Atrapando autos de lujo

Un grupo de jóvenes se reúne todos los fines de semana en la rotonda Santa María de Manquehue de Vitacura a fotografiar autos de lujo para luego compartirlos en sus redes sociales. Ellos esperan ocho horas al día para ser dueños de la imagen de un Ferrari o Porsche, práctica conocida como car spotting. Son tan fanáticos de los autos que pueden reconocer el modelo con solo escuchar su motor. Aunque a algunos conductores les molesta, otros los invitan a dar una vuelta.

Por Javiera Bianchi

Fotos por Martín Browne

Es un sábado de septiembre y Benjamín (16), Nicolás (16), Vicente (14) y Daniel (17) se encontraban en la rotonda de Lo Curro en Vitacura junto a otros jóvenes que estaban en los alrededores. Conversaban relajados entre ellos, con mochilas en su espalda, hasta que se escuchó un motor que los alteró. Apareció un Porsche blanco y los adolescentes se acercaron a la calle para quedar en la posición precisa que les permitiría sacar una foto en el minuto en el que el auto pasase frente a ellos. La mujer que iba de copiloto los saludó y gritó, parecía feliz, como si le gustase que le sacaran fotos. Cuando el auto se fue después de unos segundos, los jóvenes revisaron lo capturado con sus cámaras Canon y Nikon. Luego las apagaron para esperar a otro vehículo deportivo. “Si bien muchos pasan por ahí como parte de su recorrido, otros pasan para mostrarse y que les saquemos fotos o también para saludarnos”, afirma Benjamín.

Rotonda de Lo Curro. Santa María de Manquehue.

Porsche, Ferrari y Lamborghini son algunas de las 14 marcas de autos de lujo que existen en Chile y que se pueden ver en la rotonda Santa María de Manquehue, en la parte baja de Lo Curro en la comuna de Vitacura. En este lugar todos los sábados y domingos se juntan alrededor de 20 jóvenes entre los 14 y 27 años apasionados por los autos a sacar fotos a los modelos más exclusivos que pasan por ahí. Según los fotógrafos, el objetivo es estar en el momento preciso en el que pasa un auto para observarlo, escucharlo, admirarlo y sacar fotos que dejen constancia de aquellos segundos en que pudieron ver a sus modelos favoritos, para luego compartirlas y comentarlas con otros amantes de los vehículos deportivos en redes sociales como Facebook, Instagram y Youtube.

Car spotting en Londres. Fuente: Google maps.

Esta práctica, el car spotting, como se llama en inglés, es común verla en Londres, París, Dubái, Singapur, Zúrich, Ginebra y Múnich. En Google Maps se pueden encontrar los puntos donde se sacan fotos y pasan estos autos en Londres y París.

Los jóvenes intentan ir a la rotonda todas las semanas. Llegan el sábado y se instalan por, al menos, ocho horas en el parque. Si tienen hambre van a comerse un combo a la bencinera que está en la esquina y otras veces piden pizza. Cuando aparece un auto exclusivo, el primero que lo ve lo anuncia, el resto se para, preparan sus cámaras y tratan de capturar el momento en que pasa el vehículo. Luego ven las imágenes y a veces las comparten entre ellos desde sus cámaras. Siempre hay conversaciones posteriores a que pasen los autos, ya sea comentando características de estos o recordando su última aparición. Así hasta que se va la luz. en sus casas editan las fotos para después subirlas a sus páginas de Facebook (TopSpeed Chile y RPM — Photography), Instagram o YouTube.

Los fotógrafos aficionados esperan los autos de lujo en la baranda del puente de la rotonda que da a la Costanera Norte.

Al pasar un auto, los jóvenes saben qué modelo es, de qué año y reconocen a sus dueños. “A veces los dueños se estacionan, les metemos conversa y así los conocemos”, comenta Vicente.

Las cámaras que ocupan son Canon y Nikon. “Casi todos parten con cámaras digitales sin espejo o con el teléfono y, poco a poco, se han cambiado a réflex. Las Canon son las mejores para sacar fotos en movimiento”, afirma Daniel. Las técnicas para sacar las fotos las han aprendido en YouTube o a punta de error. “Acá nos ayudamos entre todos”, dice Nicolás.

A la gran mayoría las cámaras se las regalaron sus padres, pero han ido comprando con su propio dinero distintos tipos de lentes: uno macro de 50mm para que el objeto fotografiado resalte, y también un teleobjetivo 75–300mm que amplía las imágenes llegando a mayores longitudes focales.

Cuando están parados utilizan las técnicas de “congelar movimiento”, con tiempo de exposición 1/500 y de “ barrido” con tiempo de exposición a 1/160.
-Cuando están desde un auto y le sacan a otro en movimiento utilizan la técnica de “rolling” con tiempo de exposición menor a 1 /80.

Los “tuercas”

Benjamín está en tercero medio, vive en Talagante y viaja, por lo menos, 50 minutos todos los fines de semana hasta Vitacura para ver los autos. Nicolás es de Huechuraba, Vicente de Las Condes y Daniel de Lo Barnechea. Ninguno vive cerca del lugar. “Venimos todos de distintos lados. No vamos ni al mismo colegio”, comenta Benjamín. La pasión por capturar este tipo de autos los unió hace casi dos años. “No es solo ver pasar los autos, también es compartir acá con nuestros amigos”, explica Daniel.

Benjamín y Daniel fueron desarrollando su pasión de manera solitaria. Daniel tiene un tío “tuerca” que lo acercó a los autos. A Benjamín, desde chico, le gustan los autos y dice que gracias a internet pudo acercarse y conocer más de ellos.

Los cuatro aseguraron que todo lo que saben de autos es gracias a las varias horas que estuvieron viendo videos en YouTube sobre cada uno de los modelos, llegando a memorizar cada una de las partes a la perfección. Carlos, quien acompaña a su hijo Matías (18) todos los fines de semana, comenta: “Estos cabros reconocen un auto solo por el sonido del motor. A veces estamos sentados en el pasto, escuchan y dicen: ¡Mira ahí viene un Ferrari!, y segundos después aparece uno. Saben más que los propios fabricantes”.

Los fotógrafos intentan capturar un Mitsubishi Lancer Evolution VI.

Esta práctica comenzó hace diez años. La primera página en Facebook en que compartieron fotos de estos autos fue Team Santiago Cars — TSC y hoy cuenta con más de 20.000 seguidores. “Yo llegué, porque en páginas de Facebook subían fotos de la rotonda, averigüé, vine, y de ahí no paré más”, cuenta Daniel.

Fotos por Daniel Cerda.

Jacobo Abud tiene 27 años y desde los 20 va a la rotonda todos los fines de semana que puede, lo que lo ha llevado a conocer a varios de los dueños de los autos. “Partí viniendo, porque cuando chico andaba en bici por el sector y caché que por acá pasaban muchos autos de lujo. De puro fanático empecé a venir siempre”, cuenta. Él es administrador de la página Team Santiago Cars en Facebook y tiene un canal de YouTube llamado CarsyTuning donde ha subido más de 700 videos dedicados a distintos autos. El material lo captura desde la rotonda, pero también persigue en auto, junto a sus amigos, a los deportivos que pasan por la costanera, por lo que logra capturarlos en velocidad. Jacobo, que trabaja en informática relata: “A veces acá nos juntamos con algunos dueños, pero es algo más privado, de amigos, lo organizamos por whatsapp”.

Extraído de CarsyTuning cuenta de Jacobo Abud, donde muestra a autos pasar por la rotonda e imágenes de vehículos por Santiago.

Daniel, Benjamín, Nicolás, Vicente y Matías, no solo capturan los autos con sus cámaras, sino que han logrado conocer y establecer lazos con los dueños que ellos describen como: “gente de mucho poder adquisitivo”. Desde que empezaron a relacionarse con ellos, los jóvenes han tomado iniciativas para conocerlos. Los convocaron a reunirse en la Copec de Los Trapenses, en el sector de La Dehesa. “Mandamos a hacer invitaciones escritas que se las pasábamos a los dueños y así se pasaba la voz”, explica Benjamín. Llegaron alrededor de 70 adultos con los autos más exclusivos del país, por la invitación de cinco jóvenes entre 14 y 18 años.

A veces, los dueños de los autos los sacan a pasear por las calles de Santiago y hacen un recorrido desde la rotonda Santa María de Manquehue hasta Chicureo. El sábado 3 de septiembre, Benjamín y Matías llegaron a su lugar de siempre en un Ferrari y un Porsche. Nicolás agrega: “A veces nos ofrecen llevarnos de vuelta a nuestras casas y eso también es bueno”.

Al ser menores deben contar con el permiso y apoyo de sus padres. Daniel dice que no tiene problemas con sus papás en venir, pero de todas formas le es difícil, sobre todo cuando logran subirse a los autos: “No les gusta que ande en autos así. No me apañan, por ejemplo, cuando quiero ir a algún autódromo no me llevan, porque no están metidos en el tema”.

Sin caras ni patentes

Al lado de la rotonda hay un supermercado Unimarc en el cual los carabineros se instalan en los estacionamientos casi todo el día. A ellos les han llegado comentarios negativos de los automovilistas sobre estos personajes que les sacan fotos. Carlos, el padre de Matías, explica: “Los carabineros vienen y los empadronan, pero ya los conocen, porque siempre son los mismos. Los han controlado siete veces.”.

Los dueños alegan que los jóvenes están subiendo fotos a internet de sus autos con las patentes expuestas, lo que facilitaría el robo de estos. Sin embargo, Daniel comenta: “Cuando nos acusan de eso, nosotros le hacemos la prueba a carabineros ahí mismo, abrimos las páginas de Facebook y mostramos que las patentes están borradas al igual que las caras, para mantener la privacidad del conductor”.

Uno de los reclamos de los conductores son las imprudencias de los fotógrafos. En la foto cruzando la rotonda para perseguir un auto.

Este verano, Daniel, Benjamín, Vicente, Nicolás y Matías quieren ir a Viña del Mar a capturar más autos, porque es ahí donde muchos de los dueños veranean. Esperan poder sentir nuevamente la sensación de ver a sus autos favoritos pasar como lo recuerda Vicente: “Cuando vi por primera vez un Porsche 918, quedé tiritón”.

Los fotógrafos, luego de estar toda la tarde, deciden retornar a sus casas. Un largo camino y sin lujo, les espera para llegar a sus hogares en Maipú, Talagante, Lo Barnechea y Huechuraba, entre otros sectores de la ciudad.

Sobre la autora: Javiera Bianchi es estudiante de Periodismo y escribió este reportaje como parte de su trabajo en el curso Taller de Prensa. El artículo fue editado por Martín Browne en el curso Taller de Edición en Prensa.