veces hago el truco de tener camisa abierta y pecho descubierto, y me pongo las pechugas hacia los lados con esta cinta adhesiva que usan los deportistas cuando se lesionan”.“Nunca me sentí mujer. Pensaba que lo que me tocó es esto y sería todo. Después uno se da cuenta que sí, que hay más y que han surgido otras identidades. Descubrí el género fluido. En realidad oscilo entre lo femenino y lo masculino, pero nunca oscilé tanto hacia lo femenino. Ahora me siento más cómodo en lo masculino”.“Usualmente trabajo en fiestas gay súper disidentes, o algunas más mainstream y pop, por ejemplo Lemonlab. Tengo el gusto de pasearme entre todos los círculos. Lemonlab es el‘top 1, el que mejor paga. Si de repente encajas en el tipo de fiesta que están organizando, te llaman. A mi me llamaron para el aniversario, habían 14 drag en el escenario y había solo un king, yo”.“Me da plancha admitirlo, pero yo creo que soy el drag king número uno. No solo por un tema de seguidores, sino que por impacto y referencia. Por ejemplo, en Argentina hay unos chicos que hacen drag que nos usan a mí y a otro drag king chileno de referencia”.”Están los que quieren hacerse los bonitos siempre y seguir ciertos cánones de la masculinidad, pero se está dando cada vez más que lo que se trata de deconstruir es la masculinidad tóxica, el ‘machito’. El ejercicio del drag desde una mujer, o desde una persona no binaria, es tomar esto del machito y llevarlo a la parodia, a la crítica política”.
Sobre el autor: Ángel Fondón Infante es estudiante de Periodismo y escribió este artículo como parte de su práctica interna en Km Cero. Fue editado por Fernanda Valiente, en el Taller de Edición en Prensa y Javiera Fernández como editora de Km Cero.
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