
Hernán Caffiero y su registro necesario
Mientras el director de la serie de cortos Una historia necesaria, caminaba por la alfombra roja de los premios Emmy, se dijo a sí mismo que debía regresar con el premio. Responde a esta entrevista con la estatuilla apoyada en su escritorio.
Por Francisca Martens

Una historia necesaria consiste en 16 capítulos, los que logran, en apenas cinco minutos, retratar la historia de personas que desaparecieron en la dictadura de Augusto Pinochet a comienzos de los setenta y las de sus familias. Fue dirigida por Hernán Caffiero (38) y producida por la empresa Tridi 3D Films, quienes la estrenaron en 2017. La serie ha sido la primera en Chile en ganar un Emmy en la categoría de Mejor Serie Corta.
— ¿Por qué elegiste hacer una mini serie sobre los detenidos desaparecidos? ¿Cuál fue tu motivación?
— La idea era generar un contenido que hablara sobre la temática de DD.HH., crear una especie de llave emocional para quienes han olvidado lo que sucedió y para los más jóvenes que no lo vivieron. Por eso es que la serie está ajena a todo tipo de panfletos. No es política, no tiene banderas rojas, no tiene charangos, quenas. Está pensada desde el lado humano no más. Fue dirigida como una herramienta de construcción para la sociedad futura.
“La idea era generar un contenido que hablara sobre la temática de DD.HH., crear una especie de llave emocional para quienes han olvidado lo que sucedió y para los más jóvenes que no lo vivieron”, Hernán Caffiero.
Luego de investigar muchos casos del Informe Rettig, Caffiero y su equipo seleccionaron las historias considerando variables de producción; el presupuesto determinaría la cantidad de actores, localidades, viajes y traslados. Para la creación del guión, el equipo tuvo que entrevistar a los familiares de las víctimas.
— Cada capítulo se centra en un caso en particular. ¿Cómo fueron las entrevistas con las familias de los protagonistas?
— Fueron súper heavy. Trabajé con varios estudiantes que no tenían idea a lo que se iban a enfrentar, salíamos todos destruidos. Había mucha gente que justificadamente hablaba desde la rabia, uno lo veía en su mirada, en la forma en que tenían la casa; estaba ordenada en torno a las últimas fotografías que tenían de sus seres queridos. Nos preguntábamos cómo lograr hacer algo que estuviera a la altura de lo que los familiares esperaban. Era la historia de sus vidas, de los últimos 40 años. Empezamos a dudar de todo, si quizás alguien sabía algo y no lo dijo por miedo. Fueron entrevistas súper fuertes emocionalmente. Salimos llorando 24 veces, ya que investigamos 24 casos, pero seleccionamos 16.
— ¿Por qué decidiste que la serie estuviera en YouTube y en ese formato?
— Porque la consideré como una herramienta, una que fuese realmente efectiva. No quería que llegara solo a ciertos grupos políticos y que dijeran están lucrando con los detenidos desaparecidos. No, no voy a lucrar con eso, ya tengo mi sueldo pagado y yo la serie la libero al público. Queríamos abstraernos de cualquier comentario o punto de vista que pudiese enlodar la figura de los desaparecidos y de sus familias. Sobre el formato, ese es el que los jóvenes usan ahora, además incorporamos otros elementos vanguardistas; un lenguaje fresco, la cámara lenta y puestas en escenas más modernas.
No quería que llegara solo a ciertos grupos políticos y que dijeran están lucrando con los detenidos desaparecidos, Hernán Caffiero.

Dificultades en el making of
Desde que recibió el correo oficial que anunciaba su nominación a los Premios Emmy, Caffiero había tenido un mes y medio para planear el viaje a Nueva York. “Era obvio que había que ir”, comenta el director, sin embargo, confiesa que los preparativos fueron tediosos. Los pasajes fueron financiados por el Ministerio de Cultura, pero los $700 mil pesos por cinco noches de alojamiento en el hotel “más flaite de Manhattan”, más los traslados, los $30 mil pesos por cada comida, los $250 mil por el esmoquin y los certificados protocolares que la institución le exige a sus competidores, corrieron por cuenta propia.
“Es ahí cuando sientes mucha presión, cuando ves todo lo que has hecho y todavía no ganas nada”, comenta el realizador.
El equipo de producción de Una historia necesaria no estuvo exento de problemas, a pesar de haber ganado el fondo del Consejo Nacional de Televisión (CNTV) en 2016. Al tratarse de una serie de corta duración pero de alta calidad, el presupuesto otorgado fue insuficiente, comenta Caffiero. Tuvieron que hacer varios ajustes en las grabaciones. Por ejemplo, una escena que ocurría en el sur fue grabada en el Cajón del Maipo un día que nevó.
Sin embargo, la mayoría de los capítulos fueron filmados en el lugar de los hechos, como en el centro de tortura ocupado por los militares en la calle Londres 38. Ese día, cuenta Caffiero, se sentía el ambiente pesado, había una energía tan densa que todos los miembros del equipo querían irse rápido del lugar. En Recoleta, Conchalí e Independencia se realizaron las otras grabaciones, en locaciones con historias que descubrieron gracias a las indicaciones de los vecinos que vivían ahí hace más de 40 años.

— ¿Cómo seleccionaste al elenco para este proyecto?
— Trabajar con buenos actores es lo primero, porque ellos hacen casi toda la pega. Llamé a cada uno de ellos personalmente, teníamos tan poca plata que tuve que darles el speech de convencimiento, meterlos en la volada de que se trataba de historias reales que tenían que contarse. Les dije que le darían una cara a una persona que está pasando al olvido. Todos me dijeron que sí, solo hubo un par que no. Hubo una empatía con la injusticia.
“Les dije a los actores que le darían una cara a una persona que está pasando al olvido”, Hernán Caffiero.
— ¿Cómo dirigir a un grupo humano, en un t”ema tan sensible?
— El trabajo se tiene que hacer bajo un clima organizacional súper armónico, por ejemplo, cuando le gritas a alguien, estás haciendo sentir a esa persona mucho temor a embarrarla y no podrá sacar su 100%. Esa fue la ley número uno, cualquier conflicto se resolvería después, no se podía contaminar el ambiente en el set. Ahora, hubo actores con los que fue más complicado, pero se fue corrigiendo en el camino.
Problema con 13C
Luego de obtener el fondo del CNTV, Caffiero tenía 60 días para conseguirse un canal que se comprometiera a estrenar la serie, de lo contrario, el fondo sería revocado. Canal 13 Cable (13C) fue el único que respondió a su solicitud, otorgándoles completa libertad creativa.

Sin embargo, el día del lanzamiento de los primeros dos capítulos por 13C, el 11 de septiembre de 2017, hubo un problema: los últimos 10 segundos, donde se mostraban los nombres, rostros y cargos de los responsables por los crímenes contra la humanidad detrás de cada historia, según el realizador fueron eliminados por la estación televisiva.
El 14 de septiembre la organización social Londres 38 acusó públicamente en su página web el corte realizado por el canal. “Denunciamos la decisión arbitraria de Canal 13C de censurar la imagen de los agentes que participaron en operativos de represión, tortura y asesinato. Esto constituye una forma de encubrimiento considerando que hoy muchos de ellos se encuentran libres y otros prófugos de justicia”, decía el comunicado.
En respuesta, el productor ejecutivo de 13C, Claudio Gárate, aclaró que la intención no fue censurar, sino que instalar el foco exclusivamente en las víctimas. El contenido apareció completo cuando se exhibieron los siguientes episodios en la señal de cable. “Fue un problema, pero que se solucionó al tiro, no hay que ser tan injustos; si no fuera por la ayuda del canal la serie no existiría”, comenta el director.
Representando a una detenida
La historia de la periodista egresada de la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica, Diana Arón, llamó particularmente la atención de Caffiero por la violencia que emplearon los militares hacia ella. Militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Arón fue capturada mientras trabajaba en el equipo de redacción del diario El Rebelde. Según las declaraciones recogidas de testigos en el Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, el agente de la DINA, Miguel Krassnoff, salió de la sala de torturas con las manos ensangrentadas gritando ¡marxista y además judía!.
Diana, protagonista del capítulo, fue interpretada por la actriz Paulina Moreno. Caffiero y el resto del equipo tuvo la oportunidad de conocer a su hermana, Ana y le sorprendió la madurez emocional con la que se expresaba. Le contó que, al momento de ser detenida, Diana estaba embarazada.
— Tuve una conexión muy emocional con esta historia. Cuando supe que representaría a Diana, me puse a investigar sobre ella y encontré un vínculo: una amiga de mi mamá fue pareja del pololo de Diana, es decir, del papá de su hijo. Me contacté con él y acordamos que le enviaría el capítulo cuando lo grabáramos — dice la actriz Paulina Moreno.
Con respecto a la dirección de Caffiero, Paulina asegura que el director convocó a un equipo de personas humildes, con una vocación por hacer esta serie. Iba más allá de la plata, pero con la ambición de hacer un producto nunca antes visto. Con respecto al Emmy, concuerda con Caffiero de que fue una victoria inesperada, pues la serie era más bien under. No obstante, es esa estatuilla la que reconoce el trabajo social y cultural que esta serie ofrece.
Sobre la autora: Francisca Martens es estudiante de Periodismo y escribió este artículo en la práctica interna de Km Cero. La entrevista fue editada por Belén Castillo en el Taller de Edición en Prensa.

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