La abogada de las causas transgénero

Mar 29, 2018

La abogada de las causas transgénero

Lorena Lorca está encargada de una de las secciones de la Clínica Jurídica de la Universidad de Chile y ha representado, junto a sus alumnos, cerca del 70% de las causas donde ha podido cambiar de nombre y sexo a personas transgénero utilizando la ley actual, de forma gratuita. El escrito que elaboró generó un cambio radical para las personas que desean rectificar su partida de nacimiento.

Texto y fotos por Fernanda Carvajal

Lorena Lorca, abogada y docente de la Universidad de Chile que representa a personas transgénero de manera gratuita.

Al entrar a la recepción de la Clínica Jurídica de la Universidad de Chile, hay una pizarra con los nombres de algunos profesores. El de Lorena Lorca está en letras grandes a la derecha: aparecen sus horarios de clases y en los que atiende a las personas que buscan su patrocinio. Los martes y los jueves después de las cinco de la tarde, la oficina de Lorca en Avenida Santa María se abre para recibir a las decenas de personas que llegan cada semana a buscar la rectificación de sus partidas de nacimiento, para cambiar nombre y sexo. A la fecha, ella es la única abogada que realiza este trámite de forma gratuita y con éxito absoluto: nunca ha perdido una causa.

Actualmente se está discutiendo la ley de identidad de género en el Congreso. Uno de los propósitos de esta nueva normativa es permitir que las personas transgénero puedan realizar su cambio de nombre y sexo de manera más ágil, pero de la misma forma que se hace ahora: buscando a un abogado, dando argumentos y asistiendo a audiencias. Lorca cree que este trámite debería hacerse de forma administrativa, sin abogados de por medio.

La profesional obtuvo su título en 1993 y al año siguiente comenzó a hacer clases en su alma máter, la Universidad de Chile. Desde 1998, empezó a compatibilizar la docencia con la labor de ser abogada del Consejo de Defensa del Estado, cargo que aún mantiene. Según ella, el principal giro de su carrera fue en 2009, durante un congreso sobre derecho y género.

“Yo estaba en el público y en una de las mesas los expositores hablaban sobre las problemáticas de las personas trans”, dice Lorca mientras sonríe. “Yo no conocía el tema, ni lo había estudiado. Cuando finalizó la presentación, el sujeto que estaba sentado frente a mí se levantó y dijo que la exposición no reflejaba el verdadero problema de las personas transgénero, que lo que ellos querían era que su carnet dijera el nombre y el sexo con el que realmente se identificaban”, relata.

Cuando terminó el congreso, Lorca se acercó a la persona que había hecho la acotación durante la exposición de sus colegas. Le dijo que trabajaba en la Clínica Jurídica de la Universidad de Chile y que si lo podía ayudar de alguna forma, que la visitara, porque lo atendería gratis. A la semana siguiente, llegó hasta su oficina. Era representante de una agrupación de personas transgénero, cuya principal lucha era conseguir el cambio de nombre y sexo en sus partidas de nacimiento. Ese fue el primer paso.

La defensora

“¿Qué argumentación vamos a dar?”, preguntó Lorena Lorca durante la clase después de haber conocido al líder de la agrupación trans. “Tenemos que ocupar la ley actual, los tratados internacionales y nacionales”, les dijo a sus alumnos. Con esa tarea en mente, Lorca y sus estudiantes comenzaron a hacer una investigación para averiguar cómo con la ley chilena, sin modificaciones ni ley de identidad de género, se podían rectificar las partidas de nacimiento de las personas transgénero. Lo lograron y confeccionaron un documento de 24 páginas en el que defienden el derecho humano de cada persona para tener un nombre que no les provoque daño moral ni perjuicios. A ese documento solo pueden acceder Lorca, sus alumnos y ayudantes.

Así le llegó el dato a Constanza de la Cerda. En septiembre de 2015 llegó a la asociación nacional Organizando Trans Diversidades (OTD) en búsqueda de orientación. Desde ahí, le dijeron que tenía que contactar a Lorena Lorca. Le explicaron qué documentos debía llevar y en noviembre del mismo año comenzó el trámite. Tres alumnos de Lorca la atendieron durante los ocho meses que duró el proceso: Constanza les contó su historia y les relató los motivos por los que quería cambiar su nombre legal. Después de la primera reunión, la comunicación con los alumnos de la Clínica Jurídica fue principalmente por correo electrónico. Hasta que en noviembre le tocó ir al juzgado.

Constanza de la Cerda, cambió su nombre legal con la ayuda de tres alumnos de Lorena Lorca.

“Ahí conocí a Lorena Lorca”, relata Constanza. “Es un siete, un amor. En verdad que tiene un compromiso humano súper, súper grande. Antes de entrar, se preocupó de conocerme, me preguntó por mi transición y me habló de ella, de su vocación y de que es muy creyente. Durante la audiencia estuvo siempre ahí conmigo, siempre fue un apoyo. Cuando la jueza me dijo que me iba a cambiar el nombre, se quedó conversando quince minutos con la jueza sobre la ley de identidad de género. Al despedirme de Lorena, me dijo que le fuera a mostrar el carnet cuando estuviera listo. Fui a verla con mi carnet nuevo, ella estaba súper contenta”, terminó de relatar.

Triana Duhalde comenzó el trámite hace ya varios meses y llegó a Lorca a través de la sugerencia de un amigo de la OTD: “Estadísticamente, se sabe que los resultados de rectificación de partida de nacimiento sin la Lorca son un fracaso. Por eso fui a verla. Ella es la única que logra cambiarle el nombre al 100% de las personas que patrocina”, declara Duhalde. Y es verdad, en los ocho años que Lorca lleva representando a personas transgénero ha logrado modificar las partidas de nacimiento de todos sus patrocinados, ya sea en primera o segunda instancia. Incluso ha llegado a la Corte Suprema, donde hoy tiene dos causas. Si algún día tiene que llegar a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, asegura que lo hará.

La profesora

Antes de comenzar las clases, Lorca les advierte a sus alumnos sobre la dificultad de la Clínica Jurídica, y luego, les explica todo lo que deben saber sobre la situación trans en Chile, cuáles son sus problemas y cómo tratarlos: siempre por su nombre social y jamás por el legal. Además, les pregunta si tienen algún conflicto ético para trabajar con causas de personas transgénero.

Lorca y sus alumnos han representado a más de 250 personas. En todos los casos en que han obtenido sentencias definitiva han conseguido que se les cambie el nombre y género sin exigir operación y en muchos casos sin tratamiento hormonal.

Su fama, según los estudiantes de la universidad, es de exigente y prefiere mantener esa reputación. Le pide a sus ayudantes que asusten a los alumnos, con el fin de quedarse sólo con los más comprometidos con la causa. Ella también los asusta en la primera clase: les dice a sus estudiantes que la suya es la sección más difícil y que no pueden dejar el ramo botado como se hace con otros cursos. Les explica que están tratando con personas reales, que tienen problemas cuya solución es urgente y que deben trabajar por vocación, porque no recibirán ninguna gratificación monetaria por su trabajo. A pesar de eso, les exige plazos semana a semana para que los alumnos avancen con las causas de los patrocinados.

“Tomar la Clínica Jurídica de la profesora es lo contrario a tener un semestre relajado. Ella es la única que ve el tema en Chile y quiere que todos nos preparemos lo mejor posible”, declara Javier Icarte, alumno que está viendo la causa de Triana. “Igual la profesora no es puro amor. A cierta altura del semestre la odias, pero te das cuenta que lo que enseña tiene un valor: ser ordenado, atento, responsable, respetuoso. Esa enseñanza te llega”, comenta.

El nombre de Lorca genera respuestas diversas entre los alumnos de Derecho de la Universidad de Chile. Al preguntarles, todos responden lo mismo: “Es brígida y seca”. Camila Larraín, alumna de cuarto año que solicitó que no apareciera su nombre real, decidió no tomar el ramo de Clínica Jurídica con ella, por los comentarios negativos que había escuchado. “Ella es la mayor experta en el tema trans, pero por lo mismo prefiere no compartir sus causas con otros profesores, cosa que sí hacen los otros 13 profesores del ramo. Algunos encontramos que eso es egoísta, porque perjudica a los patrocinados y a los alumnos”, dice Larraín. Según su relato, el año pasado este problema llegó a tal punto que los alumnos de la sección de Lorca decidieron convocar una reunión con los ayudantes y profesores. Mientras los alumnos del resto de las secciones manejan dos causas por semestre como máximo, los de Lorca tienen de ocho a 12.

A pesar de que este semestre Lorca tuvo menos de la mitad de los alumnos que suele tener. Hace poco la visitó Traves Chile, una agrupación de mujeres trans dedicadas a la prostitución. No tenía suficientes inscritos en su curso para cubrir sus casos, pero decidió hacerlo de todas formas. “Te juro que yo no tengo corazón para decirle a una persona que me espere seis meses más, hasta que yo tenga más alumnos que la puedan patrocinar”, dice la abogada.

Lorena Lorca no se detiene. Actualmente cuenta con 105 causas vigentes y espera seguir patrocinando a quienes no pueden acceder a una defensa privada: “Quiero defender a una mujer trans, lesbiana, pobre, discapacitada y mapuche. Porque esa persona existe, pero está tan invisibilizada, pisoteada y olvidada, que no tiene acceso a esto. Quiero llegar a esa persona, porque si se justifica una defensa jurídica gratuita y de calidad es para esa persona”, dice Lorca desde su oficina en el subterráneo de la Clínica Jurídica, donde espera a su próximo patrocinado.

Sobre el autor: Fernanda Carvajal es estudiante de Periodismo y escribió este artículo en el curso Taller de Prensa. El reportaje fue editado por Vanessa Dahuabe en el Taller de Edición en Prensa.

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