Del clóset a la pantalla grande

Dic 11, 2018

Del clóset a la pantalla grande

La película Love, Simon obtuvo buenas críticas; algo inusual para una comedia romántica adolescente, pero hay algo que diferencia a esta cinta de otras de su género: es el primer largometraje de amor adolescente masivo, protagonizada por un personaje homosexual en Hollywood, tratado como algo cotidiano. Un punto de inflexión sobre cómo se ha retratado a la comunidad LGBTI+ en el cine. En este artículo revisamos esa evolución.

Por Adria Campos

Escena de Love, Simon.

*Este artículo contiene spoilers*

Es difícil que alguien no conozca a Charles Chaplin, uno de los cineastas más importantes del siglo XX. Sin embargo, hay una faceta de Chaplin que no es tan conocida: fue uno de los primeros en incorporar un recurso narrativo que se podría interpretar como LGBTI+ en la industria audiovisual estadounidense. En 1916 lanzó el cortometraje mudo Detrás de la pantalla, en el que besa a una mujer que usa ropa masculina. Un personaje secundario, al verlos besándose, asume que son dos hombre y comienza a burlarse de Chaplin. En la actualidad, ese tipo de representación podría parecer insignificante y ofensiva, pero en los inicios del siglo XX mostraba cuánto le quedaba a la comunidad LGBTI+ por evolucionar en la sociedad y en el cine.

Imágenes de la película Detrás de la pantalla de Charles Chaplin.

La temática comenzó a mostrarse en tono de burla, dentro del género de la comedia. “Hay muchos personajes afeminados en películas americanas, sobre todo antiguas, que caen dentro de esta faceta humorística”, expone Daniel Olave, crítico de cine en diversos medios. Otro ejemplo conocido es la película Una Eva y dos Adanes de 1959, que contó con la actuación de Marilyn Monroe. En este filme dos hombres deben disfrazarse de mujer para huir de un grupo de gangsters que los estaban persiguiendo.

“Hay personas que adoraban ese tipo de personajes, porque en el fondo se sentían interpelados, era como: existimos”, agrega Olave. Explica que en un tiempo donde los roles de género estaban bien marcados y la homosexualidad básicamente era invisible, este tipo de personajes, aunque fuera implícitamente, dieron pie a la representación de disidencias sexuales en el ámbito audiovisual.

En los años treinta en Hollywood surgió el Código Hays. Este determinaba cuáles eran las prácticas “indecentes” que no debían ser mostradas abiertamente en pantalla y una de ellas era la homosexualidad explícita. Este código fue derogado a finales de los sesenta, momento en que surge el personaje homosexual como tal en la pantalla grande, solo que esta vez desde una faceta negativa: en el rol de villano.

Código Hays

https://web.archive.org/web/20070311053616/http://www.academiadelapipa.org.ar/cod_hays.htm

Cruising causó malestar en la comunidad LGTBI+ por su estigmatización a los homosexuales, lo que generó protestas que buscaron detener el estreno de la película

Cruising (1980), dirigida por William Friedkin y protagonizada por Al Pacino, cuenta la historia de un detective que debe infiltrarse en el mundo gay, en búsqueda de un asesino. Esta película, ambientada en antros sadomasoquistas, desencadenó una serie de marchas y protestas por parte de agrupaciones homosexuales, que denunciaban que la película entregaba una falsa imagen de ellos, que empeoraba la visión ya negativa que la sociedad tenía de la comunidad LGBTI+.

El silencio de los inocentes (1991), dirigida por Jonathan Demme y protagonizada por Anthony Hopkins, es un filme donde uno de los villano es Buffalo Bill, un asesino de mujeres que les cortaba la piel para ponérsela él mismo, ya que su sueño era ser mujer. Así como ocurrió con Cruising, El silencio de los inocentes desató otra serie de protestas por parte de la comunidad LGBTI+, debido a la villanización que se hace de los transexuales. Demme, debido a las críticas por parte de la comunidad, intenta redimirse y en 1993 estrena Philadelphia.

US Magazine, 4 de marzo de 1980, artículo sobre las protestas contra la película Cruising

Homosexualidad y VIH son dos temas tabú para la época que se tratan explícitamente en Philadelphia. El exitoso abogado Andrew Beckett, interpretado por Tom Hanks, es despedido de su trabajo y cree que la razón real detrás de la destitución se debe a que es homosexual y porta VIH. Por eso, demanda por discriminación a la empresa donde trabajaba y contrata al abogado homofóbico Joe Miller para que lo defienda en la corte. La película trata temas de estigma y prejuicios de la sociedad hacia las personas LGBTI+ seropositivos.

Esta es la primera película mainstream que situó a un personaje homosexual en un rol protagónico y es además el comienzo de lo que la crítica de cine, magíster en Género de la Universidad de Chile, Tatiana Gajardo llama “la homosexualidad como fuente de lástima”. Los desenlaces, generalmente fatales como en Philadelphia, donde Andrew muere a causa de SIDA al final de la película, tuvieron su auge desde finales del siglo pasado hasta la actualidad.

“Hollywood construyó personajes atribulados, suicidas y sufrientes. Películas que sin mencionar de manera clara cuál era la razón o la fuente del dolor, dejaban entrever que era la vergüenza y el asco de no ser como los otros y de estar dominados por sucios y secretos deseos”, escribe Gajardo en un ensayo titulado Cine y homosexualidad: apuntes sobre la construcción de gays y lesbianas en el cine de Hollywood.

Tom Hanks ganó un Oscar a mejor actor por su interpretación en Philadelphia, además el filme ganó la estatuilla dorada a mejor canción original

Si la representación de los gays en el cine ha sido escasa y poco diversa, peor ha sido la de las lesbianas. Una de las películas de temática lésbica más conocida de los últimos años, La vida de Adele (2013), fue ampliamente criticada por una escena de sexo. La autora del cómic en el que se basó el filme, Julie Maroh, la desaprobó y señaló que parecía una escena pornográfica. Otras críticas apuntaban a una mirada patriarcal del director, Abdellatif Kechiche, juzgado por las mismas actrices, quienes señalaron que la grabación fue horrible e incómoda.

“Esto tiene que ver con que los hombres, sean gays o heterosexuales, están siempre en una posición de mayor privilegio que las mujeres y, por lo tanto, van a acceder a más posibilidades de hacer películas”, comenta Antonella Estévez, periodista de Cine Chile. Carol (2015)de Todd Haynes y Disobedience (2018) de Sebastián Lelio, representan algunas de las películas de temática lésbica del último tiempo, sin embargo e irónicamente, ambas fueron dirigidas por hombres. “Las mujeres no estamos accediendo a esos espacios de poder y la narración es un poder”, explica Estévez.

“El lesbianismo siempre ha sido infinitamente castigado, hasta hace muy poco es algo que se ha empezado a mirar de otra manera”, explica Ana Josefa Silva, presidenta del Círculo de Críticos de Arte de Chile. Ella propone una jerarquía en el nivel de representación y visibilidad: así como la mujer queda relegada a segundo plano en cuanto al hombre, en el cine LGBTI+ va primero el gay, después la lesbiana y al final lo trans.

De la caricatura a la normalización

Simon Spier es un adolescente estadounidense que lleva una vida normal, tiene una familia que lo apoya y buenos amigos, pero tiene un secreto: nadie sabe que es gay. Sin embargo, el protagonista de Love, Simon (2018) aunque en un principio tiene miedo a la aceptación del resto, no sufre el estigma y marginación de otras historias como Secreto en la montaña (2005) y La vida de Adele. La película es más que nada una historia de amor y al igual que el resto de las tramas adolescentes donde siempre la pareja protagonista es heterosexual, todo termina con un beso romántico.

“Estas historias de amor como Love, Simon están mucho más naturalizadas, porque también en nuestra sociedad y en las nuevas generaciones esto resulta mucho más natural”, expone Antonella Estévez.

Love Simon, estrenada en 2018, es la primera película adolescente de taquilla que tiene a un protagonista homosexual.

Daniel Olave, crítico de cine, habla de un cambio en la visión de la comunidad homosexual en el cine: la idea ya no es hablar de temáticas LGBTI+, sino que de personajes LGBTI+. Al respecto, Estévez dice: “películas como Love, Simon, pueden ayudar en la discusión y eso ya es un tremendo avance, que hablemos al respecto”.

Sobre la autora: Adria Campos es estudiante de periodismo y escribió este artículocomo parte de su práctica interna en Km Cero. Fue editado por Sofía Anich y Sofía Campusano.

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