Ilustración: Javier Fox.

Chile se queda sin sangre

Nueve de cada 10 chilenos necesitarán alguna vez en su vida una transfusión de sangre. En el país se hacen 250 mil al año según datos del Centro Metropolitano de Sangre. La alta demanda de donaciones de sangre hace que las autoridades hagan llamados y campañas para que las personas se acerquen a donar, pero llega menos gente de la que se necesita.

Por Ignacia Jiménez

Cuando a Paola Bañados (41 años) le diagnosticaron leucemia hace más de dos años, la familia Fellay Bañados conoció lo que era la falta de donantes voluntarios de sangre. En un principio su enfermedad fue tratada con quimioterapia, pero en cada recaída los tratamientos transfusionales se hicieron esenciales y aunque en el verano la enfermedad había parecido quedar atrás, volvió a aparecer. Hace más de un mes que está internada en el Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso para empezar con un tratamiento transfusional y necesita 80 dadores que le permitan ingresar plaquetas nuevas a su cuerpo.

Juanita Lepe, amiga de la familia y compañera de trabajo en la multitienda porteña Casa Ximena de Adolfo Fellay, esposo de Bañados, cuenta que ya no saben qué hacer, porque los llamados a través de las radios Punto 7, Biobío y Valparaíso no han sido efectivos y los recursos se acaban. “Ya le pusieron las plaquetas O positivo con las que contaba el hospital, pero no hay más donantes para poder ayudarla”, dice Lepe.

En Chile en un año se realizan 250 mil transfusiones según el Centro Metropolitano de Sangre (CMS). Nueve de cada diez chilenos necesitarán alguna vez en su vida una transfusión de sangre, según esos datos. El 18% de la población es donante de sangre y sólo 14 de cada 100 mil chilenos entregan componentes cada tres o cuatro meses de forma altruista, es decir sin donar a una persona en particular. Una cifra que está bajo la norma internacional planteada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que estipula que veinte dadores es el ideal.

Fines de semanas largos, vacaciones, fiestas patrias, año nuevo y Navidad son las fechas en que más aumenta la demanda de sangre en los hospitales del país a y se sobre exigen las reservas existentes según el Centro Metropolitano de Sangre. Fue en este último periodo, diciembre de 2016, que se vivió la crisis de sangre más reciente en el gran Santiago. La reserva del factor O RH negativo grupo que posee un 3% de la población, llegó a niveles críticos y el abastecimiento era suficiente para tres días.

El Hospital Barros Luco fue uno de los que enfrentó la escasez y el director del banco de sangre del recinto, Federico Liendo, recuerda que es la primera vez en los últimos tres años que enfrentan una crisis en época estival. “Lo que hizo el centro fue llamar a sus donantes voluntarios O negativo y también les pidió a las unidades transfusionales (UMT), que somos nosotros, buscar ese tipo de donantes para que de ese modo se solucionaran los problemas”, cuenta el director. Finalmente se logró palear la escasez.

Un momento de desesperación por la falta de recursos obligó a las autoridades a hacer llamados a los chilenos para que el Centro Metropolitano de Sangre pudiera seguir haciendo transfusiones de ese grupo a los 24 hospitales de la red de salud de la capital. En diciembre la directora del CMS, Loretto Vergara y la ministra de Salud, Carmen Castillo, salieron a los medios de comunicación a pedir ayuda a los capitalinos para rellenar las reservas vacías y así dejar atrás la zona crítica.

En la familia Fellay Bañados saben lo difícil que es la búsqueda de donantes por parte de los centros de sangre, porque han tenido que salir a buscar voluntarios altruistas para ayudar a Bañados ante la escasez. Su caso es lo que se conoce como sobre-demanda, episodios excepcionales desencadenados por pacientes que requieren mucha sangre y que, en su mayoría, se reponen gracias a lo donado por sus parientes. En Chile el 70% de las entregas llegan de esta forma a los diferentes bancos de sangre en el país, según el CMS.

Para mantener los abastecimientos en los centros y el CMS, cada recinto de salud de alta complejidad establece convenios de distribución de cada tipo de componente y grupo sanguíneo, en los que coordina según sus necesidades, calculadas en base a la demanda del periodo anterior. Un plan que permite al CMS calcular sus entregas de sangre para cada hospital y abastecer sus carencias mínimas que, a diario, se suplen con 300 aportes como mínimo y más de cien mil al año.

“Cada Unidad de Medicina Transfusional en convenio con el Centro Metropolitano de Sangre, cuenta con un sistema informático que le permite solicitar de manera directa al área de distribución los componentes sanguíneos que requieran de forma extraordinaria, cuando existen demandas por fuera de lo acordado (urgencias, pacientes con grupos escasos)”, explica la doctora Vergara. Un protocolo que enciende la luz roja instantáneamente en el CMS para recurrir a su almacenamiento y hacer llegar la sangre requerida hasta el hospital que lo necesita.

Esa es la luz que actualmente está encendida en el centro de Valparaíso, donde el protocolo funciona igual que en Santiago, para enviar los aportes de sangre O positivo — grupo de Paola Bañados — al Hospital Carlos Van Buren.

Trabajar bajo lo requerido

Las reservas del CMS que se guardan en el límite de las comunas de Vitacura y Providencia cumplen con todas las reglas sanitarias vigentes de almacenamiento y extracción; y se hace un cuestionario para asegurar que provienen de pacientes seguros: personas libres de VIH, que no se han realizado piercings o tatuajes en los últimos siete meses, con una pareja sexual estable, que no se han sometido a abortos o tenido un parto hace menos de 180 días, embarazadas, o que no han tenido una colonoscopía o endoscopía en los pasados siete meses. Además, cumplen con todas las normas de almacenamiento en cadena de frío para evitar la contaminación posterior de las muestras y realizar el adecuado traslado de las donaciones a los hospitales.

Actualmente saben que las campañas móviles o las entregas permanentes no son suficientes para mantener los niveles dentro de los estándares mundiales de stock ideal y, por eso, a diario revisan las reservas de componentes para evaluar si lo que poseen será suficiente para abastecer la jornada siguiente. La CMS estima que en los hospitales públicos cada una hora son 20 los pacientes que requieren una transfusión de sangre.

Cuando la situación se vuelve crítica, que según el CMS no es más de una vez al año, se activa el área de promoción que consiste en realizar llamados desde el call center y envío de e-mails o SMS a los donantes altruistas que constantemente entregan 450 mililitros de su sangre cada tres o cuatro meses. En el caso del Hospital Barros Luco son 800 los aportes permanentes que sirven para recuperar lo gastado y catorce mil las entregas que en 2016 reabastecieron el recinto para seguir transfundiendo pacientes.

Las campañas

“Un gesto solidario que se repite periódicamente”, es la frase que usa el ministerio de Salud (Minsal) para calificar la donación voluntaria de sangre. La meta fijada por la autoridad para 2020 es lograr que el 50% del stock del país se genere con voluntarios permanentes. La expectativa del OMS es que en 2019 los países de América Latina logren que todos sus aportes lleguen a través de donaciones altruistas. Actualmente la entidad internacional hace un acompañamiento técnico y difusión a profesionales y donantes en campañas que buscan incentivar los aportes, especialmente para el día mundial de la donación de sangre, que cada 14 de junio se conmemora con colectas masivas en las calles de Chile.

Las campañas móviles que recorren las calles, universidades, organizaciones y empresas permiten suplir la falta de donaciones permanentes. “Todas las colectas que se planifiquen y realicen, permiten recolectar unidades de sangre que no estaban disponibles y que, al ser procesadas, permitirán elaborar tres o cuatro hemo-componentes para transfundir a los pacientes que lo requieran”, dice Ana Jara, coordinadora nacional de Medicina Transfusional del Minsal. Las campañas se realizan diariamente en la ciudad de Santiago, donde se concentran el 67% de las transfusiones a nivel país.

Sobre el autor: Ignacia Jiménez es estudiante de Periodismo y escribió este artículo en el curso Taller de Prensa. El reportaje fue editado por Valentina Osorio en el Taller de Edición en Prensa.