Entre piedras y perdigones: Los centros autogestionados que prestan primeros auxilios

Ene 6, 2020

Miembro del centro de primeros auxilios autogestionado, ubicado en la intersección de la Alameda con Ramón Corvalán.

Entre piedras y perdigones: Los centros autogestionados que prestan primeros auxilios

Desde el inicio de las movilizaciones del 18 de octubre han surgido de forma espontánea puntos de primeros auxilios en los que, con recursos propios, voluntarios y voluntarias, asisten a quienes caen lesionados en uno de los puntos más conflictivos de la capital.

Texto y fotos por Tania Contreras

“Vamos a sacar a uno caminando. Tiene herida toda la parte de atrás”, indica un hombre de traje azul a los rescatistas que reciben a un joven que, cojeando, avanza con una venda en el muslo derecho. El hombre, rápidamente, vuelve a entrar al bunker de metal. Todavía quedan muchos pacientes por atender.

Se trata de Byron García-Godos, quien complementa su atuendo de enfermero con antiparras, máscara anti gas y un casco blanco con una cruz azul. Es coordinador del punto de primeros auxilios de la Galería de los Instrumentos, uno de los centros de salud externos a la Cruz Roja más cercanos a Plaza Italia, el actual epicentro de las manifestaciones.

Son las 20.30 hrs. y en la intersección entre la Alameda con Ramón Corvalán, los escasos faroles situados en la vía pública iluminan las intranquilas siluetas de más de cien personas que, de una vereda a otra, se enfrentan con Fuerzas Especiales de Carabineros de Chile. Rugidos de ira inundan el costado norte de la avenida. Del otro, escopetazos interrumpen los gritos, segundo tras segundo, mientras se escucha el sonido de piedras estrellándose en cada rincón de la calle.

Es la noche del 12 de noviembre y la marcha por la huelga nacional de trabajadores convocada para la jornada, ya finalizó. Sin embargo, entre bombas lacrimógenas, perdigones y piedras, el clímax de la jornada recién comienza para los voluntarios que entregan asistencia de primeros auxilios con recursos auto-gestionados en distintas zonas de Plaza Italia.

Heridos en protestas: La “cifra negra” que los puntos de primeros auxilios sí pueden ver

El informe más reciente del Instituto de Derechos Humanos (INDH) al cierre de esta edición, publicado el sábado 7 de diciembre, indicó que, hasta esa fecha, existen 26 casos de personas fallecidas en contexto de movilizaciones, 8.812 detenidos en comisarías y 3.449 heridos registrados en hospitales. De estos últimos, 352 presentan heridas oculares (331 lesión o trauma y 21 estallido o pérdida). La Región Metropolitana es donde más se han concentrado las cifras, con un total de 2.652 individuos lesionados.

Manifestantes en la intersección de Avenida Bernardo O’Higgins con Ramón Corvalán. De fondo se ve Plaza Italia. Miércoles 13 de octubre.

Sin embargo, el 3 de noviembre el director de la Cruz Roja, Patricio Acosta, afirmó en una entrevista en radio Cooperativa que las cifras de heridos del INDH “se quedaron cortas” debido a que la institución de derechos humanos no contabiliza las lesiones menores.

Así también lo observan quienes prestan primeros auxilios a manifestantes en terreno, que día a día, atienden a centenares de personas que no siempre llegan a los hospitales, quedando fuera de los datos de organismos oficiales.

“Si este volumen de gente lo mandamos a los hospitales públicos solamente, no sé qué sería de ellos, porque yo trabajo ahí en Urgencias. No tenemos camas, no tenemos nada”, dice Rodrigo Galdámez, enfermero que presta servicios de urgencia de forma voluntaria en la Galería de los Instrumentos. “Esto ayuda a palear lo menos grave que hay en la calle. Pero lo más grave igual termina en hospitales públicos”, agrega.

Santiago Bueras: Vecinos que ayudan a los heridos

A tres minutos caminando desde la intersección entre Ramón Corvalán y la Alameda, en un lugar más resguardado del actuar de Carabineros de Chile y de los manifestantes, una bandera con una cruz roja interrumpe el paso de los automóviles y peatones que circulan por la calle Santiago Bueras. Ahí, rodeado de edificios y departamentos antiguos, se ubica otro punto de atención de primeros auxilios que vive las movilizaciones con apoyo de la comunidad.

Pese a que cuando cae la noche el callejón comienza a ser ocupado por heridos; de día, niños, jóvenes y vecinos que habitan los edificios conversan distendidamente al interior del área delimitada por cuerdas. Fueron ellos mismos quienes se apropiaron del barrio y lo ofrecieron como un centro de salud a los voluntarios.

Calle Coronel Santiago Bueras.

“El día que partió todo esto, salimos familiarmente a tocar las cacerolas y nos empezamos a mirar las caras entre vecinos. Sabíamos que había puestos médicos que estaban funcionando cerca de nosotros y, en algún minuto, algunos de los vecinos hablaron con ellos y les preguntaron por qué no venían a instalarse acá, que era un lugar un poco más resguardado”, cuenta Ximena Fonck, enfermera que vive en uno de los departamentos que se encuentran al interior del pasaje.

Casi siete semanas después, Santiago Bueras es reconocido por los voluntarios de salud de la zona como uno de los puntos más equipados de primeros auxilios. Además, cuentan con el apoyo de la fundación Salud a la Calle, quienes les facilitan personal, camillas y utensilios que son resguardados tras unas cortinas rojas y blancas. Fue desde este punto que el joven Gustavo Gatica fue derivado a la Clínica Santa María, el 8 de noviembre, tras ser herido por perdigones en ambos ojos.

Ximena Fonck, enfermera y vecina del pasaje Nueva Bueras. Atrás, se ve la enfermería autogestionada.

El martes 12 de noviembre, la primera marcha de la jornada había sido citada para el mediodía. A las 16 horas, cuando las cortinas y correas delimitadoras del pasaje se alzaron para iniciar una nueva jornada de atenciones, los heridos ya habían llegado. Fonck calcula que hubo un total de 80 lesionados durante la jornada. “Hubo heridos graves. Hartos pacientes con traumatismo. Algunos leves y otros más severos. Tuvimos que trasladar a muchos pacientes en ambulancia”, señala.

Teatro del Puente: Profesionales y estudiantes voluntarios de la FECH

Al otro lado del Parque Forestal, dos jóvenes sacan sus propias cuentas. Sentada en el suelo, Javiera Ahumada intenta ordenar las fichas de atención del día anterior en orden alfabético. Su compañero, José Silva, hace lo mismo desde una camilla. Son los coordinadores del punto de primeros auxilios del Centro Cultural del Teatro del Puente, uno de los seis centros gestionados por la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH). Se ubica a menos de 300 metros de Plaza Italia.

— 60 — concluye Silva en voz alta.

— ¡60! — repite asombrada Ahumada.

En silencio, los jóvenes se miran por unos segundos. Aquel número corresponde sólo a las atenciones recibidas ese martes 12 de noviembre en el área más cercana al ingreso, donde asisten a los heridos más leves.

“44”, dice al rato Javiera Ahumada, que dobla en sus manos los papeles de aquellos pacientes, que durante la jornada del martes fueron derivados al área de atenciones más complejas, donde se extraen los perdigones de los cuerpos de los heridos.

La cifra final da un total de 104 heridos. Es el mayor número que hasta el momento había recibido aquel recinto ubicado por sobre el río Mapocho, entre las avenidas Andrés Bello y Santa María, que antes del 18 de octubre cumplía funciones de teatro. Ahora, en cambio, los faroles para los espectáculos han sido desplazados por decenas de tijeras esterilizadas, guantes y ampollas de suero.

Entrada al Centro Cultural Teatro del Puente.

Fueron los socios del Centro Cultural Teatro del Puente, Freddy Araya y Francisco Ossa, quienes pusieron el recinto a disposición para el programa de primeros auxilios que está coordinando la FECH. “Dijimos: Oye, este sería el lugar ideal. Sobre todo, si no podemos hacer funciones”, recuerda Araya, quien hoy, en vez de administrar el centro cultural, se encarga de las tareas de aseo y de montar los letreros. Para él, ofrecer aquel espacio es una oportunidad para involucrarse en la movilización. “El Teatro siempre ha sido un lugar de crítica social. Entonces llega un punto en que dices: cómo hacemos que eso sea carne, y obvio, es una oportunidad de estar participando activamente”, comenta.

José Silva y Javiera Ahumada fueron contactados de inmediato por los voluntarios de la FECH para que se encargaran de la coordinación del espacio. Ambos no dudaron en sumarse y dejaron todas sus obligaciones de lado para ponerse a disposición: Silva dejó su trabajo de enfermero y Ahumada su internado de Medicina.

José Silva, enfermero pediátrico y voluntario.

“En este momento siento que estoy donde debo estar. No podría estar en otro lugar, porque hemos visto cosas muy feas”, dice Ahumada. “La mayoría de la gente de acá es de Urgencias y ve cosas que incluso pueden ser peores que lo que hemos visto acá. Pero saber que la probabilidad de que venga la lesión desde Carabineros, por la forma en la que se ha reprimido al pueblo, al final te afecta, porque no debería ser así”, agrega la joven. Con una sonrisa resignada, dice que ya no podrá egresar este año junto a sus compañeros de la Universidad del Desarrollo.

Al igual que su compañera, Silva se mantiene firme en su determinación. “Yo vivo en Renca, pero me estoy quedando acá en Santiago por esto. También dejé la pega y todas las cosas, porque siento que pese a lo que nos decían, no puedo seguir en una normalidad sabiendo que siguen matando compatriotas, que siguen mutilando, que sigue habiendo personas lesionadas”, manifiesta.

Interior del teatro habilitado para dar primeros auxilios a los casos más graves.

Durante aquellas casi cuatro semanas, cuentan que han llegado pacientes de todas las edades. Desde niños con perdigones en los ojos y pérdida de piezas dentales, hasta adultos con sospecha de neumotórax producto de los disparos. “Hace poco tuvimos un día en que llegaron tres traumas oculares en un periodo de 15 minutos. Fue muy chocante para todo el equipo”, cuenta Ahumada.

Para los voluntarios y voluntarias del Teatro del Puente, el martes 12 de huelga nacional, el grueso de heridos comenzó a llegar después de las 20 horas. Cerraron recién cerca de las 23.00 hrs.

Galería de los Instrumentos: De centro comercial a hospital de campaña

A las 16.30 horas del mismo día, en Alameda con Coronel Ramón Corvalán cientos de personas se manifiestan alegremente.

“El pueblo, el pueblo, el pueblo dónde está. El pueblo está en la calle exigiendo dignidad”, cantan a coro.

En medio de ello, un grupo de individuos jala una cuerda amarrada a un poste, que tiene en su parte más alta una cámara de seguridad. La estructura se balancea y, minutos después, se deja caer por la calle acompañado por gritos de furor de la masa.

Sin embargo, a metros de distancia, en el punto de primeros auxilios de la Galería de los Instrumentos, el clima es distinto. “¡Vayan a revisar! Quizás hay heridos”, grita Byron García-Godos a sus compañeros. Instantáneamente, dos hombres que visten cascos blancos con una cruz azul corren hasta el lugar mientras sostienen escudos de plástico y metal.

García-Godos tiene razón. Una persona se había golpeado gravemente la cabeza mientras intentaba derribar la estructura. A las 16.46 hrs. llega una ambulancia hasta afuera del local. Dos paramédicos ingresan al espacio que no alcanza a ocupar más de 30 metros cuadrados de extensión. Está refugiado con planchas de lata y exhibe una tela blanca con un dibujo y letras que escriben “Cruz Azul”. Simboliza al gremio de los enfermeros.

Punto de primeros auxilios ubicado en el centro comercial Galería de los Instrumentos.

García-Godos y Rodrigo Galdámez son dos de los voluntarios que brindan asistencia en aquel lugar. Ambos comenzaron a entregar ayuda en la calle junto a amigos, hasta que fueron contactados por uno de los locatarios de la galería para formar parte del equipo.

“Nos dijeron que necesitaban gente, que aquí muchos se acercaban a pedir agua con bicarbonato. Y, en realidad, con todos los heridos que había se necesitaba un punto seguro, un punto fijo de atención acá”, cuenta el enfermero García-Godos.

Repliegue de manifestantes ante avance de piquete de uniformados. 14 de noviembre de 2019.

Pese a que con el transcurso de los días han ido tomando mayores medidas de seguridad, este centro es uno de los más expuestos de la zona. Por este motivo, organizar el resguardo del equipo es una prioridad.

“Los locatarios nos pusieron unas planchas metálicas que nos han cubierto un montón de veces de disparos de perdigones, un montón de piedrazos, lacrimógenas que han rebotado. Nos han llegado algunas dentro del local que, por la forma que tiene, es difícil que lleguen. Las tiraron a propósito”, relata Byron García-Godos.

Avance de uniformados de Fuerzas Especiales de Carabineros de Chile por la Alameda. 14 de noviembre 2019.

Es por estas condiciones que los voluntarios saben que no pueden abordar todo tipo de lesiones en aquel lugar. “Todo nuestro flujo es: gravedad, va a la Posta Central; menos grave, va a Bueras; aún menos grave, lo atendemos acá”, explica el enfermero Rodrigo Galdámez.

“En urgencia de un hospital uno actúa y está acostumbrado y resguardado. Esa es la gran diferencia. Acá se siente el disparo. El gas pimienta me ha quemado tres veces, tanto que ya me arde la piel con sólo salir al sol”, agrega.

Alameda en penumbras

Son las 20.40 horas del martes 12 de noviembre, y a 40 metros de la intersección entre Ramón Corvalán y la Alameda, los piedrazos desviados del enfrentamiento entre civiles y Fuerzas Especiales amenazan con alcanzar el punto de primeros auxilios de la Galería de los Instrumentos. A esta llega un sujeto encapuchado transportado con la ayuda de dos camaradas.

“Te amo mucho, hermano”, le dice uno de ellos al joven que entra al refugio con el pecho descubierto, chorreando sangre. Su compañero se despide con un beso afectuoso en la cabeza. A sus espaldas se escuchan disparos provenientes de Carabineros.

100 metros a su izquierda, en el área ubicada frente al Monumento a los Mártires de Carabineros de Chile, otro enfrentamiento entre manifestantes y uniformados ocupa la calle Namur. Esta es la única vía alternativa para poder salir de la Alameda.

El punto de primeros auxilios se encuentra encerrado, pero para los voluntarios esta no es una novedad. Sin embargo, otra posibilidad sí los inquieta. Corre el rumor de que el Presidente de la República Sebastián Piñera va a decretar Estado de Emergencia. Los militares saldrían a la calle nuevamente.

A las 20.45 horas las luces del alumbrado público de la Alameda se apagan. Los voluntarios dicen que lo habría realizado Carabineros y que un piquete de Fuerzas Especiales se estaría acercando por Ramón Corvalán para retomar el control de la avenida principal de Santiago.

“Despejen, despejen. Escudos, escudos”, indica un voluntario de la Galería de los Instrumentos encargado de la seguridad del punto de primeros auxilios. Al instante, cuatro miembros del equipo se alinean fuera del centro médico, sosteniendo escudos con cruces dibujadas para poder mantener el ingreso despejado.

Horas más tarde, a las 22.30 hrs., el Presidente de la República Sebastián Piñera cita a un punto de prensa en el que descarta el Estado de Emergencia. Sin embargo, los voluntarios y voluntarias de la galería no logran ver ese discurso. A esa hora continúan llegando los heridos.

“Tuvimos más de 140 atenciones oficiales de gente accidentada de distintos tipos: perdigones, lacrimógenas, lumazos, un poco de todo. Algunos pacientes más graves que otros”, dice Byron García-Godos y agrega: “Harto más intenso que otros días. No sé si fue el más intenso, pero fue uno donde más atendimos gente”. Recién a las 23.30 hrs. pueden volver a sus casas.

Sobre la autora: Tania Opazo escribió este artículo como parte de su práctica interna en Km Cero. El artículo fue editado por Sebastián Ávila en el Taller de Edición en Prensa Escrita.

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