Con 26 años, tras participar de Miss Universo y conseguir el top cinco de adherencia popular, se transformó rápidamente en la nueva “reina” del espectáculo chileno. Estudiante de canto y ganadora del programa de TVN Rojo 2019, fue jurado del Festival de Viña, y se ha vuelto invitada habitual en programas de televisión. Más allá de luces y cámaras, en un mundo de fama veloz, su presencia en la pantalla chica parece promisoria. ¿Cómo lo hizo?
Por Catalina Vives
Edición: Daniela Avendaño
Emilia Dides nació el 29 de junio de 1999, un día martes en invierno. Su madre, Joanna Maffei (56), corredora de propiedades hace 26 años y coach ontológico, lo recuerda como un momento complicado y curioso. Sus cuatro partos previos habían transcurrido sin problema, pero en el caso de su quinta hija fue diferente: no estaba en posición. “Permanecía muy arriba y nunca bajaba. Mi doctor era medio esotérico. Me dijo que iba a llamar a las ‘energías universales’ para que lo ayudaran. No sé cómo, pero le funcionó. Apenas lo dijo, nació Emilia. Todo con ella es así: diferente”.
Ese día de junio, los llantos de una recién nacida retumbaban en una sala de parto de la Clínica Las Condes. Javier Dides (60), el padre, profesional de importación y exportación, y Maffei, jamás imaginaron que los pulmones diminutos de su hija, que parecían querer romper el silencio desde su primer aliento, serían los mismos que 25 años más tarde mostrarían su fuerza en el escenario del Arena Ciudad de México. Allí, la tarde del 16 de octubre de 2024, su hija, ya convertida en una mujer, se presentó vestida con un traje de noche rosado, confeccionado por seis personas y adornado con 14.400 cristales. Representando a Chile entre 127 candidatas en el certamen de Miss Universo, lanzó un grito que quedaría grabado para siempre. El mismo que se convertiría en algo así como una marca promisoria: “Emilia Dides, ¡Chile!”.
Ese llanto de una recién nacida era el anuncio prematuro de una voz destinada a resonar más allá de Chile en un escenario global. Un timbre que no solo impactaría por su fuerza, sino también por lo que representaba: el sello de la mujer que alcanzó a ser una de las 12 finalistas del concurso de belleza más importante del mundo. También destacada por la cuenta oficial de Miss Universo en un reel de Instagram, donde la incluyeron en el ranking de las cinco mejores presentaciones en la historia del certamen.
Con los días, el grito “Emilia Dides, ¡Chile!” se convertiría en una expresión local que hasta hoy es usada por quien quiere jactarse de su chilenidad. A veces se emplea en tono de broma, reemplazando el nombre por el propio.
Ese grito no solo se volvió una tendencia en redes sociales y pasó a ser ocupado incluso en campañas publicitarias, sino que también anticipó el éxito que Dides alcanzaría en el certamen.
Tras su presentación, la chilena consiguió la posición más alta en la competencia desde que la ex animadora Cecilia Bolocco se convirtió en Miss Universo en 1987. Además, recibió el premio de apoyo popular, otorgado por expertos en análisis de concursos de belleza. Su fotografía de presentación fue la que obtuvo más ‘me gusta’ en la cuenta oficial de Instagram del certamen en esta edición.
Diversas plataformas y prensa especializada han catalogado a Emilia Dides como un fenómeno mediático, por ser la mujer que, a pesar de su derrota en el certamen internacional, volvió a Chile como reina. La transmisión de la gran final de Miss Universo de Chilevisión, el 16 de noviembre de 2024, llegó a peaks de hasta 35 puntos, e incluso motivó a distintas mujeres a participar por la corona 2025, como reveló la influencer y candidata a Miss Chile 2025, Inna Moll, en una entrevista en Las Últimas Noticias: “Viví todo el proceso de Emilia, cómo la gente la acompañó y se juntó a ver el concurso como si fuera un partido de fútbol. Eso me motivó a participar”.
En poco tiempo, Dides se consolidó como el rostro de una nueva generación del espectáculo, convirtiéndose en un nombre habitual en programas de televisión y festivales en Chile. Fue la primera en cantar el Himno Nacional en un partido de la Selección de fútbol, y llegó a ser jurado y Reina del Festival de Viña del Mar. Dides dice que el fenómeno mediático en el que se convirtió es grandioso e inigualable. “Es emocionante, no hay muchas palabras que describan realmente lo que fue o lo que se siente”.
El 15 de junio en la ciudad de Cusco animó Miss Perú y ahora se prepara para volver a la música en su primera gira nacional como cantante. Durante la segunda semana de julio, estará en Viña del Mar, Concepción y Osorno. “(Es todo) muy emocionante”, dice. “(Voy a) hacer una gira digna, linda y profesional”.
Detrás de la corona

(Foto de Inés Donoso)
Para su madre, Emilia es su “gran obra” como coach ontológico. “Fui poniendo en ella todos mis conceptos de vida. Le di alas y viento. (…) Aunque costó mucho, es como una cosecha: tardía pero buena”, dice Maffei.
La experiencia con Emilia no solo marcó su vida como madre, sino que también potenció su rol como guía para otras mujeres. Después de que su hija menor pasara por Miss Universo, la academia de innovación en mujeres, Her Global Impact, la invitó a realizar una charla por Zoom titulada “Criar para triunfar” en diciembre del año pasado, sobre el impacto de una maternidad consciente y comprometida para crear líderes y soñadores que transformen el mundo. Al evento se conectaron 60 mujeres.
Cuando Dides tenía alrededor de siete años, Joanna descubrió el talento de su hija al escucharla cantar mientras se columpiaba en el jardín de su casa, y fue entonces cuando la animó a iniciarse en el mundo de la música. Usando un candelabro como micrófono en su living, y con la experiencia adquirida como soprano en coros, Maffei ayudó a su hija a desarrollar la voz. “Desde ahí que Emilia solo pensaba en cantar”, agregó. Emilia resalta que, si bien no era lo único en lo que pensaba, era una de las cosas que más le gustaba: “También siempre me gustó la psicología y la astronomía”.
En 2004 ingresó al Colegio Saint Andrews, ubicado en la comuna de La Reina, donde estudiaba su hermano mayor Maximiliano (27). Maffei recuerda que constantemente recibía llamados porque Emilia solo cantaba en clases y no prestaba atención. Le parecía una razón absurda para preocuparse, así que decidió cambiar a ambos hermanos al Colegio San Esteban, ubicado en Vitacura, donde dice que las exigencias disciplinarias eran menores. Ahí, Dides comenzó a destacar entre sus compañeros por su voz. Desde cuarto básico participó en todos los concursos y presentaciones, y ganó el Festival estudiantil de canto de Las Condes, Afina, en 2013. En la competencia consiguió una beca para integrarse a la academia de canto Alicia Puccio, reconocida por formar figuras como Myriam Hernández y Luis Jara.
El resto de sus años en el colegio, dedicó todas las tardes a perfeccionar su talento musical y también asistió a la Escuela Moderna de Música y Danza. Sus compañeras de colegio recuerdan que nunca la vieron estudiar. Para ellas siempre fue evidente que Emilia triunfaría en el mundo del espectáculo. “Ojalá que cuando seas famosa nunca te olvides de las primeras espectadoras de tus conciertos en clases”, escribieron en la biografía de su anuario en cuarto medio.
Las ventajas y desventajas de una decisión
Cuando egresó del colegio en 2017, tenía una opción de carrera en mente: estudiar canto en la Universidad Mayor, decisión que tenía pensada desde los 13 años. Al ingresar a la universidad, fue adelantada directamente al tercer año de la carrera por su avanzado nivel y formación previa. Sin embargo, su determinación por abrirse camino en la industria musical la llevó a pausar los estudios. En 2018, con 19 años y a tan solo a dos semestres de obtener su título profesional, decidió enviar un video para postular al programa Rojo de TVN.
Tras ser aceptada, escribió en una hoja las ventajas y desventajas de esa decisión para convencer a su familia de congelar temporalmente su carrera universitaria y aprovechar la oportunidad de concursar. “Tenía obviamente dos en contra y doscientos cincuenta pros”, confesó Dides en el programa de Youtube, Mujeres Que Suenan. Pero la decisión no fue fácil: “Nos costó entender que iba a estar en la tele, que iba a dejar de estudiar y que su futuro no sería uno tradicional”, confiesa su hermano Maximiliano.

En septiembre de 2018 participó del casting en vivo para la segunda temporada y calificó directamente. Fue la única mayor de edad acompañada por su madre. El mejor amigo de Emilia, el bailarín Juan Francisco Matamala, que además participó el mismo año que ella en Rojo, recuerda que “desde el día uno en Rojo nosotros supimos que iba a ganar: su voz era incomparable”.
No se equivocó: En enero de 2019, ganó la segunda temporada. Dides cuenta que junto con ganar Miss Chile, han sido los días más grandiosos de su vida. “Escuchar mi nombre fue el resultado de la cantidad de trabajo que tuve. Si tengo un objetivo, voy por todo para lograrlo y es eso lo que me representa mucho. Fue solo orgullo y agradecimiento a Dios y a las personas que confiaron en mí”.
El premio de Rojo consistió en 10 mil dólares, junto con el cupo para afinar su talento en la academia de canto Jackie Arredondo Music World en Miami. Fue en ese momento cuando su padre comprendió que su hija podía vivir del canto. Y a partir de entonces, se convirtió en su consejero estrella para lo que vendría después: la firma con el sello discográfico Warner Music Chile y el lanzamiento de música compuesta por ella en 2022.
Acostumbrada a interpretar baladas, con un estilo pop, Dides se hizo cantautora con canciones como “Ya No Quiero Verte”, que trata sobre las relaciones en la vida cotidiana, y “Talón de Aquiles”, sobre un amor inolvidable, presentando sus primeros sencillos.
Eran temas que conocía. Durante la enseñanza media, comenzó a sufrir episodios depresivos a la par que su carrera artística comenzaba. En un podcast de conversación con Karol Dance, Like Media, la modelo relató que el “momento más oscuro” de su vida fue provocado por el maltrato psicológico que sufrió de parte de su pareja cuando tenía quince años:: “Tuve una depresión muy fuerte por lo emocionalmente mal que me hizo sentir mi pololo”, dijo en el episodio.
Hoy, su lucha contra la baja autoestima y la salud mental es parte de su sello. Consciente de que solo apoyándose en sí misma lograría salir de su “hoyo negro”, decidió luchar contra las pastillas antidepresivas y cambiar su perspectiva ante el mundo. En el mismo programa confesó que “escribiendo en una hoja una razón para vivir, durante todos los días en ocho meses, logré dejar los medicamentos y superar ataques de pánico y de angustia”.
Cuando la coronaron reina de Chile el 7 de julio del 2024, confesó: “Yo quiero ser una inspiración para todos los que han pasado por lo mismo, e inspirar a los jóvenes para que sean su mejor versión, se amen profundamente y sepan que todos los momentos son transitorios”, dijo refiriéndose a su periodo más difícil.
“En este tipo de concursos la que se cansa, pierde”
La idea de postular a Miss Chile surgió gracias a la motivación de otros a participar. “Nunca lo vi posible pero me atreví”, confesó Dides. Pero la decisión no fue fácil y le tomó tiempo. Según cuenta Maffei, ella estaba a punto de participar en un reality show. Fue su madre quien, de manera muy dura, se lo prohibió. “Yo le dije que no la iba a ayudar si es que entraba al mundo de la farándula”, confesó.
Su amigo Juan Francisco Matamala recuerda que Dides le contó al grupo de amigos sorpresivamente después de una fiesta, su decisión de participar en el certamen de belleza. Ellos no se lo esperaban, e incluso dudaron si es que sería una buena idea porque creían que era mal visto. “Pero a Emilia no le importó. Se planteó entonces reposicionar el certamen y llegar alto”, recuerda el ex concursante de Rojo.
En febrero de 2024, Dides comenzó contactando a quienes quería que fueran parte de su equipo para empezar la preparación de Miss Chile. El diseñador de vestuario admitió que cuando se reunió por primera vez con ella, pensó que había mucho que trabajar, pero que su entusiasmo la llevaría a la victoria: “Emilia tenía sed de corona. Era aplicada y lograba aguantar hasta en los momentos de mayor cansancio”. “Voy a ganar”, le repetía Emilia a su equipo.
Los demás compañeros de trabajo vieron en la personalidad de Dides un gran potencial que, bien trabajado, apuntaba directamente a la victoria. Su coreógrafa, Karla Bovet (32), ganadora el 2014 del concurso de belleza Miss Grand Chile, afirma que la personalidad de Emilia era tan histriónica que, más que destacar, podía resultar perjudicial frente a los jueces, ya que existía el riesgo de que la percibieran como exagerada o incluso grotesca. “Todo era extremadamente extravagante. Lo más difícil fue trabajar y llevarlo a algo positivo”, afirma Bovet.
Luego de un proceso de ensayo y error, en el que trabajó su oratoria, pasarela y aspecto físico, su nombre ya destacaba como una de las cartas más fuertes antes de que comenzara el concurso Miss Chile. Los estilistas Eugenio Romo y Carlos Salinas presentaron a Emilia en la final con una transformación que la haría resaltar. Como su personalidad era dulce y su pelo castaño, apostaron por un cambio radical: lo tiñeron de negro para contrarrestar su imagen con un toque de fuerza y agresividad. Aunque lograron sobresalir, Matamala confiesa que su victoria no recibió el aliento que esperaban. “Yo la sentí muy poco apoyada. Se sacó la cresta preparándose. Fue a Colombia, Estados Unidos, pero ninguna de sus compañeras la felicitó”, confesó el mejor amigo de Dides.
Sin embargo, el apoyo de Chile fue opuesto cuando viajó a México para la 72ª edición de Miss Universo. Fue tanto el entusiasmo de los seguidores de Emilia, que la presión por ganar y su autoexigencia aumentó. Durante su tiempo en Ciudad de México se acostaba a las dos de la mañana para mostrarse en constantes eventos sociales y se despertaba a las seis para ir al gimnasio. Para sostener una sonrisa y verse radiante a pesar del cansancio, la chilena se esforzó para mantenerse fuerte mentalmente. “En este tipo de concursos, la que se cansa, pierde. A pesar de que mi personalidad es con subtítulos, o sea que se me nota todo, supe disimular los días no tan buenos que tuve en Miss Universo”, confiesa.
El sábado 16 de noviembre de 2024, el día de la gran final, Matamala recuerda que, desde Chile, a través de una llamada, hicieron una terapia de llanto durante la mañana para desahogar todas las “energías” y el cansancio. Sus padres y su hermano Maximiliano viajaron hasta Ciudad de México para acompañarla, pero no lograron verla durante todo el día. Entre las 22 mil personas que llenaban la arena, la familia fue testigo de cómo el recinto entero gritó “¡Chile!” al unísono con Emilia cuando se presentó.
Sus pulmones —ya no diminutos— volvieron a romper el silencio. Esta vez, con un grito que hizo historia.
…
Catalina Vives (@catavivesc) es estudiante de tercer año de periodismo en la @fcom.uc y editora de @revistakmcero. Hizo su práctica interna en @modulo2uc como columnista de cultura y es crítica de cine de La Estatuilla.


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