El niño melancólico que se convirtió en Cardenal

Jul 17, 2025

El Cardenal Fernando Chomali, ingeniero de formación, melancólico desde niño, amante de las artes y con licencia de piloto civil, encontró su vocación sacerdotal luego de un largo proceso de búsqueda personal, más que en una devoción heredada. Fue un joven de pelo frondoso, que vestía jeans y andaba en moto. Hoy, después de votar en el cónclave, continúa encabezando el Arzobispado de Santiago con posturas claras, pero dispuesto al diálogo. Sobre el ingreso del proyecto de ley del aborto sentenció que “es una mala solución para los conflictos de la sociedad” y pidió a los candidatos presidenciales “un respeto irrestricto al adversario político”.

Por: Makarena Poblete

Edición: Luz Márquez de la Plata

El monseñor Fernando Chomali  (68 años, Santiago), por problemas de agenda, no suele atender a las personas más de 10 o 15 minutos. Siempre las recibe con entusiasmo, pero se pone nervioso cuando se extiende la conversación, en momentos en que en Chile se debate sobre licencias médicas fraudulentas, conflictos armados internacionales, la carrera a La Moneda, la eutanasia y un largo etcétera. Tiempo. Afuera todo requiere atención y Fernando Chomali pareciera sentir los tiempos que corren. Tal vez por eso su premura.  

Según su amigo de la infancia, Roberto Benderskt, el cardenal se levanta muy temprano y hace deporte en su trotadora, donde responde correos, lee o envía mensajes por WhatsApp. Además, no le agrada tanto ver programas de televisión, pero sí mira noticias o lee X, porque así, menciona monseñor, tiene “los pies en la tierra”.

— ¿Usted cómo era de niño?

Una persona melancólica 

— ¿Por qué?

Todavía estoy tratando de descubrir, tal vez porque no siempre calzo con todo lo que pasa en el mundo. No me hallo cómodo y el espacio más grande que encontré de sentido de la vida sin lugar a duda es en Jesucristo y en la iglesia.

Carmen Luz Chomali, la menor de los cinco hermanos, profesora de la Alianza Francesa por más de 20 años, se califica como creyente, pero no practicante. En su departamento, donde conserva fotos de Fernando desde su juventud hasta hoy, comenta que su hermano siempre ha sido “muy protector” con ella.

Carmen Luz, hermana del Cardenal Chomali. Imagen: Makarena Poblete

Carmen Luz Chomali recuerda que su madre, Hilda Garib, aunque iba a misa los domingos y tenía un rosario en el velador, nunca les inculcó la fe de forma estricta, porque los “educaron bastante en la libertad de pensamiento”. Sin embargo, Fernando fue acercándose a la pastoral tras ingresar a Ingeniería Civil en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Fue en tercer año cuando les dijo a sus padres que quería entrar al seminario. “Mi mamá, feliz; mi papá, muy serio como siempre y muy exigente con los estudios (…) él le pedía que por favor esperara a recibirse, porque le dijo: ‘¿y si después, al poco andar, descubres que no es tu camino?’”, recuerda Carmen Luz Chomali.

Monseñor en su práctica de ingeniería

Hilda Garib, mamá de monseñor Fernando Chomali.

“A mí no me inculcaron la fe. Yo la recibí por un don de Dios y por una búsqueda personal” afirma el cardenal Chomali a Kmcero, sentado en la entrada de un salón a la espera del inicio de la santificación del clero, espacio donde los sacerdotes de la región reflexionan sobre su santidad. Aclara que su decisión de entrar al seminario no se debió a un momento puntual, sino que fue un proceso largo que comenzó “después de hacer un discernimiento, un sacerdote me dijo que encontraba que yo tenía vocación y postulé al seminario”. 

— Antes de ser sacerdote ¿tuvo polola?

— Es que yo no hablo de eso.

Cardenal Chomali en la santificación del clero 2025

Tras tres años trabajando como ingeniero, el ahora cardenal estaba en Maullín, región de Los Lagos, cuando le contó a su familia que iba a ingresar al Seminario Pontificio Mayor de Santiago, y Carmen Luz, junto a su madre y padre, Juan Chomali, viajaron al sur. La profesora comentó que la decisión de Chomali era rara, porque no tenían ningún pariente sacerdote, pero que “se empezó a formar una familia también, o sea, muchos seminaristas amigos que iban a la casa”.

El círculo familiar y de amistad del cardenal

“Tenemos dentro de la familia ateos y él nunca les ha dicho acércate a la iglesia, bautízate (…) ha sido muy respetuoso en la libertad de cada uno”, comentó Carmen Luz, a quien monseñor le dice “gordita” de cariño.

Familia del cardenal Chomali

Cada vez que ocurre algo en su vida, monseñor los reúne a todos para contarles porque “siempre se preocupa de informar a la familia antes que salga a la prensa”, afirma Carmen Luz. Por ejemplo, cuando les comunicó que había sido escogido cardenal a sus 67 años :“Él estaba muy muy emocionado, muy impactado también. No se lo esperaba porque había recién llegado a Santiago” luego de ser arzobispo de Concepción, afirmó la profesora. 

La familia está compuesta por cinco hermanos. El mayor es Juan Adolfo, quien se desempeñó como gerente en el Banco BCI y al que le sigue monseñor con 68 años. Después viene May, directora del Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud; luego Jaime, ex embajador de Chile en Australia; y la menor, Carmen Luz. Con su familia, el cardenal tiene dos grupos de WhatsApp: uno exclusivo para los hermanos y otro que los incluye a ellos y a sus 13 sobrinos, donde conversan todos los días. Su papá, Juan Chomali fue dentista y su madre, Hilda Garib, dueña de casa, pero cuando sus hijos crecieron ingresó las Damas de Rojo en el Hospital Barros Luco donde son voluntarias en la asistencia de enfermos. Carmen Luz asegura que su mamá les entregaba cariño y “el calor de hogar y el papá nos daba esta cosa de la formación”.

Hermanos Chomali-Garib junto a su padre en el matrimonio de uno de sus sobrinos. De izquierda a derecha: Juan Adolfo (hijo), May, Juan (padre), Carmen Luz, Fernando y Jaime. 

Desde una de las residencias del Opus Dei en la región Metropolitana, Javiera Chauriye, numeraria y sobrina de monseñor, recordó riéndose una anécdota de cuando era pequeña y Chomali iba a visitarlos: “Él es grande, deportista y por lo tanto come harto (…) nos habían dicho que iba a venir Fernando y empezó a tocar la puerta. Mi mamá me dijo, ‘Javi, anda a abrirle’ y yo me puse atrás de la puerta y no le quería abrir”. Cuando su mamá insistió, Javiera respondió: “No, no quiero”, y ante la pregunta de por qué, dijo: “Mamá, porque cuando viene Fernando se come toda nuestra comida”. Confiesa que, siendo “gordita cuando chica, me importaba la comida”.

Monseñor en la primera comunión de Javiera (cada uno encerrado en un círculo blanco)

— ¿Consideras que tu tío es alguien solitario o sociable?

Yo creo que es más bien solitario y que ha tenido que adaptarse, por lo que le ha tocado ser más social. 

— ¿Por qué?

Yo creo que se entretiene mucho solo. Tocando guitarra, pintando, sacando fotos, leyendo, haciendo deporte. O sea, es como un hombre que no se aburre, pero también (…) hace muchos proyectos con personas, le gusta estar con la gente, pero no sé, me da la sensación de que es más solitario.

— ¿Crees que pueda reencantar a la gente joven después de todo lo sucedido en la Iglesia Católica?

Yo creo que Dios es el que actúa y que él [Chomali] es solamente un intermediario, pero creo que puede ser un buen intermediario que puso Dios para que la gente joven se acerque a Él.

En su oficina de Pedro Aguirre Cerda, el ingeniero de religión judía, Roberto Benderskt tiene varias pinturas en sus paredes, una de ellas fue hecha por su padre, quien también le regaló una obra de arte a monseñor Chomali. Él y Roberto se conocieron en el colegio Alianza Francesa  a los cinco años y entablaron una amistad que ha perdurado hasta hoy. Cuando Chomali quiso entrar al seminario se lo comunicó a sus amigos y Benderskt afirma que “nosotros dijimos (…) no vai´ a durar un año, por la manera de ser de él, porque él es muy dicharachero, simpático, encantador”.

Durante los últimos años de universidad, Roberto indicó que a Fernando se le comenzó a ver “místico” y cuando tenían cerca de 20 años comentó que salían a fiestas y el ahora monseñor “estaba más distraído, no gozaba con las tonteras que los demás podemos gozar”.

Roberto Benderskt junto a Chomali, en su nombramiento como cardenal

También contó un momento que vivió con monseñor cuando eran jóvenes. A los 10 años andaban en bicicleta por el parque Tobalaba “y de alguna forma chocamos y nos sacamos la mugre. Íbamos al lado y chocamos”, mencionó Roberto. Algo similar ocurrió a los 17 años, pero esa vez ambos iban en motos hacia Las Vizcachas “nos caímos (…) y ahí nos matamos [de] la risa porque cuando niños nos sacamos la mugre en bicicleta y ahí nos sacamos la mugre en moto”.

Entre los sueños que monseñor tenía antes de ser sacerdote estaba el de ser piloto civil, licencia que obtuvo hace unos años, según Benderskt. Además, recalcó que es una persona austera, y un ejemplo de ello es que “recibió alguna herencia de tías que la ha dado toda, la ha regalado”.

Por otra parte, recordó los almuerzos cuando tenían 15 años, a los que era invitado en la casa de los Chomali-Garib, en plena dictadura militar: “Eran bien álgidos porque siempre había un tema político que uno lanzaba, entonces (…) se ponían a pelear (…) Fernando se peleaba con los hermanos”. Cree que ello era porque en un momento  admiró a ciertos grupos de izquierda, lo que era distinto de la posición de sus hermanos y de su amigo.

Monseñor, por lo general, trata de mantener el contacto con la gente que ha trabajado en algún minuto, por ejemplo, el ex gobernador del Biobío, Rodrigo Díaz, quien ha sido citado a declarar como testigo e imputado en el marco del Caso Convenios. De hecho, este último reconoció que “yo lo pasé re mal con cosas del caso convenios y él [Chomali] me llamaba o me mandaba mensajes. Yo podría decirle que más que mi arzobispo fue mi pastor”.

Arzobispado de Concepción

El cardenal Chomali es conocido por su constante preocupación por los más marginales, razón por la cual ha impulsado numerosas obras sociales. Monseñor explicó a Kmcero que casarse con Dios es “el servicio de entregarse todo para servir a los demás”, pero aclaró que no sólo se trata de encontrarse con Dios a través de la gente, sino que existe un mandamiento que dice amar a Dios y al prójimo como a uno mismo. Él lo plantea como “la posibilidad del ser humano de ser feliz, eso es. Y no hay otra manera de ser feliz que entregándose a los demás”.

Esto se refleja en las numerosas obras sociales que ha llevado a cabo, sobre todo en las realizadas durante su periodo como arzobispo de Concepción desde el 2011 al 2023.

Ángelo Lagos, es coordinador de la formación y educación de los colegios pertenecientes a la diócesis de Villarrica, y trabajó junto al entonces arzobispo de Concepción en la residencia universitaria Santa Teresa que recibía a jóvenes de la comuna de Arauco. 

En ese periodo, Lagos, invitado por el ahora cardenal, visitó el Bus de la Misericordia o Albergue Móvil, que brindaba servicios básicos a personas en situación de calle. Esta obra social, compuesta por cuatro camas, dos baños y ducha, estaba instalada de lunes a sábado en la Plaza de Armas de Concepción, desde las 21:00  hasta las 6:00 horas. 

Albergue móvil frente a la catedral de Concepción. Imagen: Ángelo Lagos

Luego, monseñor dejó a cargo de la iniciativa a Ángelo, quien afirmó a Kmcero que Chomali iba al bus “prácticamente noche por medio, y estaba con la gente, llegaba a las nueve de la noche, se iba a las 11:00”. Además, recalcó que el ahora cardenal, “es una persona que no le gusta el tema de la burocracia (…) cuestiones que se entrampan y la gente esperando, eso a él lo descoloca”. 

En esta misma línea, otra de las obras más conocidas de monseñor fue la Lavandería 21 que ofrece trabajo a personas con síndrome de Down. Para esta iniciativa, colaboró la entonces jefa de carrera de pedagogía en educación diferencial de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, Maite Otondo, quien indicó a este medio que en 2011 el actual cardenal los convocó a ella y otros expertos para presentarles esta idea, que finalmente se materializó el 2014. 

“No me voy a olvidar nunca de ese septiembre del año 2014, cuando se inauguró la lavandería industrial 21. Don Fernando lloró de emoción”, asegura Otondo, quien también contó que Chomali, cuando asumió como cardenal, les guardó un espacio en la catedral a los trabajadores y sus familias de la Lavandería 21.

Un cardenal distinto

A pesar de que sube mucho contenido en redes sociales opinando sobre la contingencia nacional, al ser consultado respecto de si le gusta este gobierno, el cardenal aseguró que “no hablo de política (…) porque hay católicos que están en todas partes, que están en todos los partidos políticos (…) por lo tanto, yo no me puedo abanderar por ningún gobierno”.

— ¿Qué opina sobre las relaciones sexuales prematrimoniales?

— Son pobres, porque no integran un proyecto en común de por vida, así que son pobres. Porque no integran un proyecto de por vida que involucra un sueño, que involucra un compromiso, que involucra un tiempo, que involucra abrirse a la vida. 

— ¿Y si dos jóvenes tienen relaciones, pero después se quieren casar y luego tener hijos, es un proyecto?

— No, el proyecto es al revés, porque el compromiso público y ante Dios es lo que sella, digamos, la entrega absoluta de las dos personas, mientras tanto, es provisorio. (…). El matrimonio es una vocación, es un llamado de Dios y una experiencia que inunda toda la vida… Todos los seres humanos somos tan distintos. No, yo no soy pitoniso, pero si a mí me preguntan, yo recomendaría el matrimonio como una entrega total, absoluta, ante la comunidad y ante Dios y después tener una vida en común donde los hijos son una bendición. 

En la Casa Central de la Pontificia Universidad Católica de Chile, el vice gran canciller de la casa de estudios y quien acompañó a monseñor en su creación como cardenal el 7 de diciembre del año pasado en Roma, Osvaldo Fernández de Castro, tiene una foto de él al lado de la puerta de la oficina. El sacerdote afirma que “Chomali siempre tenía una mirada un poco distinta, un poco alternativa, como que dejaba descolocado a los obispos”. 

Vice gran canciller de la UC, Osvaldo Fernández de Castro, junto a una imagen del cardenal Chomali. 

Además, destacó que Chomali no viene de un movimiento de la Iglesia Católica, como sí lo hicieron el cardenal Ricardo Ezzati, perteneciente a la congregación de los salesianos, o monseñor Celestino Aós, de los Hermanos Capuchinos. El cardenal, en cambio, “viene de este mundo diocesano, de esta mirada como amplia que lo tiene que abarcar todo”, afirma el sacerdote. 

“No sé si es que el ser obispo o el ser cardenal lo hace más solo, no estoy seguro. Lo que sí sé es que esos cargos [de] autoridad tienen mucho de soledad. (…) Cuando alguien se acerca, tú no sabes si se acerca por conveniencia o por verdadera amistad. Eso tiene el cargo”, analiza el vice gran canciller sobre el puesto actual del cardenal.

Quien también se convirtió en un amigo de monseñor durante su vida en Concepción es Salvador Schwartzman, ex director de prensa de la radio BioBio en esa comuna. Al igual que su amigo de la infancia, también es judío, lo que no evitó que lograran generar una amistad, al punto que el periodista fue invitado a la toma de posesión del Chomali de la Arquidiócesis de Santiago el 2023.

 

 

 

 

 

Nombramiento de Chomali como arzobispo de Santiago. Schwartzman está encerrado en un círculo. Imagen: Salvador Schwartzman

— ¿Cómo evalúa la relación entre la política y monseñor?

Fue muy , muy activo en lo político siempre. Era muy cercano a todos los sectores, en política él es tan cercano a la derecha como a la a la izquierda.

— ¿Lo ve como un actor político?

Siempre, siempre. Yo creo que Concepción le pinchó el bichito de la política y después nunca más dejó de serlo.

En un mundo eclesiástico donde las jerarquías suelen ser determinantes, Fernando Chomali se permite marcar una diferencia. Se involucra activamente en lo que sucede en el país y no teme expresar su opinión sobre quienes podrían gobernarlo. Así lo reflejó en una carta enviada a los candidatos presidenciales, con quienes se reunió el 26 de junio, antes de las primarias del oficialismo. En ella les pidió que las elecciones fueran “una clase magistral de humildad y cultura cívica”. 

Son muchas las personas que se le acercan al cardenal en busca de consejo o ayuda, una carga que puede ser solitaria. Sin embargo, eso no le impide formar parte del debate público. Lo único que parece inquietarlo es el paso del tiempo, ese que nunca se detiene.


Makarena Poblete es estudiante de cuarto año de Periodismo en la @fcomuc. Es periodista los fin de semana en la Radio Biobio, editora de @campus_deportivo y por muchos años participó de varios programas, como @fueradejuego.uc en @radiouc, llegando a ser editora de deportes. También trabajó en el programa De aquí vengo yo del Mega como asistente de producción.

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